Los dos técnicos se juegan sus puestos en un partido a vida o muerte entre dos equipos que, a pesar de estar en la pelea por la permanencia, están construidos para batallar por puestos europeos.


Ecribá está en la cuerda floja


Noche de brujas en el Benito Villamarín. Un partido en el que los dos técnicos, Rubi y FranEscribá, se juegan su continuidad al frente de los banquillos de Real Betis y Celta de Vigo respectivamente. En el caso del primero, una buena campaña en el Espanyol lo llevó a ser la gran apuesta de un remozado Betis; el segundo se ganó una oportunidad en el Celta después de salvar al equipo la campaña pasada con un correcto final de campaña. En A Sede determinaron que el valenciano había hecho méritos suficientes y ganado el crédito necesario para asumir un proyecto desde cero.


Pero el Celta, que debería estar peleando por Europa, maneja a estas alturas de la temporadas unos guarismos peores que los que había cosechado Toni Mohamed en el mismo espacio de tiempo el curso pasado. Y si los números acabaron con la estancia del ‘Turco’ en Balaídos, Escribá, con cuatro puntos menos que el argentino –fue cesado solo dos jornadas más tarde–, puede estar viviendo sus últimas horas en la ciudad olívica si no consigue ganar en Sevilla…y puede que ni ganando salve la vida extra que le dio el club después de la derrota ante la Real Sociedad (el tener partido entre semana y enfrentarse a un rival directo como es el conjunto verdiblanco pesaron en la decisión del club de ratificar al todavía adiestrador celeste).


GRACIA Y ABELARDO

Ocurra lo que ocurra esta noche, en Vigo ya se han empezado a mover y a escudriñar qué opciones le ofrece el mercado de entrenadores sin contrato, donde destacan varios nombres que encajan en el perfil del técnico que busca el Celta: un entrenador que conozca la competición, experimentado y, a ser posible, que encaje con el perfil de la plantilla actual, donde los jugadores de toque son mayoría. Curiosamente, el Real Betis puede estar buscando lo mismo que su homólogo gallego. En esa descripción encajan Javi Gracia y Abelardo, que parecen los mejor posicionados para asumir el cargo en caso de que el club decida destituir a Escribá.


El técnico navarro relanzó su carrera la temporada pasada en el Watford. El pamplonica llevó a los hornets a la final de la Copa de Inglaterra, donde cayeron contra el todopoderoso Manchester City de Guardiola, aunque rivalizaron con ellos en juego en muchas etapas del campeonato. En las islas Gracia dejó su sello y consiguió el mejor puesto de la historia del club en la Premier League, dejando al equipo undécimo. Sin embargo, un mal inicio de campaña llevó a los ingleses a prescindir de sus servicios y devolverle el mando a Quique Sánchez Flores, técnico al que había remplazado Gracia. En España también dejó buen recuerdo en Almería, Osasuna y sobre todo en Málaga, club que abandonó para iniciar una aventura en el RubinKazan ruso que no salió como esperaba.


Javi Gracia, en su etapa como entrenador del Watford


Por su parte, Abelardo viene de comandar al Deportivo Alavés, club al que salvó del descenso en dos ocasiones, la primera de forma heroica protagonizando una remontada histórica en la segunda vuelta del campeonato. El asturiano cogió las riendas de un equipo huérfano en diciembre de 2017 y consiguió hacer de él un conjunto competitivo capaz de plantarle cara a todos. Al año siguiente el club babazorro comenzó como una de las sensaciones de La Liga, con Ibai como estrella, pero la salida del extremo y desencuentros internos entre Abelardo y la dirección rompieron la dinámica que llevaba al club rumbo a Europa con un nefasto final de campaña. El de Gijón, si bien deja dudas en su estilo, no lo hace en su compromiso y dedicación, puntos fuertes de un adiestrador que no negocia con el esfuerzo y el trabajo.


EL DESEADO

A pesar de que estos dos nombres son los que suenan con más fuerza, el mayor anhelo de la afición celeste es Quique Setién. El cántabro encajaría como un guante una plantilla que parece hecha a su medida. Es un técnico que le gusta jugar a partir de la posesión y que en Galicia ya hizo historia ascendiendo al CDLugo y mandando en el Anxo Carro durante seis gloriosas temporadas. Su juego, con el que enamoró a media España entrenado a Las Palmas y al Real Betis, es el más parecido al de Luis Enrique o Berizzo, pero su caché y el hecho de que tendría que asumir un proyecto ya empezado juegan en contra de los deseos del respetable celeste. 


Quique Setién es el entrenador que quiere la afición


GENTE DE LA CASA

No obstante, el Celta podría regresar a la estrategia que más éxitos le cosechó en los últimos años, que es la de apostar por gente de la casa como Berizzo, exjugador celeste y una persona que conocía el club y la ciudad. En esa línea, la opción más seductora podría ser la de Eusebio, con pasado en el vestuario y el banquillo celtiña. El Pucelano está sin equipo después de una mala temporada en el Girona, que se consumó con su destitución y el descenso del club catalán a Segunda División el pasado curso.


Sin embargo, Eusebio viene de protagonizar excelentes campañas, tanto de resultados como de juego, al frente de la Real Sociedad. En Anoeta estuvo tres temporadas en las que llegó a meter al equipo en Europa después de comandar un Barça B de record en Segunda División. Su estilo y su pasado pueden hacerle regresar a Vigo, donde dirigió al equipo durante 66 encuentros a lo largo de dos campañas en el fútbol de plata, antes de la llegada de PacoHerrera y el regreso del Celta a la élite.


Eusebio jugó y entrenó al Celta de Vigo


Una apuesta más arriesgada en ese sentido sería Sylvinho, que acaba de ser despedido de su primera experiencia como primer entrenador en el banco del Olympic de Lyon. Aunque el brasileño es uno de los ídolos históricos del club, entregarle el bastón de mando en un momento tan delicado podría ser precipitado, y más después de una mala experiencia como la que viene de protagonizar en Francia.


PLAN C, D, E, F…             

Otro que encajaría en el proyecto es Óscar García, un técnico que fue sondeado en innumerables ocasiones por el Celta pero que nunca terminó de dar un paso adelante para aceptar el cargo. El catalán, con un gran y exitoso recorrido lejos de España, es más reconocido fuera de nuestras fronteras, pero su esquema de juego no pasa desapercibido y podría ser del gusto de los que mandan en A Sede. Sin embargo, el no haber entrenado nunca en La Liga es uno de los hándicaps del de Sabadell.


En otro escalafón estarían ya otros nombres como los de Ziganda, Julio Velázquez o Francisco Rodríguez, que tendrían un cartel de "apagafuegos" o "experimento" en Balaídos antes que de entrenador para asumir un proyecto que en agosto aspiraba a pelear por Europa. Es difícil pensar que ahora el Celta haga una apuesta así, pero situaciones desesperadas pueden traer consigo medidas desesperadas. No obstante, entre tanto baile de nombres, lo único seguro es que Escribá se sentará esta noche en el banquillo. Otra cosa es que lo veamos el domingo ante el Getafe. 

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