Piso compartido - Archivo - Europa Press
 

 

 

 

En la España de hace apenas una década, el mercado del alquiler de habitaciones funcionaba bajo códigos no escritos, pero férreos. Los anuncios de "solo chicas" dominaban los portales inmobiliarios, sustentados en el mito de que el orden y la limpieza tenían género. Sin embargo, el informe de 2025 de pisocompartido.com, el portal de referencia del grupo pisos.com, confirma que ese muro ha caído. Por primera vez en la serie histórica, la indiferencia hacia el género del inquilino ha dejado de ser una tendencia minoritaria para convertirse en la norma absoluta: el 65,83% de los anuncios ya no establece ninguna distinción entre hombres y mujeres.


 

Este salto, que supone pasar de un 45,2% en 2024 a casi un 66% en apenas doce meses, no es solo un ajuste estadístico. Es el síntoma de una metamorfosis profunda en la psique no sólo del propietario, sino también del inquilino español, así como en la estructura económica del mercado inmobiliario.


 

Calculadora, llaves y contrato de arrendamiento- Archivo - Europa Press
 


 

 

El ocaso del estereotipo: ¿Por qué ahora?

Durante años, la selección de inquilinos estuvo sesgada por una percepción cultural que vinculaba lo femenino a la preservación del hogar y lo masculino al descuido o al ruido. Hoy, el mercado desmiente esa premisa. La realidad de una sociedad diversa ha permeado en los propietarios, que ahora priorizan la capacidad de convivencia y el respeto mutuo sobre cualquier otra categoría biológica.


 

Ferran Font, director de Estudios de pisos.com, identifica una causa raíz: la profesionalización del pragmatismo. "La necesidad de cubrir vacantes rápidamente está llevando a muchos propietarios a ampliar su abanico de candidatos potenciales", explica. En un escenario donde el precio del alquiler no deja de tensionar las economías domésticas, cada día que una habitación permanece vacía es una pérdida financiera inasumible. El propietario ya no puede permitirse el lujo de ser selectivo basándose en prejuicios; necesita eficiencia.



 

La radiografía del cambio: Cifras que hablan de igualdad

El desplome de la exclusividad es elocuente. Si analizamos el residual de anuncios que aún mantienen filtros de género, la caída es drástica:


 

El refugio femenino se contrae: Los anuncios dirigidos exclusivamente a mujeres han pasado de representar el 14,56% en 2024 a tan solo un 8,54% en 2025. Una reducción de casi el 40% en su peso relativo.

La irrelevancia del filtro masculino: Si bien el "solo chicos" siempre fue minoritario, ahora roza la anécdota con un 1,68%, descendiendo desde el 2,04%.

 

Este fenómeno crea un círculo virtuoso de igualdad de oportunidades. Al eliminarse la barrera de género en la entrada, se fomenta un entorno de convivencia más justo y equitativo. Los pisos compartidos han dejado de ser "residencias segregadas" para convertirse en laboratorios sociales donde personas de distintos orígenes, experiencias y sexos cooperan y aprenden en un espacio común.


 


 

 

El "Efecto Embudo": Cuando la crisis de oferta dicta las normas

No se puede entender esta apertura social sin mirar a la escasez de vivienda. En las grandes capitales como Madrid, Barcelona, Valencia o Málaga, la demanda de habitaciones ha crecido de forma exponencial, superando con creces la oferta disponible. Esta presión ha generado un "efecto embudo" que obliga a los propietarios a ser más flexibles en el perfil del inquilino, pero mucho más estrictos en las normas de uso del inmueble.

 

 

Curiosamente, mientras el género se vuelve irrelevante, otros criterios se endurecen. La aceptación de parejas ha caído del 12,83% al 8,89%. ¿La razón? El desgaste de las zonas comunes. Compartir un baño entre tres es un reto; compartirlo entre cinco (si cada habitación aloja a una pareja) es una fuente de conflictos que el propietario prefiere evitar para mantener la estabilidad del microclima del piso.


 

Lo mismo sucede con las mascotas, cuya aceptación ha caído a un pírrico 1,99%. En un mercado tan competitivo, el propietario percibe al animal de compañía no como un derecho del inquilino, sino como un riesgo potencial para el mobiliario o la higiene, y ante la abundancia de candidatos sin mascotas, opta por la vía del menor riesgo.


 

Aire limpio y fresco en casa - Pixabay
 

 


Otro dato revelador del informe de 2025 es el cambio en la percepción del tabaquismo. Aunque el 20,79% de los anuncios especifica explícitamente que se buscan no fumadores, esta cifra ha caído desde el 31,83% del año anterior.


 

Este descenso no significa que el tabaco sea ahora más aceptado, sino que la regulación social interna de los pisos ha cambiado. En lugar de prohibirlo en el anuncio para no espantar a potenciales pagadores, se traslada la responsabilidad a la convivencia diaria: "puedes fumar, pero no dentro de la vivienda". Una vez más, el propietario prioriza la solvencia económica y ajusta las expectativas de bienestar a la realidad de una demanda diversa.

 


 

La economía de la inclusión: rentabilidad vs. sesgo

La tesis de Ferran Font es que la igualdad de género y la rentabilidad no solo no son opuestas, sino que son estrictamente complementarias. Los anuncios inclusivos —aquellos que no discriminan por género— reciben hasta un 50% más de solicitudes iniciales que aquellos que imponen restricciones.


 

"Los propietarios que amplían el abanico de candidatos aumentan sus posibilidades de cubrir vacantes más rápido y evitar pérdidas económicas", señala Font. En el lenguaje del mercado, la inclusión se ha convertido en una herramienta de optimización de activos. La vivienda compartida se democratiza no solo por una convicción ética (que también existe en las nuevas generaciones de propietarios), sino porque es la decisión financiera correcta.


 

Estos anuncios de X son sólo algunos ejemplos, ya que no mencionan el género, simplemente muestran un tono más simático mediante la palabra "compi" englobando a todos los géneros. Podemos verlo en casos como este, en Madrid:


 

https://x.com/aleiok/status/1985420639931343047?ref_src=twsrc%5Etfw%7Ctwcamp%5Etweetembed%7Ctwterm%5E1985420639931343047%7Ctwgr%5Eb23a4020a1a011e81f71bf8f244dda10ea722079%7Ctwcon%5Es1_&ref_url=https%3A%2F%2Fwww.catalunyapress.es%2Fembed%2Fembed%3Fq%3Dhttps3A2F2Fx.com2Faleiok2Fstatus2F1985420639931343047


 

O este otro, en Barcelona:


https://x.com/swiftxcatcher/status/1838826584867733634?ref_src=twsrc%5Etfw%7Ctwcamp%5Etweetembed%7Ctwterm%5E1838826584867733634%7Ctwgr%5E81796076b307cd22f82c86744c6d4a8b5f681be4%7Ctwcon%5Es1_&ref_url=https%3A%2F%2Fwww.catalunyapress.es%2Fembed%2Fembed%3Fq%3Dhttps3A2F2Fx.com2Fswiftxcatcher2Fstatus2F1838826584867733634

 



 

Hacia un futuro de convivencia híbrida

El mercado de habitaciones en España se ha convertido en el termómetro más preciso de los cambios sociales del país. El perfil del inquilino de piso compartido ya no responde al estudiante de 20 años. Hoy, el "inquilino medio" es un profesional de entre 25 y 45 años, muchas veces con contrato indefinido, que se ve empujado a compartir por los precios prohibitivos del alquiler íntegro.


 

Este nuevo perfil de inquilino es, por definición, más tolerante y está más acostumbrado a entornos de trabajo mixtos y diversos. Por lo tanto, no busca solo una cama, sino un entorno de respeto. La vivienda compartida del 2025 es un espacio donde la diversidad se experimenta de manera cotidiana, fortaleciendo la conciencia social y la colaboración entre inquilinos de distintos estilos de vida.


https://x.com/JosuDiamond/status/907336848707649536?ref_src=twsrc%5Etfw%7Ctwcamp%5Etweetembed%7Ctwterm%5E907336848707649536%7Ctwgr%5Ec8887220ce30133d9760d49fea05e4f8c36b3ac8%7Ctwcon%5Es1_&ref_url=https%3A%2F%2Fwww.catalunyapress.es%2Fembed%2Fembed%3Fq%3Dhttps3A2F2Fx.com2FJosuDiamond2Fstatus2F907336848707649536

 


 

 

Una revolución irreversible

La tendencia hacia la indiferencia de género y la flexibilidad en los criterios de convivencia marca un punto de inflexión histórico. Estamos ante una revolución inclusiva que está redefiniendo el concepto de hogar en el siglo XXI.


 

Para quien busca alquilar en este nuevo escenario, el mensaje es esperanzador: hay más oportunidades y menos barreras invisibles. Para la sociedad, el mensaje es de madurez: España está entendiendo que la eficiencia económica y la justicia social no son dos caminos distintos, sino una misma vía hacia un mercado inmobiliario más sano, seguro y, sobre todo, humano. Mañana, cuando se abran los portales inmobiliarios, habrá menos "solo chicas" y más "buscamos a alguien que sepa convivir". Y en ese pequeño cambio, reside una gran victoria social.

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