Por lo menos 142 muertos y 350 heridos es el saldo que arroja, por ahora, una ola de atentados contra mezquitas en Saná, la capital de Yemen. El Estado Islámico reivindicó los ataques.


Tres terroristas suicidas atacaron el viernes, día del rezo,mezquitas repletas de fieles. Los atentados son los primeros a gran escala contra templos frecuentados tanto por musulmanes shiítas como sunnitas.


Los ataques tuvieron como blanco dos mezquitas controladas por rebeldes shiítas: la de Badr, en el sur de Saná, y la de al-Hashoosh, en la parte norte de la capital.


Un reporte de la televisora Al-Masirah, bajo control de los rebeldes, dijo que el ataque ocurrió durante las oraciones del mediodía,tradicionalmente la hora de más concurrencia en la semana. El canal no reportó cifras de fallecidos, pero dijo que los hospitales estaban solicitando donaciones urgentes de sangre.


Testigos dijeron que al menos dos atacantes se inmolaron dentro de la mezquita Badr. Uno caminó dentro del recinto y detonó su explosivo, causando pánico entre las decenas de fieles que trataron de huir. Fue entonces cuando un segundo suicida atacó en medio de la multitud aterrorizada.


Un testigo en la mezquita al-Hashoosh dijo que la explosión lo hizo volar dos metros de distancia.


"Cabeza, piernas y brazos de las personas muertas estaban regadas en el piso de la mezquita'', dijo Mohammed al-Ansi a The Associated Press. Agregó que la "sangre estaba corriendo como un río''.


Al-Ansi agregó que muchas personas resultaron heridas gravemente por los vidrios que cayeron de las ventanas de la mezquita. Recordó correr hacia la puerta junto con otro sobreviviente y escuchar a un hombre gritar "¡regresen, salven a los heridos!''.


El canal de la televisión shiíta trasmitió imágenes dentro de la mezquita al-Hashoosh, donde voluntarios utilizaban cobijas ensangrentadas para trasladar a las víctimas. Entre los fallecidos había un niño pequeño. Los cuerpos fueron alineados en el piso de la mezquita y trasladados en camionetas.


Los ataques ocurren un día después de intensas batallas en la ciudad sureña de Aden, entre tropas leales al ex presidente y al actual mandatario, que dejaron 13 muertos y obligaron a cerrar el aeropuerto internacional.


Los rebeldes shiítas, conocidos como hutíes descendieron desde sus bastiones en el norte y se apoderaron de la capital en septiembre. Provocaron la renuncia del presidente, quien se replegó en Aden, donde volvió a reclamar su gobierno. Ayer su residencia allí fue bombardeada.


En Yemen se encuentra la rama más peligrosa y activa del mundo de la red terrorista Al Qaeda.

(Fuente: Agencias)

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