Hugo Burcio jugando con el Celta Fortuna


El Girona FC ha hecho oficial el fichaje de Fran Beltrán, que firma por cuatro temporadas y media y pone fin a siete años y medio en Vigo, donde llegó en 2018 procedente del Rayo Vallecano con solo 18 años. El Celta, que no tenía intención de renovar su contrato más allá de junio, ingresa una cantidad reducida por el traspaso y se reserva un porcentaje de una futura venta, asegurándose un retorno económico a medio plazo.

 

En clave simbólica, la marcha de Beltrán supone la despedida de uno de los capitanes y jugadores más utilizados en la última década, con 263 encuentros disputados, 240 de ellos en Primera, cifras que lo sitúan en el top histórico del club solo por detrás de Iago Aspas y Hugo Mallo en partidos ligueros. El centrocampista madrileño, muy integrado en la ciudad y cercano a la afición, deja un vacío emocional en un vestuario cada vez más joven y con más peso de la cantera céltica.​

 

El Celta se queda corto de efectivos

La planificación deportiva deja al Celta con únicamente tres mediocentros puros en la primera plantilla: dos canteranos jóvenes Miguel Román, que está dando sus primeros pasos en el primer equipo,  y el internacional sub 21  Hugo Sotelo ,y el habitualmente titular, Ilaix Moriba; tras la marcha de Beltrán y la cesión de Damián Rodríguez al Racing de Santander. Moriba se trata, además, de un jugador más ofensivo.

 

En un contexto con Balaídos reclamando ambición, la decisión de no reemplazar de forma inmediata a Beltrán con un fichaje de experiencia refuerza la sensación de asumir el riesgo de apostar por la cantera a medio plazo en una zona tan estratégica como la medular.  

 

El filial como salvavidas inmediato

En el filial, dos nombres asoman con fuerza para ocupar el hueco que deja Beltrán: Hugo Burcio y Andrés Antañón, ambos mediocentros de proyección que ya se entrenan o han estado cerca de la dinámica del primer equipo. Burcio ha dado el paso definitivo esta semana, participando con el grupo de Primera y estrenándose en LaLiga, mientras que Antañón viene de trabajar con la selección española sub-19, aval que refuerza su perfil de futbolista con recorrido.

 

Aunque el salto estaba previsto más a medio plazo, la falta de efectivos obliga a acelerar tiempos y, salvo giro inesperado en el mercado, uno de estos canteranos deberá asentarse en los entrenamientos diarios y competir por minutos de calado en el campeonato liguero. 

 

El estreno de Hugo Burcio

El debut liguero de Hugo Burcio con la camiseta del Celta se produjo en Balaídos frente al Rayo Vallecano, en un contexto favorable para el equipo celeste, que ganaba ya 3-0. El joven mediocentro definió esa primera aparición en Primera como “un sueño de cualquier niño”.

 

En lo puramente futbolístico, Burcio  es un centrocampista de corte mixto, con capacidad para ofrecerse en la salida de balón, interpretar bien las alturas de presión y no esconderse en la circulación corta. Sus primeros minutos dejaron detalles de criterio con la pelota y cierta personalidad para jugar rápido a uno o dos toques, rasgos que encajan con la idea de un Celta que busca mandar más con balón y no limitarse a un perfil puramente destructivo en la posición de pivote.

 

Perfil y encaje táctico del nuevo mediocentro

Frente al perfil más asentado y posicional de Beltrán, acostumbrado a sostener la estructura defensiva y equilibrar al equipo desde el pivote, Burcio aporta una versión algo más vertical, con tendencia a saltar líneas con conducción corta y a ofrecer apoyos por delante del balón. Su físico todavía necesita adaptación a la élite, pero su radio de acción amplio y su lectura de los espacios invitan a pensar en un mediocentro capaz de actuar tanto como interior en un 4-3-3 como en pareja en el doble pivote si el entrenador busca un centro del campo más dinámico.

 

En fase defensiva, el canterano muestra agresividad en la presión tras pérdida y buena intuición para cerrar pasillos interiores, aunque aún debe ganar experiencia en la gestión de las faltas tácticas y en la protección de la espalda de los centrales, aspectos clave en un equipo que acostumbra a vivir muchos minutos a campo abierto.  


 

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