La noticia saltaba este lunes: Havas, propietaria del grupo Vivendi, ha comprado la empresa Acento (un lobby muy próspero) consultora, cuyos creadores en su día fueron los exministros José Blanco (más conocido como Pepiño Blanco), socialista, y Alfonso Alonso, del PP. Para que luego digan que los dos partidos se llevan mal. Discrepancias cuando están en política, socios cuando la dejan y los negocios los unen. Porque Acento es una empresa en la que trabajan expolíticos de los dos grandes partidos, además de algún otro más camuflado con aires indepen. Ahí no hay diferencias ideológicas: el negocio es el negocio y lo demás son temas menores.

 

Hay que recordar que Vivendi es el accionista mayoritario del Grupo Prisa, donde las cosas no es que le vayan bien según explican los afectados, por las presiones que están recibiendo,  que por el Gobierno y por algunos empresarios con determinado sesgo político, aunque no militen en la formación de sus amores monetarios.

 

La venta de Acento ha sorprendido a propios y extraños, aunque, conociendo las condiciones de la venta —unos 30 millones, afirman algunas fuentes—, los dos fundadores, Blanco y Alonso, seguirán al frente del proyecto. La operación parece redonda para sus fundadores. ¿Hay más de dos que sean propietarios? Seguro.

 

Pepiño Blanco es un mago de las finanzas, teniendo en cuenta que, viniendo de Galicia, donde había iniciado su carrera política (criticada por muchos de sus compañeros por su sectarismo recalcitrante),  consu  llegada a la capital ,se transformó en poco tiempo en un “dandi”. Cambio de imagen, quitándose esas feas gafas de culo de vaso, su barba espesa y un corte de pelo nada agraciado. Pero su presencia en la capital de España lo transformó también socialmente: se compró un chalet en una buena zona de Madrid, con piscina y chimenea, a la que invitaba a sus amigos y compañeros de formación. Lo suyo fue un ascenso social importante. Una buena parte de sus compañeros gallegos estaban encantados de que le fuera bien en sus nuevas tareas; así no regresaría a Galicia, como así ha sido hasta ahora. Se ha instalado en Madrid, donde se encuentra como pez en el agua. Su ilusión cumplida: enviar a su hija al colegio británico (privado) y tener como compañera a la hija de Cayetano Martínez de Irujo, duque de Salvatierra, un grande de España. Qué lujo y qué amistades tan importantes.

 

Acento, el lobby que más rápidamente ha crecido en los pocos años que tiene de vida, se ha hecho con una cartera de clientes importantes, entre ellos el BBVA, donde la consultora de “asuntos públicos” ha llevado el “asesoramiento” en el proceso de la opa contra el Banco Sabadell, con el resultado ya conocido y donde el presidente de la entidad, Carlos Torres, no ha salido bien parado de la estrategia "brillante" para el Sabadell. En este episodio, Acento ha patinado, y de qué manera. Eso sí, comentan que la minuta de Acento ha costado al BBVA un millón de euros. Decía el político francés Joseph Fouché que “todo hombre tiene un precio, lo que hace falta es saber cuál es”.

 

 Acento ha ido subiendo como la espuma, y no precisamente de cerveza. De los 154.333 euros que facturó en 2019 ha pasado a los 9,58 millones. Una gestión de las que hace historia. Es que las relaciones políticas/profesionales dan mucho de sí. Tanto que Blanco y Alonso, hace ya algún tiempo, han abierto despacho en Bruselas, donde el mundo de los lobbies tiene su mina de oro . El problema es que  han  de declarar quiénes son sus clientes y sus contactos políticos. La empresa cuenta allí con media docena de empleados, entre ellos Esteban González Guitart, hijo del eurodiputado popular González Pons, que se mueve muy bien entre bambalinas, donde lleva unos cuantos años como eurodiputado. ¿Es casualidad el fichaje de su hijo? Seguro que es eso, casualidad inducida por las “hadas políticas”.

 

Si Acento va tan bien, ¿por qué se ha vendido? Son varias las razones por las que a Havas le interesa aumentar su mercado: España y Portugal son dos buenas plazas para hacerlo. Si además cuenta en su empresa con conseguidores políticos, ¿para qué cambiarlos? Mientras Blanco, Alonso y el resto de expolíticos (que son unos cuantos) mantienen sus puestos, la operación es redonda para los dos promotores. Habrá que seguir mirando el rumbo presente y futuro de Acento. Decía Jaume Perich que “en muchas empresas el silencio no es oro, el silencio es un sobre”.

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