El alumnado y profesorado del CIFP Manuel Antonio ha denunciado un “grave deterioro” de sus instalaciones, con daños que —según aseguran— ponen en riesgo tanto la calidad de la formación como la seguridad de quienes acuden a diario al centro. Humedades persistentes, goteos continuos, restos de techo desprendidos o ruídos constantes son solo algunos de los efectos que describen en una nota pública difundida esta semana.
En áreas como Química, los laboratorios sufren filtraciones de agua sobre las mesas de trabajo y equipos sensibles, como balanzas y cabinas de flujo laminar. En los talleres de Industrias Alimentarias, el agua alcanza utensilios y maquinaria, con posibles riesgos higiénicos y de seguridad. Y en el ámbito de Sanidad, el alumnado se enfrenta a condiciones que describen como insalubres, con traslados frecuentes para poder continuar las clases.
En concreto, remiten a la prensa un informe de "hallazgos microbiológicos" que describe el "hallazgo de múltiples conidias redondas procedentes de conidióforos terminales de hifas aéreas" que son "compatible con Aspergillus sp".
Aspergillus sp es un género de hongos filamentosos muy común en el ambiente, que vive como saprófito sobre materia orgánica en descomposición, polvo y superficies húmedas de interiores y exteriores. Sus esporas microscópicas se dispersan fácilmente por el aire y, cuando encuentran paredes u otras superficies con humedad persistente y mala ventilación, colonizan el yeso, la pintura o los aislantes, formando manchas de moho visibles de color verde, negro o marrón.
Este hongo se considera un patógeno oportunista, es decir, suele causar problemas sobre todo en personas con defensas bajas o con enfermedades respiratorias previas, como asma o enfermedad pulmonar crónica. La inhalación continuada de Aspergillus sp puede provocar reacciones alérgicas (rinitis, crisis asmáticas), infecciones pulmonares localizadas como aspergiloma y, en casos graves, aspergilosis invasiva, una infección seria que puede extenderse desde los pulmones a otros órganos en pacientes inmunodeprimidos.
El informe elaborado por el profesorado también apunta a fallos en la gestión del centro, señalando la falta de información sobre los riesgos laborales, la desorganización administrativa y la ausencia de protocolos de prevención claros. Algunos docentes denuncian además “actitudes de menosprecio” por parte de parte del equipo directivo, lo que ha generado preocupación y desconfianza entre la comunidad educativa.
Los estudiantes temen no poder completar adecuadamente su formación antes del inicio de la Formación en Centros de Trabajo (FCT), mientras reclaman a la administración una respuesta inmediata que garantice condiciones de seguridad y salubridad. El comunicado conjunto subraya la falta de soluciones pese a las quejas tramitadas por las vías oficiales durante los últimos meses.
El sindicato CIG califica la situación de “casi dantesca”
La problemática del centro no es nueva. Hace un mes, el sindicato CIG-Ensino denunció públicamente la “situación insalubre” del CIFP Manuel Antonio tras la reparación de la cubierta iniciada en junio de 2025. En aquel momento, ya advirtió de la presencia de hongos, moho, filtraciones y materiales potencialmente tóxicos utilizados en la impermeabilización del edificio.
CIG-Ensino trasladó sus quejas al Servicio de Prevención de Riesgos Laborales de la Consellería de Educación, exigiendo una evaluación de los agentes contaminantes y la adopción de medidas preventivas. Según el sindicato, parte del equipamiento de laboratorios y talleres ha quedado inutilizado por las filtraciones, afectando al desarrollo lectivo de todas las familias profesionales.
La central sindical ha insistido en que la administración debe ofrecer información clara sobre las condiciones de seguridad de las obras y realizar una desinfección completa de las zonas afectadas. Ante lo que considera una “falta de transparencia y respuesta”, CIG-Ensino ha solicitado la convocatoria de una reunión extraordinaria del Comité de Seguridad y Salud Laboral.
El alumnado y el profesorado reclaman una intervención urgente de la Consellería para restablecer unas condiciones adecuadas de enseñanza. Temen que, de mantenerse la situación actual, se vean comprometidos tanto la salud del personal como el aprovechamiento del curso.
Por el momento, la Consellería de Educación no ha realizado declaraciones públicas sobre las denuncias ni sobre el estado de las obras, iniciadas hace más de medio año. Mientras tanto, en los pasillos del Manuel Antonio continúan las goteras, los ruidos y el olor a humedad que, según la comunidad educativa, resumen el día a día en un centro que se reivindica como referente de la Formación Profesional gallega, pero que hoy lucha por recuperar condiciones básicas de seguridad y dignidad.