Galicia ha experimentado un aumento en el precio del alquiler sin precedentes en los últimos años y algunas grandes ciudades han superado el máximo histórico en lo referido al precio de alquiler por metro cuadrado. Galiciapress contactó con Fernando Encinar, jefe de estudios del portal Idealista, desgrana los motivos de esta escalada de precios en lo que él considera “un proceso alcista” desde hace dos años.


Encontrar un precio para el alquler accesible, tarea imposible en Galicia 


“Piso céntrico. Dos habitaciones. Preferiblemente con parking. Que el precio no supere los 600 euros mensuales”. Estas son las instrucciones que Antonio, que acaba de ser contratado por un astillero de Vigo, ha dado a las inmobiliarias de la ciudad olívica en su búsqueda infatigable por encontrar piso. Tiene pareja y un niño de dos años en Boiro, pero en cuanto encuentren una vivienda que se adapte a lo que quiere, los tres se irán a vivir a Vigo. Por el momento solo ha empezado a mirar, pero después de bucear superficialmente en la red dentro de los principales portales de alquiler, sabe que el rastreo va para largo. No por falta de pisos, que los hay, sino porque en los últimos años el precio del alquiler en Galicia se ha disparado hasta el punto de que a muchos les sale más rentable dejarse el sueldo en gasolina y peajes antes que en pagar mensualmente una vivienda no accesible para todos los bolsillos.


UNA SUBIDA METEÓRICA

El caso de Antonio, y de Galicia en su conjunto, no es una excepción en España. El precio del alquiler se ha multiplicado en los últimos años a escala nacional, siendo Madrid y Barcelona las ciudades donde más se ha notado la subida. El precio medio nacional se situó en junio a 11 euros por metro cuadrado, superando así el máximo histórico por séptimo trimestre consecutivo.


Con todo, y a pesar de la subida, la comunidad gallega sigue lejos de su máximo histórico del precio del alquiler registrado en mayo de 2007, antes de que explotase la burbuja inmobiliaria. Por entonces, el precio del metro cuadrado era de 8,7 euros por los 6,6 actuales. En febrero de 2016 el precio a nivel autonómico estaba en los 5,3 euros por metro cuadrado, pero desde entonces no ha dejado de subir en toda Galicia, llegando el pasado julio a su precio más alto.


Fernando Encinar, jefe de estudios del portal Idealista, considera que en los últimos dos años España ha vivido un “proceso alcista” en lo relativo a los precios del mercado del alquiler. “Aun así, en los últimos trimestres los ritmos de subida parecieron relajarse, tal vez como síntoma de estar cerca de tocar techo. La aparición del Decreto Ley que regula los alquileres, en cambio, parece haber dado un nuevo impulso a la escalada de precios, aunque todavía es pronto para saber si se trata de un repunte pasajero o una nueva vuelta a la senda de subidas”, valora Encinar.


Cabe destacar que esta subida indiscriminada no se corresponde con una subida de los salarios ni un descenso vertiginoso en la tasa de paro. Mientras el salario medio de los jóvenes que buscan independizarse no supera los 900 euros, la brecha entre precios y salarios es cada vez mayor. De esta forma, aquellos que se lanzan alquilar un piso ven como la mayor parte de sus ingresos se van mensualmente en tener un techo.  


Sanxenxo es la localidad gallega con los precios más altos


En Sanxenxo, por ejemplo, las últimas estadísticas sitúan a la localidad arousana como la población con el precio del alquiler más elevado de Galicia. “Allí se encuentran los alquileres más exclusivos de Galicia, ya que alcanzan los 11,4 euros/m2 mensuales”, exponen desde Idealista para este medio. Es algo que se ha extendido a toda la zona de las Rías Baixas, destino vacacional de miles de personas y que impulsado por el turismo ha visto en el alquiler de inmuebles un negocio más que rentable.


MÁS LEJOS DEL CENTRO

Las principales ciudades siguen siendo la vara de medir en este aspecto. Lugo es la capital provincial en la que más ha subido el precio del alquiler en el primer semestre del año según los datos del portal Fotocasa, con un aumento del 8,3%. En el lado contrario se encuentra Ourense, como una de las cinco capitales provinciales que experimentaron un descenso en el precio en estos seis meses, lo que no evita que el precio del alquiler en la ciudad auriense se situase en junio en su máximo histórico, según reflejan los datos del último informe de Idealista.


Esta problemática también está provocando que muchas personas ya no busquen vivir en la ciudad. A Coruña, Santiago de Compostela o Ferrol, en máximos históricos en lo referido al precio del alquiler en el caso de la ciudad herculina, han visto cómo su población ha ido menguando en los últimos años, mientras que Arteixo, Ames o Narón han ido creciendo como alternativa para residir cerca de los lugares de trabajo en las grandes ciudades gracias a que ofrecen alquileres más accesibles. 


Al respecto, desde Idealista no se atreven a dar una respuesta concreta en cuanto al criterio de qué buscan las personas a la hora de alquilar al tratarse de “un mercado tan amplio”. “Entre las personas que buscan una vivienda en alquiler priman los criterios económicos y geográficos: buscan viviendas baratas en zonas generalmente céntricas, aunque con la subida de precios las áreas de búsqueda se hayan ampliado en muchas ocasiones hasta la periferia”, subraya Encinar.


PASIVIDAD EN LA XUNTA; ACCIÓN EN PORTUGAL

A pesar de esta situación, desde el gobierno autonómico no se plantean actuar a corto plazo. El pasado 11 de julio el Partido Popular tumbó en el Parlamento de Galicia una medida que contaba con el apoyo de toda la oposición para instar al Gobierno de España a poner un límite al precio de los alquileres, algo que reclama un tercio de la población según el CIS de julio. Desde la oposición se mostraron visiblemente preocupados por un mercado que se está convirtiendo en prohibitivo para la mayoría de las rentas gallegas. PSdeG, BNG y En Marea argumentaron en sendas intervenciones que la Xunta debe sumarse a las iniciativas que pretende propulsar el gobierno central.


Desde el Grupo Mixto llamaron al ejecutivo gallego a fijarse en las medidas que está tomando Portugal como ejemplo, pero el PP tumbó la propuesta gracias a su mayoría parlamentaria y con la réplica de que en el país vecino no se van a tomar medidas contra el precio del alquiler, sino que desde el país luso pretenden “copiar” el plan de viviendas vacías del gobierno gallego.


Sin embargo, esta afirmación del diputado popular Jaime Castiñeira no es del todo cierta. En Portugal sí han empezado a actuar contra la subida indiscriminada del precio del alquiler experimentando con una serie de medidas que pretenden ayudar a las clases populares. El ejecutivo de Antonio Costa se ha puesto manos a la obra para evitar la especulación en una economía creciente como la portuguesa con el Plan de Arrendamiento Accesible (PAA).


El gobierno de Antonio Costa ha actuado contra el precio del alquiler


Los precios se fijarán atendiendo a las características del inmueble y su ubicación. Así, las viviendas situadas en el segundo escalón de precios las viviendas en alquiler de dos habitaciones costarán hasta 450 y las de cinco hasta un máximo de 675 euros. Además, las medidas del PAA incluyen una serie de incentivos fiscales para que los arrendadores se adapten a esta nueva política de precios.


A pesar del intento, este plan del gobierno luso –todavía en “fase experimental” – no ofrece las garantías necesarias para poder poner coto a la especulación. El proyecto, diseñado para aquellas personas con una renta anual inferior a los 35.000 euros (45.000 euros en caso de una pareja), es de carácter voluntario. Además, los beneficios fiscales a los caseros son bastante limitados y obligan al arrendador a contratar tres seguros distintos, todos ellos garantizados por el estado, para evitar casos de impagos y los contratos deben estar firmados por un periodo no inferior a cinco años. El boom turístico del país anima a los propietarios a pensárselo dos veces, ya que pueden sacarle mayor rentabilidad a sus propiedades alquilándoselas por días a los visitantes.


De igual manera, muchos residentes se quejan de que, aunque el plan mejora los precios, muchos de ellos siguen siendo inalcanzables con el sueldo medio de un trabajador en Portugal. Todo esto ha estimulado muy poco a una población que, aunque está preocupada por la situación del alquiler, mira de reojo la iniciativa del ejecutivo luso, que no ha conseguido la aprobación de las asociaciones de inquilinos y propietarios en su primer mes de vida. Si en octubre, cuando se celebren las elecciones en Portugal, Antonio Costa sale reelegido, entonces es posible que sí se tomen medidas más específicas en esta materia.


Aún con estos tibios resultados en la mano, desde Idealista sí ven la medida portuguesa como un “camino interesante” al que todavía hay que dar tiempo “para conocer sus frutos”. “Como se ha demostrado en diferentes capitales europeas, el anuncio de medidas coercitivas, como una posible limitación de precios, lo único que consiguen es reducir el mercado provocando justamente el efecto contrario al deseado, la subida de los precios”, lamenta Encinar, aunque pone a Sidney como ejemplo de éxito. “En Sidney se fomentó la construcción de miles de viviendas en las zonas con más demanda y han logrado rebajar los precios del alquiler en un 40%”, destaca.


CAMBIOS EN LOS CASEROS

Por otro lado, hay que destacar un cambio en el perfil de persona que busca el propietario para alquilar su vivienda. Cada vez son más los arrendadores que prefieren alquilar sus propiedades por meses, preferiblemente a estudiantes y de septiembre a junio. Esto se da sobre todo en ciudades turísticas o costeras, ya que así los pisos quedan libres en verano y pueden ser realquilados a un precio mayor que el que se abona el resto del año.


Los propietarios saben que pueden sacarle una mayor rentabilidad a sus domicilios alquilándoselo a turistas, por días, semanas o meses, que con un contrato de larga duración a una familia, aunque eso signifique renunciar a una estabilidad en el cobro. Además, el aumento de casos de ‘okupas’ en España preocupa a los arrendadores, que temen que su propiedad pueda ser okupada de forma ilegal por una familia. Por este motivo, cada vez es más común que los propietarios contraten seguros específicos contra estas eventualidades, lo que encarece todavía más el propio alquiler.


Del mismo modo, la inestabilidad económica tampoco beneficia esta situación, ya que muchas familias se ven incapaces de hacer frente al precio del alquiler y acaban enfrentándose a órdenes de desahucio. Solo en el segundo semestre de 2018, los desahucios subieron un 12% en la comunidad gallega.


Toda esta extensa lista de contras llevó al gobierno en funciones de Pedro Sánchez a poner las cartas sobre la mesa y desde Fomento ya han anunciado que prepara un índice que servirá para calcular los precios del alquiler, tal y como se plasmó en el acuerdo entre el Gobierno de España y Unidas Podemos. Ese índice estará regulado por el IRPF y el catastro para saber las características con las que cuentan los inmuebles, y de ahí se sacará un precio adecuado para el alquiler.


El acuerdo entre PSOE y Podemos pasa también por un acuerdo en el precio del alquiler


En la misma línea, desde Madrid estudian la posibilidad de impulsar incentivos fiscales similares a los de Portugal, y el uso de suelo público así como la aplicación del parque de vivienda. “Para contener los precios en un escenario de demanda creciente la solución pasa por fomentar políticas que favorezcan la aparición de nuevo producto en el mercado: construyendo vivienda donde exista mucha demanda, apoyando la rehabilitación de las viviendas vacías y ofreciendo seguridad a los propietarios frente a okupaciones e impagos”, afirma el jefe de estudios de Idealista como posibles medidas para afrontar este problema.


Sin embargo, todos estos planes están supeditados a que los socialistas se mantengan al frente del gobierno y no haya nuevas elecciones que cambien el panorama político nacional. En septiembre, si los socialistas y la formación morada alcanzan un acuerdo, estos primeros pasos de puntillas podrían transformarse en pisadas que dejen huella en torno a las políticas de vivienda. Así las cosas, mientras no haya estabilidad en el gobierno central, tampoco habrá estabilidad en el mercado inmobiliario. Hasta entonces, la búsqueda de Antonio en Vigo camina paralela a la de las negociaciones entre PSOE y Podemos: en ambos casos parece que va para largo. 

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