El cuadro santiagués se juega la permanencia en la ACB este domingo en casa ante el Barça, que se juega el liderato.



Domingo para el infarto en el Multiusos Fontes do Sar. Los aficionados del Mombus Obradoiro vivirán una de las jornadas más dramáticas de su historia en la élite del baloncesto español. El cuadro compostelano pelea por permanecer otro año más en la ACB y en esta última jornada se juega el todo por el todo ante el Barça, que necesita una victoria para poder luchar por la primera plaza liguera.


Con todo, al Obra le puede servir una derrota para salvarse. Su permanencia depende de lo que haga el Gipuzkoa, el otro equipo en la terna por mantener la categoría, toda vez que la derrota del Breogán en Andorra mandó a los lucenses a la LEB Oro. Ahora, la otra plaza de descenso se decidirá entre los santiagueses y los guipuzcoanos, que, como el Obra, se verán las caras ante un equipo que aspira a coronarse campeón de la fase regular: el Real Madrid.


UNA CARAMBOLA POR LO ALTO

Para que el equipo de Moncho Fernández pierda la categoría debe perder ante el Barcelona y que Gipuzkoa gane al Real Madrid. Esa posibilidad, aunque difícil, podría darse después de que el Real Madrid cayese este fin de semana ante el CSKA en las semis de la Euroliga, por lo que el cuadro blanco puede jugar la última jornada muy tocado anímicamente. Además, martes juegan ante Valencia su partido pendiente, que puede decidir se hace con la primera posición.


Sin embargo, puede darse a la inversa, que los merengues lleguen decididos a ganar en San Sebastián para amarrar la primera plaza que tienen en este momento y dar un golpe de autoridad antes de los playoffs, toda vez que la ACB es el único título al que puede aspirar el cuadro capitalino.


A eso, hay que sumar que el Obradoiro depende de sí mismo. Si los gallegos ganan al Barça, da igual el resultado de las otras canchas. Por el contrario, una derrota del Obra y una derrota en Donostia del Madrid podría suponer el descenso de los santiagueses y que Galicia se quedase sin representación en el baloncesto nacional (siempre y cuando no ascienda Ourense, que pelea en los playoff de la LEB Oro y está en semis después de endosarle un contundente 3-0 a Oviedo).


Además, una victoria del equipo vasco ante el Madrid no asegura el descenso del Obra. Una derrota del Estudiantes ante el Joventut esa misma jornada supondría un empate a tres bandas, que deja a los gallegos otro año más en la ACB y condenaría a la escuadra vasca. Del mismo modo, la penúltima plaza tampoco supone estrictamente hablando un descenso, ya que el canon obligatorio para que los ascendidos puedan competir el año que viene en la primera división del baloncesto español resulta muchas veces prohibitivo.


En ese aspecto, con Betis ascendido y decidido a abonar el pago, depende de qué equipo se lleve los playoffs de ascenso y las posibilidades económicas con las que cuente. Así, ciudades como Bilbao, Valladolid y Melilla son las que cuentan con más posibilidades para poder hacer frente a ese desembolso, siempre y cuando lo ganen primero en la cancha. Todos los ojos del baloncesto nacional estarán puestos en Santiago de Compostela. Que calienten la voz para el Miudiño.  

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