¡El Dépor a Primera! Vence al Valladolid 0-2
Un doblete de Bil Nsongo en Valladolid (0-2) termina con la pesadilla blanquiazul tras ocho duros años de ausencia y desata la locura en toda Galicia.
Un doblete del camerunés Bil Nsongo en Valladolid (0-2) ha terminado con la pesadilla del Deportivo, que regresa por todo lo alto a Primera División ocho años después. 'Kill Bil' adelantó pronto a los de Antonio Hidalgo tras aprovechar, en el minuto 11, un balón servido por Luismi Cruz. Los miles de deportivistas que daban ambiente a Zorrilla en medio de la tormenta explosionaron de júbilo. Antes del descanso, con los mismos protagonistas, Nsongo amplió la renta y selló la gloria para el Dépor, que ya no tuvo ni que sufrir.
La Primera División recupera a uno de sus campeones. El Deportivo logró contra el Real Valladolid la victoria que necesitaba y vuelve a la élite tras ocho duros años de ausencia. Y es que la mitad de ellos los pasó en la tercera categoría del fútbol español. Lejos de casa, pero con miles, miles de seguidores llegados desde A Coruña. Muchos tras haber alquilado abonos de seguidores locales. Y otros muchos, que viajaron sin entrada, tuvieron que ver el encuentro fuera del estadio.
Antonio Hidalgo salió con el once esperado y Fran Escribá introdujo cinco cambios. Los pucelanos, otra vez jueces de un ascenso, como la pasada jornada en Santander. Arrancó el partido en medio de una tremenda tromba de agua. Y muy pronto, con gol del Deportivo. Falta lateral servida por Luismi Cruz desde banda izquierda que cabecea Nsongo para poner el 0-1 en el minuto 11. Locura en la grada. El Valladolid, tímido en ataque, se acercó con peligro mediado el primer tiempo con un disparo de Latasa desde fuera del área que atrapó Álvaro Ferllo en dos tiempos. Poco después, el meta riojano tuvo que responder de nuevo para palmear a córner un centro envenenado de Lachuer.
Pero el Dépor golpeó de nuevo en el 34' con otro tanto de Nsongo, que marcó por bajo tras otro pase de Luismi Cruz. Aceves la tocó, pero el balón, tras tocar en el larguero, se acabó introduciendo en la portería. Con el 0-2 se llegó al descanso, y también con la sensación de que las cosas no iban a cambiar mucho tras el paso por vestuarios. Y no cambiaron. Los gallegos dejaron correr el tiempo sin demasiados apuros y vuelven a ser de Primera.
Cierre de una vieja herida y comunión total
El Nuevo Estadio José Zorrilla, donde el deportivismo había sufrido uno de sus golpes más dolorosos en la semifinal de la Copa del Rey de 1989, cerró allí esta vez una herida todavía más profunda, la de la pérdida de su plaza en Primera en el año 2018, el inicio de una espiral dramática que ahora ya pertenece al pasado. Sufrió injusticias en los despachos, perdió partidos que jamás había imaginado disputar, visitó campos modestísimos, empezó a reconstruir su cantera y, en los peores momentos, jamás perdió el apoyo de su ejemplar afición. La misma que esta semana de nervios y escasez de entradas en Pucela se volcó con más de 15 mil peticiones de localidades para presenciar un partido a más de 400 kilómetros de Abanca Riazor.
La epopeya del Deportivo en su descenso a los infiernos de la tercera división en el año 2000, golpeado por los efectos colaterales de la gestión de la pandemia, para describir luego una ejemplar recuperación de los últimos años forma ya parte de la más meritoria historia del fútbol europeo contemporáneo. Caer y levantarse. Solo el Betis, entre los nueve campeones de Liga de Primera División describió una travesía parecida, cuando a mediados del siglo pasado penó en la segunda y la tercera durante los años 40 y 50. Solo desde el último descenso, pasaron por el club, 7 presidentes, once entrenadores y cientos de futbolistas.
Vuelve el Deportivo tras una refundación pilotada por Juan Carlos Escotet como presidente, y que afectó a todas sus estructuras, saneó la gigantesca deuda que llegó a dispararse hasta los 160 millones en la etapa de Lendoiro, puso los cimientos de su nueva ciudad deportiva y ha devuelto a los chavales de casa, los canteranos, el espejo de su gente, en el centro del proyecto.
La comunión entre el equipo y su afición es total. Y la historia ha vuelto a comenzar. El Deportivo está de vuelta en Primera División, dispuesto a celebrar mil primaveras más. Abran paso al campeón de Liga del año 2000. Se ha ganado el derecho a soñar. La fiesta, desde el corazón de Riazor y el kilómetro cero de Cuatro Caminos, hasta toda Galicia, solo acaba de empezar.
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