El partido de fútbol entre el Valencia y el Real Madrid, donde los valencianos se jugaban tres puntos muy importantes para mantenerse en primera división, se convirtió en un desagradable espectáculo cuando seguidores del Valencia se metieron con el jugador del Real Madrid, Vinicius, al llamarle mono tanto a la llegada al estadio como durante el partido. En un momento dado el jugador se fue directamente a la zona donde al parecer había visto a varios seguidores haciendo gestos propios de los primates. Fue en ese punto cuando se inició el conflicto que tuvo parado el encuentro durante unos minutos y que algunos miembros del Real Madrid pedían suspender. Iba ganado el conjunto local por 1-0.

 

Vinicius durante el partido del Madrid - Valencia - EP

 

Los ánimos se fueron calentando en el equipo blanco, Vinicius montó el gran número y al terminar el partido, cuando se dirigía a los vestuarios, hizo el gesto de señalar que el Valencia bajaría a segunda división. Actitud que fue acogida por los jugadores de Valencia como una provocación y que supuso peleas entre integrantes de los dos equipos, como se pudo ver en las imágenes de televisión.

 

El episodio de los insultos puso de los nervios al entrenador merengue que, olvidándose de la corrección que hasta ahora le había perseguido, perdió los papeles arremetiendo con todo y declarando que el fútbol tenía un problema con el racismo, sin querer hablar sobre el partido que acababa de perder. Hay que recordar que el Valencia cuenta en sus filas con jugadores negros.

 

Para seguir con el escándalo, Vinicius publicaba en su cuenta de twitter: “España una hermosa nación, que me acogió y a la que amo, pero que accedió a exportar al mundo la imagen de un país racista. Lo siento por los españoles que no están de acuerdo, pero hoy, en Brasil, España es conocida como un país de racistas". 

 

Es evidente que el fútbol tiene un problema de racismo, nadie lo duda, pero lo que sucede en los estadios es el reflejo de lo que ocurre en la sociedad, no es un hecho aislado. Eso no implica que España entera sea racista. No hay que olvidar que el xenófobo, racista y fascista Bolsonaro fue presidente de Brasil., votado también por personas de color. En la campaña Neymar apoyó la candidatura de Bolsonaro, igual que Romario de Sousa y algunos jugadores más de color o mulatos.

 

Que las autoridades tienen que actuar, es evidente. Tomar medidas ante los insultos y expulsar de los estadios a los energúmenos que protagonizan estos episodios, que no son exclusivos de España. Las medidas se deben tomar, no esperar más tiempo.

 

La Liga ha denunciado 9 veces insultos racistas, 8 de ellos a Vinicius. En España, en la actualidad hay más de 200 jugadores de color en 42 clubes de distintas categorías que no se sienten discriminados. Están integrados, se sienten respetados y solo una minoría son objeto de insultos racistas, que no se deben tolerar tampoco. Por eso, hacer declaraciones del tipo de que España es racista no se pueden admitir, lo diga quien lo diga, hasta el propio Vinicius, que, dicho sea de paso, será un jugador extraordinario, pero provocador es un rato, sea del color o nacionalidad que sea. Se ve en cada partido que juega.

 

Las cosas se tienen que ordenar en los campos de fútbol, no se pueden permitir insultos y gestos racistas. La mayoría de los aficionados está por la labor, ahora bien, también es intolerable que se acuse a los valencianos y al resto de los aficionados españoles de racistas. El señor Vinicius debe pedir disculpas, por lo dicho, por muy estrella que sea, porque nuestro país es un país de acogida, tolerante y solidario, también en el deporte.


 

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