Breogán Unicaja

 

El estreno del año 2026 no trajo el regalo esperado para el Unicaja, que salió escaldado de una de las canchas más calientes de la Liga Endesa. El Río Breogán, fiel a su identidad de equipo rocoso e intenso, desarticuló al conjunto malagueño en un encuentro que sirve para confirmar que ganar en Lugo sigue siendo una asignatura pendiente para los de Ibon Navarro, quienes han caído en cuatro de sus últimas seis visitas a la capital lucense.

 

Un inicio de espejismo para los malagueños

El equipo cajista saltó al parqué con la intención de sellar por la vía rápida su pasaporte virtual para la Copa del Rey de Valencia. Durante el primer cuarto, el Unicaja pareció el dueño del partido gracias a una efectividad asombrosa desde el perímetro (83% de acierto). Con Olek Balcerowski y Killian Tillie castigando la pintura y el exterior, los visitantes lograron las primeras ventajas significativas (19-25), silenciando momentáneamente a una grada que siempre arropa a los suyos.

 

Reacción coral y dominio del rebote

Sin embargo, el escenario cambió por completo en el segundo acto. La entrada de Dominik Mavra dio un nuevo sentido al juego gallego, mientras que el despliegue físico de Bakary Dibba comenzó a asfixiar la circulación verde y morada. El Breogán, que llegaba al choque como uno de los mejores equipos de la competición en rebote ofensivo (12,77 de media) y recuperaciones, hizo gala de esas virtudes para firmar un parcial de 11-2. A pesar de los esfuerzos de Alberto Díaz, el equipo dirigido por Luis Casimiro —viejo conocido de la afición malagueña— se marchó al descanso con el mando del electrónico (50-43).

 

El vendaval balcánico rompe el partido

Tras la reanudación, el Breogán puso una marcha más. Arturs Kurucs encendió la mecha con ocho puntos casi consecutivos, pero fue Mihajlo Andric quien dinamitó el choque. El alero balcánico, que promediaba 7 puntos por partido, destrozó las estadísticas con una exhibición de 22 puntos y 6 triples que disparó la diferencia hasta los 20 tantos (68-48).

 

El Unicaja, herido en su orgullo, intentó una última acometida liderada por la casta de Augustine Rubit. Un parcial de 0-10 y un posterior 0-7 pusieron a prueba los nervios del Pazo, especialmente tras los fallos en triples liberados de Chris Duarte y Díaz. No obstante, la tensión competitiva acabó por desbordar a Ibon Navarro, cuya técnica por protestar precedió a la sentencia final: tres triples seguidos de Andric y Mavra que apagaron cualquier amago de remontada.

 

Notas destacadas del encuentro

Francis Alonso (14,5 de valoración media) y el técnico Luis Casimiro cumplieron con la "ley del ex" superando a su antiguo equipo. Por contra, el regreso de Sulejmanovic y el ídolo local Kalinoski al Pazo fue amargo en el resultado.

 

El Breogán reafirmó su condición de quinto mejor ataque de la liga (89,15 puntos de media) superando con creces esa barrera ante la defensa malagueña.

 

 Danko Brankovic fue el faro en la pintura con 16 puntos, 11 rebotes y 29 de valoración, dominando ambas zonas con autoridad.

 

Con este resultado, el Unicaja deberá seguir remando en las tres jornadas restantes para asegurar su presencia en el Roig Arena, mientras que el Breogán se reafirma como una de las plazas más difíciles de asaltar en este 2026.

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