La empresa pública Adif ha impuesto una limitación temporal de velocidad (LTV) de 220 kilómetros por hora en un tramo de 28 kilómetros de la línea de alta velocidad Ourense-Santiago, donde hace trece años tuvo lugar el trágico accidente del Alvia en Angrois. La medida, que reduce el máximo habitual de 300 km/h, se debe a “defectos de geometría en aparatos de dilatación” detectados entre los puntos kilométricos 56,200 y 84,200, según fuentes consultadas por Europa Press.
MEDIDA PREVENTIVA DE SEGURIDAD
Desde Adif explican que la reducción forma parte del protocolo automático de prevención que se activa cuando se reciben alertas por vibraciones o irregularidades en la vía. Los equipos de mantenimiento deben verificar la situación, generalmente durante la noche, cuando no circulan trenes, para confirmar si las condiciones son seguras antes de restablecer la velocidad normal.
El Ministerio de Transportes precisó que este tipo de limitaciones “se aplican regularmente como medida de precaución ante incidencias temporales, condiciones meteorológicas o defectos detectados en la infraestructura”. Estas actuaciones están contempladas en el Reglamento de Circulación Ferroviaria aprobado en 2015, según un documento remitido por la Delegación del Gobierno.
ANTECEDENTES DE SEGURIDAD
La noticia llega en un momento de especial sensibilidad sobre la seguridad ferroviaria, tras los recientes accidentes en Adamuz (Córdoba), con 45 víctimas mortales, y en Gelida (Barcelona), donde falleció una persona. El mismo informe del Gobierno recuerda que solo en 2025 se aplicaron 2.144 limitaciones temporales de velocidad en la red, unas 50 menos que el año anterior, pese al aumento de la extensión de las líneas y del número de pasajeros.
Adif insiste en que estas limitaciones no deben interpretarse como un indicador de deterioro de la red, sino como una herramienta operativa y preventiva. En los servicios de alta velocidad, las restricciones se actualizan cada hora en función de los datos recogidos por el control técnico.
RECUERDO EN ANGROIS
El tramo afectado incluye el punto kilométrico 84,413, donde el 24 de julio de 2013 un tren Alvia descarriló tras entrar en la curva de A Grandeira a exceso de velocidad, lo que causó 80 muertos y 143 heridos. El maquinista y el exdirector de seguridad de Adif fueron condenados por imprudencia profesional grave en julio de 2024, once años después del siniestro.
La causa judicial, según la Delegación del Gobierno, sigue abierta a la espera del fallo de la Audiencia Provincial de A Coruña, que debe resolver los recursos presentados. La tragedia de Angrois sigue siendo una de las páginas más dolorosas del ferrocarril español y un recordatorio de la importancia de reforzar los sistemas de control y seguridad, como el ERTMS, que no estaba operativo en aquel tramo.
Fuentes del sector ferroviario advierten que los avisos de maquinistas son habituales y demuestran que los mecanismos de alerta funcionan. Por su parte, desde Adif subrayan que la prioridad es siempre la seguridad de los viajeros y la conservación de las infraestructuras.
Todo indica que la reducción de velocidad es temporal y se levantará cuando se compruebe que la vía no presenta riesgos.