A partir del próximo curso comenzará a desarrollarse la hoja de ruta que prevé la descentralización progresiva del segundo ciclo del grado, es decir, los tres últimos cursos (4º, 5º y 6º). En un periodo de cuatro años académicos, cada universidad ofertará la docencia teórica y práctica de estas etapas formativas, algo inédito hasta ahora en Galicia. De esta manera, las tres áreas sanitarias más importantes —Santiago, A Coruña y Vigo— integrarán la enseñanza completa del ciclo clínico.
La medida busca aprovechar de manera coordinada los recursos del sistema educativo y sanitario público, facilitando el acceso a infraestructuras hospitalarias y docentes en distintas provincias. Según la Xunta, el pacto equilibra la oferta académica y respeta la autonomía universitaria de cada institución.
Este martes se constituirá la comisión de seguimiento del acuerdo, órgano que garantizará su desarrollo y evaluación. Estará integrada por los conselleiros de Educación y de Sanidade, los tres rectores y representantes de los hospitales universitarios de Santiago, A Coruña y Vigo, además de otros agentes vinculados a la docencia y la investigación médica.
Nuevas unidades docentes hospitalarias
Uno de los pilares del acuerdo es la creación de unidades docentes específicas en los complejos hospitalarios universitarios de A Coruña y Vigo, que acogerán cada uno al 25% de los estudiantes del grado en Medicina en los cursos descentralizados. La otra mitad continuará vinculada al área sanitaria de Santiago de Compostela, sede histórica de los estudios médicos en la comunidad.
Al finalizar el calendario de implantación —previsto para el curso 2028/29—, los alumnos podrán completar la totalidad del segundo ciclo en cualquiera de las tres ciudades. Además, se mantendrá la posibilidad de realizar rotatorios prácticos en el resto de los hospitales públicos gallegos, integrando así una red docente diversificada que busca fortalecer la formación clínica y la atención sanitaria en todo el territorio.
Profesorado y equilibrio universitario
El acuerdo también contempla que el 50% de las nuevas contrataciones de profesorado se adscriban a las universidades de A Coruña y Vigo, reforzando sus plantillas y su capacidad investigadora. Este paso se considera clave para consolidar la docencia médica fuera de Santiago y permitir una participación más activa de los profesionales sanitarios acreditados que ya trabajan en los hospitales gallegos.
Con esta medida, los especialistas del sistema público con reconocimiento académico podrán acceder a plazas vinculadas universitarias, participando en la formación de futuros médicos y promoviendo una relación más estrecha entre la práctica clínica y la enseñanza universitaria.
Por su parte, las universidades de A Coruña y Vigo asumen el compromiso de no solicitar nuevos grados en Medicina mientras esté vigente el convenio. Esto garantiza la estabilidad del proyecto y evita solapamientos que podrían fragmentar el sistema universitario gallego.