Soldados Brilat en Pontevedra


 

 


 

El fantasma de una potencia extranjera hostil ha dejado de ser una teoría para convertirse en un motor de política de defensa en el continente europeo. Ante este escenario, países como Bélgica y Francia han movido ficha ofreciendo incentivos económicos sustanciales: un salario de aproximadamente 2.000 euros netos al mes para jóvenes que decidan incorporarse a filas durante un periodo de diez meses, en el caso francés. Con esto se busca crear una reserva preparada frente a la "ley de la selva" que parece imperar en las relaciones internacionales, donde la seguridad de las fronteras vuelve a ser una prioridad absoluta para mantener la soberanía de los distintos territorios.


 


 

Escepticismo desde las asociaciones profesionales españolas

Las asociaciones profesionales de militares en España ven con cierta desconfianza la implantación de un servicio voluntario similar al de otros países europeos. Para los representantes del sector, la medida corre el riesgo de ser un mero "maquillaje" comunicativo más que una solución operativa real.

 

Las asociaciones militares como ASFASPRO y Militares con Futuro ven en la posibilidad de una “mili voluntaria” una falta de utilidad operativa. Consideran que ninguna operación militar moderna se puede sostener con personal formado únicamente durante nueve o doce meses, calificando estas propuestas como "soluciones del siglo XX para conflictos del siglo XXI".
 

A lo anterior añaden cuestiones geoestratégicas como que España no comparte frontera terrestre con ningún adversario directo. Es por ello que estas asociaciones consideran que no tiene sentido importar soluciones de países en situaciones estratégicas distintas.

 

Además, existen dudas sobre una disuasión eficaz con una iniciativa como esta. Para un conflicto de alta intensidad se estima que las Fuerzas Armadas deberían alcanzar el 1% de la población (unas 500.000 personas en España), una cifra que consideran "absurda" de mantener si no hay una invasión inminente.
 

Los profesionales recuerdan que el servicio militar voluntario ya existe en España bajo el nombre de Reserva Voluntaria, aunque señalan que tiene una media de edad alta y no soluciona los problemas de personal de fondo. Por otra parte, existe un fuerte escepticismo sobre la eficacia de reclutar personal, sobre todo en una sociedad donde las estadísticas indican que una parte importante de la población no desea defenderse activamente.
 

Y el punto más crítico del debate es el económico. Mientras en Bélgica y Francia se plantean pagos de 2.000 euros limpios para atraer a jóvenes sin experiencia, la estructura salarial en España genera un agravio comparativo para quienes ya visten el uniforme. Un soldado profesional español cobra entre 1.300 y 1.400 euros a fin de mes.


 

Los militares profesionales denuncian que "gratis no va a venir nadie", también cuestionan si el Estado español está dispuesto a pagar a un recluta temporal más de lo que hoy percibe un sargento con educación superior y años de servicio. Esta situación se agrava al considerar que el salario de un soldado de tropa en España apenas supera por poco el Salario Mínimo Interprofesional, a pesar de que es el único trabajo donde se exige "matar o morir" en cumplimiento de la misión.


 

La fragata 'Méndez Núñez' durante su tránsito hacia el mar de Filipinas,

El sistema de defensa actual “ha colapsado”

Las asociaciones militares sostienen que el debate sobre la "mili" voluntaria es, en realidad, una "cortina de humo" para no afrontar el colapso del modelo profesional actual. Las reclamaciones principales se centran en, primero, una "sangría" de personal que abandona las fuerzas armadas para irse a otros cuerpos donde, por el mismo trabajo, pueden cobrar entre 500 y 1.000 euros más al mes.


 

Critican que el Estado expulse sistemáticamente a soldados a los 45 años con décadas de experiencia, calificándolo de "inmoral" si al mismo tiempo se pretende atraer a jóvenes de 18 años sin formación. Señalan que, aunque se aprueban partidas de gasto multimillonarias para programas de defensa (armamento y tecnología), no se destinan fondos suficientes para mejorar las condiciones de vida del personal militar.


 

Finalmente, dudan que el hipotético aumento del presupuesto de defensa al 5% llegue realmente a los salarios, algo que consideran indispensable para hacer la profesión atractiva frente a la opción de la obligatoriedad.


 

Ministerio de Defensa: "En España este debate no existe"

Frente a la tendencia de otros socios europeos, el Ministerio de Defensa mantiene una posición de rechazo total a cualquier forma de reclutamiento no profesional. La ministra Margarita Robles ha afirmado que la "mili" no regresará a España bajo ninguna circunstancia.


 

Según la visión oficial del Ministerio, España ya cuenta con unas Fuerzas Armadas "modernas, preparadas, democráticas y perfectamente valoradas" que no necesitan de un servicio militar para ser eficaces. El Gobierno apuesta por un modelo 100% profesional donde el atractivo de la carrera militar se demuestra en los datos de captación: entre 2021 y 2025 se produjo un incremento del 53% en la oferta de plazas para oficiales y suboficiales, y en 2024 las solicitudes llegaron a triplicar las plazas convocadas.

 

La ministra de Defensa, Margarita Robles, acompañada por el almirante jefe de Estado Mayor de la Armada, Antonio Piñeiro Sánchez, y el alcalde ferrolano, José Manuel Rey Varela

 

 

Para Defensa, el éxito radica en la alta cualificación, los alumnos que ingresan hoy en las academias lo hacen con las notas de corte más altas y salen con titulaciones universitarias o de ingeniería. A fecha de octubre de 2025, el personal en activo asciende a 119.366 efectivos (14.982 oficiales, 26.249 suboficiales y 78.135 de tropa y marinería), cifra que sube a 121.189 si se suman los alumnos en formación. La ministra concluye que el modelo debe seguir siendo el de un ejército profesional, preparado y dotado de los mejores medios, cerrando la puerta a cualquier debate sobre el reclutamiento voluntario.


 

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