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El estudio contó con la colaboración de una veintena de especialistas de universidades de Noruega, Suecia, Estados Unidos y Reino Unido, además de la participación gallega a través del grupo Well-Move de la Universidad de Vigo. El proyecto, encabezado por el investigador noruego Ulf Ekelund, analizó datos de actividad física y sedentarismo recogidos mediante acelerómetros durante una media de ocho años. En las investigaciones intervinieron instituciones de prestigio como Harvard, Columbia, el Karolinska Institute o el Instituto Noruego de Salud Pública.

 

El trabajo estima que aumentar en cinco minutos al día la actividad física de intensidad moderada o vigorosa, como caminar a paso rápido, puede asociarse con una reducción del riesgo de mortalidad del 10%. Si el incremento alcanza los diez minutos, esta reducción podría llegar al 15%, siempre considerando los efectos a nivel poblacional.

 

Publicada en The Lancet, la revista médica más relevante del mundo en el ámbito de la medicina general y interna, la investigación refuerza el papel de Galicia en los proyectos científicos internacionales vinculados a la salud pública y el bienestar.

 

El impacto de los pequeños cambios

Sánchez Lastra subraya que no existe una “dosis milagro individual”, sino que el valor del estudio reside en demostrar cómo pequeños cambios sostenidos y realistas pueden tener un gran impacto si son adoptados por buena parte de la población. El objetivo del trabajo es conocer el efecto global de incrementos alcanzables de actividad física y reducciones del sedentarismo, más que los resultados en casos individuales.

 

Para ello, los investigadores analizaron siete grandes cohortes de Noruega, Suecia y Estados Unidos, además de los datos del Biobanco del Reino Unido, aplicando modelos estadísticos que tienen en cuenta la edad, el sexo, el seguimiento y el estado de salud.

 

En los grupos menos activos, que apenas realizan dos minutos diarios de ejercicio, los beneficios potenciales son todavía mayores: incrementar la actividad cinco minutos al día permitiría evitar un 6% de las muertes totales, cifra que subiría al 9% si el aumento fuese de diez minutos.

 

Políticas de salud pública y retos pendientes

Los investigadores también examinaron el efecto de reducir el tiempo de sedentarismo, concluyendo que dedicar media hora menos al día a estar sentado podría reducir un 7% de las muertes evitables, y hasta un 13% si la reducción alcanza una hora. En el caso de las personas más sedentarias, los beneficios serían algo menores, aunque igualmente relevantes.

 

El estudio distingue entre dos estrategias: la del “alto riesgo”, centrada en los grupos con hábitos más sedentarios, y la “poblacional”, que busca generar cambios amplios en toda la sociedad. Según Sánchez Lastra, este segundo enfoque sería más eficaz en términos de salud pública, al impactar sobre un mayor número de personas.

 

El investigador gallego destaca que los resultados respaldan políticas que promuevan el movimiento diario, como caminar más, subir escaleras o desplazarse andando. Pequeñas decisiones cotidianas, si son asumidas por la mayoría, podrían reducir significativamente las muertes prematuras a largo plazo.

 

Los autores también insisten en la necesidad de realizar nuevas investigaciones en países de renta baja y media, donde los patrones de actividad física y los riesgos sanitarios son diferentes. Desde Galicia, este trabajo representa un avance destacado en la proyección internacional de la investigación en actividad física y salud, y confirma que moverse un poco más cada día puede tener un gran impacto colectivo.

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