Un umbral ambiental aparece de forma abrupta cuando el calendario apenas avanza y las matemáticas del carbono revelan una distancia profunda entre fortunas concentradas y mayorías con huellas mínimas, una diferencia que ya no se mide mediante meses completos sino a través de jornadas contadas.
Un presupuesto climático que se evapora
El análisis reciente de Oxfam Intermón expone que el segmento situado en la cúspide económica planetaria consume en apenas diez jornadas el volumen total de emisiones compatible con la trayectoria que permitiría mantener el calentamiento global dentro del límite de 1,5 ºC, establecido por la ciencia climática internacional.
Dentro de ese grupo privilegiado, la fracción correspondiente al 0,1 % rebasa ese techo todavía antes, concretamente el 3 de enero, lo que subraya la velocidad a la que determinadas fortunas utilizan un recurso atmosférico compartido y limitado.
El reflejo español de una dinámica global
La misma lógica se reproduce en España. Con los niveles actuales de emisiones, el 1 % con mayor riqueza del país alcanza su margen anual de carbono el 16 de enero, mientras que el 0,1 % ya lo ha consumido el día 4, una cronología que sitúa al Estado dentro del patrón internacional descrito por la organización.
“Hemos denominado a esta fecha ‘Pollutocrat Day’ para denunciar la responsabilidad desproporcionada de las personas ultrarricas en la aceleración de la crisis climática”, afirma Norman Martin, especialista en Políticas sobre Cambio Climático de Oxfam Intermón.
La desigualdad como estructura persistente
Los datos confirman que no se trata de episodios aislados. Durante 2022, una persona situada en el 1 % con mayores ingresos emite de media casi quince veces más carbono que alguien perteneciente a la mitad de la población con menos recursos.
En España, la brecha se intensifica en la cúspide económica: una sola persona del 0,1 % genera cincuenta y cinco veces más emisiones que otra integrada en el 50 % con menores ingresos, una diferencia que convierte la huella climática en un reflejo directo de la desigualdad social.
Impactos humanos y económicos acumulados
Esta concentración de emisiones tiene efectos que trascienden los gráficos. Las estimaciones indican que las emisiones asociadas durante un solo ejercicio al 1 % más acomodado provocarán 1,3 millones de muertes relacionadas con el calor antes de que termine el siglo.
Además, el impacto acumulado de décadas de sobreconsumo de carbono está causando daños económicos profundos en países de renta baja y media-baja, con pérdidas que podrían alcanzar los 44 billones de dólares antes de 2050, agravando desequilibrios históricos.
Estilos de vida con huellas extremas
El informe detalla cómo determinados hábitos multiplican la presión climática. La huella de carbono generada por un multimillonario europeo durante casi una semana mediante el uso de aviones privados y yates de lujo equivale a todas las emisiones que produce, a lo largo de su vida, una persona situada entre el 1 % con menos recursos del planeta.
A este impacto directo se añade el papel inversor. De media, cada multimillonario mantiene carteras empresariales responsables de 1,9 millones de toneladas de CO₂ anuales, una cifra que refuerza el peso de sectores altamente contaminantes dentro de la economía global.
Influencia política y poder económico
La investigación subraya también la capacidad de influencia de estas élites. En la reciente cumbre climática celebrada en Brasil, la presencia de representantes de lobbies vinculados a los combustibles fósiles supera a la de cualquier delegación nacional, con la única excepción del país anfitrión, al reunir alrededor de 1.600 participantes.
“Debemos denunciar estas prácticas y el poder descomunal de los superricos. Su inmensa riqueza les ha permitido ejercer una influencia injusta sobre el diseño de políticas y debilitar las negociaciones climáticas”, añade Martin.
El recorte necesario antes de 2030
Para mantener el calentamiento global dentro del objetivo de 1,5 ºC, el informe concluye que el 1 % con mayores recursos debe reducir sus emisiones un 97 % antes de 2030, un ajuste de enorme magnitud que refleja su responsabilidad histórica.
Mientras tanto, quienes menos han contribuido a la crisis —comunidades de países empobrecidos, pueblos indígenas, mujeres y niñas— afrontan los impactos más severos, desde fenómenos extremos hasta inseguridad alimentaria y desplazamientos forzados.
Propuestas para reequilibrar la carga climática
Oxfam Intermón reclama a los gobiernos una redistribución del esfuerzo basada en la huella real y la capacidad económica, un aumento de la fiscalidad sobre ingresos y patrimonios de grandes fortunas y un respaldo activo a las negociaciones de la ONU para construir una arquitectura fiscal internacional más justa.
La organización defiende además gravar los beneficios extraordinarios de las empresas de combustibles fósiles, una medida que aplicada a 585 compañías de petróleo, gas y carbón podría recaudar hasta 400.000 millones de dólares en su primer año, una cantidad equivalente al coste de los daños climáticos en el sur global.
En el ámbito estatal, el informe insiste en eliminar los subsidios a los combustibles fósiles y reforzar la protección de los colectivos más vulnerables frente a los impactos climáticos. “Es necesario construir un sistema que sitúe a las personas y al planeta en el centro. Un modelo basado en la sostenibilidad y la equidad es clave para afrontar la crisis climática y garantizar un futuro justo para todas las personas”, concluye el portavoz.