Carles Marco, entrenador del Leyma / https://basquetcoruna.com

No es que fuese demasiado complicado aquel partido de principios de mayo de 2024. El Leyma llegaba a Melilla como una apisonadora en la LEB Oro y la ACB esperaba al campeón. El paso del tiempo, sin embargo, poco ha cambiado el guion. Tras una aventura agridulce en la Liga Endesa y el posterior regreso a la categoría de plata, el Básquet Coruña volvió a cruzar su mirada con el Melilla. Para los africanos, todo ha ido a peor. Este domingo quedó sentenciado con un rotundo 72-105.

 

El Leyma no dio opción a ningún relato bíblico en su regreso al Javier Imbroda. El conjunto naranja arrasó sin contemplaciones al Melilla Ciudad del Deporte para confirmar una jornada más la seriedad del proyecto de Carles Marco. Un primer tiempo demoledor sentó las bases de "otro día más en la oficina". Con la clarividencia de Dídac Cuevas (13 puntos y 11 asistencias), cinco anotadores superaron la decena de puntos en una tarde de absoluta superioridad.

 

Diez minutos para resolver cuarenta

El partido se rompió desde el salto inicial. El Leyma apeló al factor psicológico ante un rival que arrastraba siete derrotas consecutivas. Un parcial de 0-9 de salida evidenció que este Goliat naranja no tendría piedad. Guillem Jou y Mus Barro engrasaron la maquinaria con una intensidad que congeló a la parroquia local.

 

Pese a los destellos aislados de Heron o Sergio Rodríguez, el primer cuarto fue un monólogo coruñés. Joe Cremo, Caio Pacheco y Paul Jorgensen rompieron la barrera de los diez puntos con facilidad, elevando la renta al 11-28 al término de los primeros diez minutos. El Melilla, abocado al descenso si no quiebra su dinámica destructiva, naufragaba entre errores de pase, tiro y cobertura defensiva.

 

Sentencia antes del descanso

En la segunda entrega, más de lo mismo. El Leyma cimentaba su dominio en un baloncesto de manual: transiciones rápidas y bandejas fáciles que resultaban demoledoras a nivel mental. Con exquisiteces como un pase por la espalda de Jacobo para Barro, los hombres de Marco pusieron rumbo a los 20 puntos de diferencia (21-42).

 

Aunque el Melilla intentó revolverse en la estadística del rebote, fue un esfuerzo en vano. Abdou Thiam se unió a la fiesta tras un pase de Pacheco, y el equipo llegó al descanso con un holgado 33-53. El triunfo se labraba a piñón fijo, conscientes en el vestuario naranja de la importancia de ganar tras el éxito del Obradoiro el día anterior.

 

Reacción tras el nubarrón

La segunda parte no comenzó al agrado de Carles Marco. El Melilla elevó la intensidad y, aprovechando un bajón de revoluciones del Leyma, logró adjudicarse el tercer parcial (26-19). Un par de triples de Stilma e Iván Cruz enfurecieron al técnico catalán, que paró el encuentro para ajustar la pizarra cuando los locales soñaban con una remontada imposible (59-72).

 

Sin embargo, el último capítulo fue un ejercicio de autoridad. El Leyma se puso el mono de trabajo en defensa y Dídac Cuevas tomó la batuta para apagar cualquier incendio. Su "doble-doble" obligó al Melilla a ondear la bandera blanca, pero los coruñeses no firmaron el armisticio hasta superar la barrera del centenario. El 72-105 final refleja la distancia abismal entre un proyecto que apunta a desafíos mayores y un rival sumido en el caos.

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