Las borrascas Joseph y Kristin, que en los últimos días han golpeado con fuerza a la Península Ibérica, vuelven a tener impacto directo en la industria gallega. La factoría viguesa del grupo Stellantis ha anunciado la suspensión de tres turnos de trabajo en una de sus líneas principales por la escasez de componentes que no han podido llegar desde Marruecos a causa del temporal.
El Sistema 2 de la planta de Balaídos, donde se ensamblan las furgonetas del grupo automovilístico, ha detenido su producción durante los turnos de tarde y noche de este miércoles y también en la mañana del jueves. La compañía comunicó la decisión a su plantilla explicando que se debía a “causas de fuerza mayor derivadas de condiciones meteorológicas adversas” y expresó su intención de retomar la actividad en la tarde del mismo jueves.
Las borrascas cierran el Estrecho y rompen el suministro
Las malas condiciones marítimas que afectan al Estrecho de Gibraltar han bloqueado durante los últimos días la llegada de las piezas necesarias para el ensamblaje de los modelos K9, las populares furgonetas producidas en Vigo. La dependencia logística con el norte de África, unida a la política de “stock cero” de la multinacional, ha dejado sin margen de maniobra a la fábrica.
La dirección de Stellantis Vigo indica que se trata de la primera parada de actividad del año, tras un arranque de 2026 marcado por una elevada carga de trabajo. La planta cerró 2025 con un récord histórico cercano a los 600.000 vehículos fabricados, consolidándose como el mayor complejo industrial de Galicia y uno de los más importantes del grupo en Europa.
Sin embargo, el parón no afecta solo a Galicia. La planta de Zaragoza también ha visto comprometida su producción, mientras que la de Madrid, de menor dependencia marítima, ha mantenido su actividad con mayor estabilidad, según apuntan medios del sector.
Críticas sindicales por la falta de previsión
Desde el sindicato CUT (Central Unitaria de Traballadores) se ha criticado la gestión de la compañía, señalando que los cambios continuos de turno y las comunicaciones de última hora dificultan la conciliación laboral y familiar de la plantilla. En un comunicado, la central sindical denunció “a falta de respecto total” hacia los trabajadores, a los que considera sometidos a una “dispoñibilidade permanente” marcada por bolsas de horas, expedientes temporales y jornadas ajustadas al interés empresarial.
La organización también cuestiona la coherencia de la dirección, que justifica la necesidad de un posible ERTE al tiempo que programa jornadas adicionales de trabajo, con turnos reforzados incluso durante los fines de semana, para después cancelar turnos por razones logísticas. Para CUT, esta volatilidad refleja una “sobrecarga de traballo” que no se corresponde con las alegadas dificultades de producción.
Por el momento, la empresa no ha respondido públicamente a las críticas de los representantes sindicales.
El parón en Balaídos reabre el debate sobre la dependencia industrial gallega de las cadenas de suministro internacionales y la necesidad de diversificar proveedores. El sector del automóvil continúa siendo un pilar económico clave para Galicia, donde da empleo a unas 7.000 personas de manera directa y a más de 20.000 indirectas en toda la comunidad, según datos de la Asociación de Componentes de Automoción de Galicia (Ceaga).