Más de 300 personas se manifestaron este jueves entre las plantas de Aserpal y Losán, en el trayecto que une los municipios coruñeses de Vilasantar y Curtis, para denunciar el impago de nóminas que afecta a unos 200 empleados del grupo maderero. Los trabajadores reclaman una solución “urgente” a una situación que, afirman, tiene “ahogadas” a decenas de familias de la comarca.
Según explican los comités de empresa, las plantillas arrastran dos mensualidades impagadas y la extra de Navidad, lo que ha generado un profundo malestar en unas plantas estratégicas dentro del sector forestal gallego. “Estamos en una situación límite”, coincidieron en señalar fuentes sindicales durante la marcha, en la que participaron empleados, vecinos y representantes locales.
Los Comités de Empresa de Industrias Losán y Aserpal subrayan además la necesidad de un plan de viabilidad que garantice la continuidad de las plantas, cuya actividad resulta clave para la economía rural de A Coruña y de Galicia en su conjunto.
El presidente del comité de Industrias Losán, Xosé Anxo Sánchez, confirmó que, según la información de la que disponen, la dirección del grupo mantiene este jueves una reunión con la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI). De ese encuentro depende buena parte del futuro inmediato de la compañía, cuya deuda con varios bancos mantiene bloqueadas decisiones clave.
Los representantes de los trabajadores piden a la SEPI y a las entidades financieras acreedoras que den por “amortizada” la deuda, al considerar que solo así puede salvarse la viabilidad del grupo. “De lo contrario, sería una ruina”, advirtió Sánchez, recordando que el empleo directo e indirecto que generan estas plantas es fundamental para la comarca.
Además, los comités han solicitado una reunión formal con la dirección de la empresa, que previsiblemente se celebrará la próxima semana. De momento, aseguran, “no saben nada” sobre los próximos pasos de la compañía ni sobre posibles medidas de reestructuración.
El sector forestal gallego, en alerta
Losán y Aserpal son dos de las principales referencias en el tratamiento y transformación de madera en Galicia, una comunidad donde el sector forestal tiene un peso económico y social crucial. La crisis de estas empresas se interpreta como un síntoma preocupante del deterioro de la industria maderera gallega, que en los últimos años ha sufrido el impacto de la caída de la demanda internacional y de los costes energéticos.
Sindicatos como CC.OO. y UGT, aunque no han emitido comunicados específicos sobre este conflicto, han alertado en los últimos meses de la fragilidad financiera que afecta a varias empresas del ramo y han pedido mayor implicación institucional para defender el empleo industrial en el rural gallego. Desde la Xunta de Galicia, por ahora, no ha trascendido una postura sobre el caso Losán-Aserpal, aunque el Gobierno gallego ha insistido en otras ocasiones en la importancia de “mantener la competitividad” del sector forestal.
La protesta de Curtis y Vilasantar culminó con la lectura de un manifiesto en el que los trabajadores reiteraron su “voluntad de diálogo” pero advirtieron que, si no hay respuestas concretas, continuarán las movilizaciones en las próximas semanas. Mientras tanto, las familias afectadas confían en que el encuentro con SEPI suponga un primer paso hacia una solución que permita salvaguardar el empleo y reactivar la actividad.