Un hombre de Foz (Lugo), aceptó una pena de dos años de cárcel, aunque no irá a prisión, por un delito de abuso sexual y otro de exhibición obscena, contra dos hermanos, de 10 y 13 años, con los que convivía porque mantenía una relación con su madre.
El caso, que se trató este martes en la Audiencia de Lugo, iba a juzgarse como una doble agresión sexual a menores de 16 años con la agravante de relación de superioridad, lo que significaba una pena de 12 años por cada delito (24 en total).
El hombre llegó a un acuerdo con la Fiscalía, que explicó que este estuvo motivado "por el bien de la víctima" y para no tener que hacerle pasar nuevamente por una declaración pública de lo sucedido.
Los hechos se remontan al periodo 2015-2017, cuando el hombre convivía con las dos víctimas menores. Aprovechando que su madre no estaba, se bajó los pantalones ante una de ellas, cuando contaba 10 años, y la incitó a tocar su pene, comportamiento que se repitió en varias ocasiones.
Según la Fiscalía, también lo intentó con la víctima de 13 años, con la que "compartían varios intereses" y a la que llegó a pedirle una felación. La denuncia se hizo efectiva después de que la madre tuviese conocimiento de los hechos, cuando la relación con el acusado se rompió, en 2022.
Las víctimas estuvieron de acuerdo con la rebaja de la acusación para una de ellas de agresión sexual a abuso sexual, mientras que para la otra se dejó en exhibición obscena, por lo que recibe una pena de 2 años de cárcel por el primer delito y una multa de 1.400 euros por el segundo, que pagará a plazos.
Además, las víctimas reciben una indemnización de 2.000 euros para cada una y el hombre, que no irá a la cárcel porque le fue concedida la suspensión de pena, deberá estar alejado de las dos víctimas a menos de 300 metros durante 5 años, el mismo tiempo que no podrá ejercer una profesión vinculada a menores.