Los cierres simbólicos en centros educativos públicos de Galicia han comenzado este martes con la participación de decenas de docentes que reclaman una enseñanza “menos burocratizada” y con más medios humanos. Las movilizaciones, impulsadas por los sindicatos CIG-Ensino y STEG, buscan visibilizar la “saturación” que afirman sufrir los docentes y poner sobre la mesa una batería de reivindicaciones que incluyen la reducción de ratios, más profesorado de apoyo y una mejor atención a la diversidad.
Entre los primeros centros que se han sumado figuran el CEIP Concepción Arenal de A Coruña, el IES Politécnico de Vigo, el IES Frei Martín Sarmiento de Pontevedra y el IES Daviña Rey de Monforte de Lemos. El próximo miércoles se unirá el IES Julio Prieto Nespereira de Ourense, en una protesta que continuará en distintas localidades gallegas durante las próximas dos semanas.
Demandas de mejoras educativas
Los sindicatos denuncian que el actual modelo de enseñanza pública está “totalmente burocratizado” y que las condiciones laborales del profesorado afectan directamente a la calidad educativa. Su plataforma reivindicativa incluye la ampliación de la oferta pública de materias optativas en ESO y Bachillerato, así como un aumento en los ciclos de Formación Profesional y enseñanzas de régimen especial, para garantizar una educación más inclusiva y adaptada a las necesidades actuales.
Desde CIG-Ensino y STEG subrayan también la falta de respuesta por parte de la Consellería de Educación, Ciencia, Universidades e FP, a la que acusan de “ignorar las demandas del profesorado gallego” pese a las cinco jornadas de huelga realizadas en el primer trimestre del curso. Según ambas organizaciones, la administración autonómica “se niega a abrir un diálogo real” con la representación docente para mejorar tanto las condiciones laborales como el funcionamiento del sistema público educativo.
“No hay profesorado suficiente”
En el encierro celebrado en el CEIP Concepción Arenal de A Coruña participaron alrededor de 30 personas, entre profesoras, familias y estudiantes. Desde allí, la portavoz de STEG, Comba Campoi, alertó del “nivel de saturación que están padeciendo los docentes en Galicia” y de la falta de profesorado de apoyo para alumnado con necesidades especiales. Según Campoi, “hay grupos que superan las ratios legales incluso con niños con discapacidades reconocidas”, lo que agrava la desigualdad en las aulas.
Por su parte, la secretaria nacional de la CIG-Ensino, Laura Arroxo, calificó de “desprecio” la postura de la Consellería hacia las demandas sindicales y recalcó que los encierros buscan forzar al conselleiro Román Rodríguez a sentarse a negociar. Arroxo recordó que las movilizaciones no se detendrán hasta lograr compromisos concretos en materia de reducción de carga lectiva, mejora de recursos humanos y una “atención educativa digna para todo el alumnado”.
Encierros rotatorios hasta febrero
Las acciones se desarrollarán hasta el jueves 5 de febrero, con cierres rotatorios en 14 municipios gallegos, y no se descartan nuevas adhesiones en más centros. Según CIG-Ensino, en cada comarca los encierros servirán para “visibilizar las carencias más urgentes” en materia educativa, desde la falta de personal hasta los efectos negativos que, según el sindicato, ha provocado la última reforma de la Formación Profesional.
Durante las tardes de encierro se celebrarán asambleas abiertas, debates y elaboración de material reivindicativo con el objetivo de mantener viva la protesta dentro y fuera de los centros educativos. Los sindicatos pretenden que la ciudadanía perciba que la defensa de la escuela pública gallega es una causa compartida por docentes, familias y alumnado, y que exige una respuesta inmediata por parte del Gobierno autonómico.