El subdelegado del Gobierno en Pontevedra, Abel Losada, presentó este martes el balance de siniestralidad en las carreteras interurbanas de la provincia correspondiente al año 2025, acompañado por el capitán del subsector de Tráfico de Pontevedra, Antonio Pérez Piteira, y la jefa provincial de la Dirección General de Tráfico (DGT), Paula Yubero.

Losada calificó el ejercicio como un año "agridulce", al combinarse una reducción de víctimas mortales con un notable aumento de heridos graves y la detección de imprudencias preocupantes al volante.

Durante 2025, un total de 20 personas perdieron la vida en las carreteras pontevedresas, dos menos que el año anterior y en línea con la serie histórica reciente. Sin embargo, el número de heridos graves se disparó hasta los 176, casi el doble de los 81 registrados en 2024. Por el contrario, los heridos leves descendieron hasta 1.291, lo que supone 179 menos, y los accidentes con daños personales se redujeron a 964, 39 menos que el año precedente.

En el contexto autonómico, Pontevedra presentó una evolución "relativamente positiva", ya que en el conjunto de Galicia se contabilizaron 96 fallecidos, seis más que el año anterior.

No obstante, Losada advirtió de que "en seguridad vial no cabe la autocomplacencia" y lamentó que la mejora en algunos indicadores conviva con señales alarmantes, como el aumento del consumo de alcohol y drogas, los excesos de velocidad, la mortalidad entre personas de mayor edad, la conducción sin cinturón de seguridad o la elevada incidencia de siniestros provocados por animales en la calzada.

La mitad de las personas fallecidas en la provincia pertenecían a colectivos vulnerables: siete motoristas, dos peatones y un usuario de ciclomotor. Aunque esta cifra es inferior a la del año anterior, el subdelegado destacó como especialmente preocupante el número de motoristas fallecidos, que vinculó al incremento del parque de motocicletas en Pontevedra, que alcanzó las 95.000 matriculaciones, 4.000 más que en 2024.

Todos los motoristas fallecidos llevaban casco, mientras que en dos de los accidentes mortales los conductores no tenían abrochado el cinturón de seguridad, una circunstancia que no se había producido en los dos últimos años.

El perfil de edad de las víctimas mortales refleja un envejecimiento acusado ya que ocho de los veinte fallecidos tenían más de 65 años y, de ellos, cuatro superaban los 75. Además, los dos peatones atropellados mortalmente pertenecían también a este grupo de edad.

En materia de alcohol y drogas, en 2025 se realizaron 163.143 controles de alcoholemia, con un 2,7 % de resultados positivos, frente al 2,5 % del año anterior. En cuanto a las drogas, se efectuaron 4.564 pruebas, de las que el 51,97 % dieron positivo, ligeramente por encima del 51,31 % de 2024.

Losada explicó que los controles de alcoholemia tienen un carácter eminentemente preventivo, mientras que los de drogas se realizan, en su mayoría, a conductores que presentan síntomas de consumo, lo que justifica el elevado porcentaje de positivos. Con todo, alertó de un incremento significativo de positivos en conductores implicados en infracciones o accidentes y recordó que "la única tasa aceptable es cero".

Las infracciones por velocidad excesiva experimentaron un fuerte aumento, hasta alcanzar las 56.000 denuncias, frente a las 32.000 del año anterior. También crecieron las diligencias penales incoadas por la Guardia Civil de Tráfico, que ascendieron a 893, frente a las 840 de 2024. De ellas, 94 correspondieron a conductores que nunca habían obtenido el carné, 68 a personas que conducían con el permiso retirado, 315 a conductores sin puntos y 14 a delitos contra la seguridad vial por exceso de velocidad.

Por último, el subdelegado puso el foco en los accidentes provocados por fauna salvaje, que se mantuvieron en 990, la misma cifra que el año anterior. La mayoría estuvieron causados por jabalíes (619), seguidos de corzos (116), perros (111), caballos (43) y zorros (24).

Losada expresó su especial preocupación por la situación en las comarcas rurales y, en particular, en O Morrazo, donde el cruce frecuente de caballos en la vía rápida y en la carretera autonómica Marín-Moaña genera un elevado riesgo. En este sentido, informó de la celebración de una reunión con responsables municipales, la Xunta, el Seprona y Tráfico para abrir una vía de diálogo y colaboración que permita mitigar un problema que, recordó, es competencia autonómica.

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