Bartomeu está contra las cuerdas al marcharse al menos seis compañeros de la junta directiva, aunque no está claro si la consecuencia es que los Estatutos  obligan a que una gestora tome el poder hasta que haya unas nuevas elecciones entre los socios


En pleno confinamiento por la crisis del coronavirus, se anuncia Tsunami en el FC Barcelona . Después de que fuera el propio Bartomeu, teléfono en mano, invitará a dejar su cargo a cuatro de sus directivos (Emili Rousaud, Enrique Tombas, Silvio Elías y Josep Pont), dos miembros más de la junta (Maria Teixidor y Jordi Calsamiglia) decidieron  unirse al grupo de señalados para formalizar una dimisión en bloque.


Rousaud , vicepresidente institucional del Barça




Bartomeu se ha sorprendido que a la dimisión se sumaran Jordi Calsamiglia y  Maria Teixidor, representante del sector joven y renovador de su gobierno, secretaria de la junta y responsable del fútbol femenino. Bartomeu, cada vez más solo, continúa  con su plan de reestructuración, sin que nadie pueda ya replicarle.


Los seis directivos entregaron una carta conjunta de dimisión ante notario. Maria Teixidor, secretaria de la junta, fue la encargada de avisar formalmente a Bartomeu de que abandonan su equipo de gobierno y reducían la junta de 19 a 13 miembros y conforme al artículo 35.4 de los estatutos del club, el presidente del Barça todavía puede finalizar su mandato en 2021.


Según este artículo ahora debe crearse una Comisión Gestora cuando la dimisión, renuncia o cese de la junta directiva se produzca de manera simultánea y generalizada. Recibe tal consideración cuando el número de vacantes es de más del 50% de los miembros en el momento del cese, incluyendo el presidente; del 75%, sin el presidente; o cuando la junta quede reducida a sólo cinco personas.


Dicho artículo, sin embargo, choca con el número 33, referente a la composición de la junta. Éste especifica que la junta debe estar compuesta "como mínimo por 14 miembros" y "como máximo por 21". De todos modos, el presidente azulgrana tiene previsto incorporar nuevas caras en los próximos días.


Aunque algún directivo más, harto de la deriva presidencialista y autoritaria de la entidad, había valorado en las últimas horas unirse al grupo disidente. Bartomeu ya ha conseguido lo que pretendía: eliminar toda voz crítica a su gestión tras los últimos escándalos. Especialmente, el de las cuentas fake, el llamado Barçagate, pendiente todavía de las conclusiones de una auditoría encargada a la empresa Price Waterhouse Coopers.



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