La educación es el alimento para la mente. Abre las puertas al conocimiento, permite discernir y ayuda a ser libre. No sé quién dijo que “la mejor herencia que unos padres pueden dejar a sus hijos es una buena educación para ellos”. Lo demás viene por añadido con esfuerzo y dedicación. La ignorancia es el castigo que puede tener una persona que aspira a ser libre.

 

Los años van pasando, las cosas evolucionan y la enseñanza cambia sus sistemas, marcados por los gobiernos con ayuda de los profesionales. Cada generación tiene su cambio de sistema. En ocasiones es mejor; en otros casos, hay serias dudas de que el objetivo sea el más adecuado. Claro que hay opiniones para todos los gustos. De todas maneras, una cosa sí está clara: la educación es la puerta al conocimiento, a la libertad.

 

Los docentes  juegan un papel importantísimo en la formación de los alumnos. Tanto es así que de ellos dependen muchas veces el futuro profesional de los estudiantes. Ellos/ellas marcan la infancia y la adolescencia. Por ello, las administraciones han de cuidar a los profesionales y la sociedad también 

 

No hace tantos años, los profesores, como los médicos o los jueces, gozaban de un respeto que ahora no tienen, por motivos diferentes. En el caso de los educadores, pocos padres se metían con ellos. Muchos recordarán que cuando un maestro castigaba a un alumno (en ocasiones, con algún que otro pescozón) y llegaba a su casa a explicar lo ocurrido, la frase de los padres era “alguna cosa habrás hecho” o, en el peor de los casos, los padres repetían el castigo. Nadie discutía la decisión del maestro.

 

De un tiempo a esta parte, los padres —no todos— suelen enfrentarse a los maestros sin previamente preguntarles por lo que había ocurrido. En más de un caso, los padres agreden a los docentes, situación que envalentona a los hijos. Se ha pasado de una situación a la contraria, cuando lo razonable es el término medio: ni pegarles a los alumnos, ni quitarles la autoridad a los profesores, ni agredirlos, como está ocurriendo con demasiada frecuencia.

 

Un estudio publicado esta semana, realizado por la STEs-Intersindical, que recoge una encuesta realizada a más de 13.000 docentes, afirma que el 82,62 % de los docentes españoles consideran que el clima de trabajo en las aulas es conflictivo o complicado, mientras que el 83,15 % opinan que se están incrementando las agresiones verbales, y algunas físicas, por parte de los alumnos. Las comunidades que están por encima de la media son Extremadura (90,48 %), Ceuta (87,045 %) y Canarias (87,52 %).

 

En cuanto a las agresiones por parte del alumnado, esta situación, según los encuestados, es significativa entre los docentes de Navarra (95,65 %), Ceuta (92,59 %), Extremadura (90,48 %) y Catalunya (85 %).

 

¿Qué opinan sobre la apuesta de las administraciones por la escuela pública? El 75,66 % opinan que no están apostando lo suficiente: material, espacios públicos, tecnología) para ofrecer una educación de calidad a sus alumnos. Esta situación de conflicto con alumnos y padres, más la falta de recursos, tensiona a los profesionales y afecta a su salud. Cada vez hay más bajas de docentes. La situación, en muchos casos, es insostenible, y quieren seguir enseñando sin tener que tolerar insolencias, ofensas o vejaciones. En demasiadas ocasiones creen que no están protegidos ante situaciones de conflicto que cada vez son más habituales.

 

Creo que este panorama no es bueno para el sector de la enseñanza. La comunicación y el respeto no deben dejarse de lado nunca. Para ello, las asociaciones de padres y los consejos escolares han de jugar un papel importante. Las administraciones no pueden lavarse las manos, sino poner medios para que esto no ocurra. No se puede pasar del blanco al negro. Hay líneas que no se pueden cruzar. Es responsabilidad de los padres, los alumnos y las administraciones.

 

Hay que aportar más recursos a la enseñanza. Los presupuestos actuales son insuficientes. Decía Mafalda que “de tanto ahorrar en educación, nos hemos hecho millonarios en ignorancia”. Invertir en educación es apostar por el futuro de un país, que las nuevas generaciones han de llevar a cabo.

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