El acusado niega haber agredido sexualmente a su pareja, pero reconoce haber zarandeado y lesionado a la víctima

La hija menor de una mujer víctima de un delito de maltrato en el ámbito de la violencia de género y otro de agresión sexual por parte de su pareja en Ourense motivó la investigación tras alertar a una profesora de su colegio de que había escuchado a ambos discutir.

Tal y como ha declarado la profesora de la menor, llamada a declarar en el juicio celebrado este jueves en la Audiencia Provincial de Ourense, la niña le explicó que el día anterior había escuchado "ruidos de muebles y gritos" desde su habitación --en el domicilio en el que vivían ella, su madre y la pareja de esta--, y le había trasladado que "tenía miedo de que su madre estuviese en peligro".

Así, la testigo ha explicado que, tras el relato de la menor, escribió sus declaraciones en una nota para entregársela al director del colegio, y ha asegurado que dio credibilidad a sus palabras porque "se le veía una niña franca y respetuosa". El testimonio de la menor motivó entonces la intervención de servicios sociales, y posteriormente la declaración de la víctima.

En concreto, según ha explicado la propia víctima en sala, ella y el acusado comenzaron a discutir cuando este, motivado por los "celos", le cogió el teléfono y se lo rompió tras ver que ella estaba chateando con "un amigo de la infancia". Según ha señalado, después de una breve intervención policial en el domicilio, la discusión prosiguió, llegando el acusado a llamarla "puta" e "infiel" en varias ocasiones, y a manifestarle que "no se merecía" dormir en la habitación de ambos, sino en la de invitados.

Así, la víctima ha relatado que, cuando esta se trasladó a la habitación de invitados, el acusado la siguió y la agarró por el cuello provocando que esta "se sintiese asfixiada". Según ha declarado, a causa de esto, la víctima comenzó a sentirse mareada y manifestó su intención de querer darse una ducha y dormir, pero el acusado "insistió" en acompañarla al baño.

Ya en el baño, tal y como ha desgranado, el acusado la empujó contra la puerta, golpeándose esta en la cadera y la cabeza. Así, la mujer ha señalado que, después de la ducha, este la "cogió del brazo" y la llevó a la habitación que ambos compartían, en donde se produjo la agresión sexual. En este sentido, la víctima ha manifestado en sala que, durante el momento de los hechos, esta insistió al acusado en que "no quería" mantener relaciones sexuales.

Finalmente, la mujer ha recalcado que, después de que este cesase y se marchase, ella "se puso el pijama" pero "no durmió en toda la noche" porque "tenía miedo". Asimismo, la víctima ha matizado que, durante ese episodio, el acusado --que padece un trastorno de personalidad, según ha acreditado también la prueba pericial en sala-- la amenazó con suicidarse, y ha subrayado, además, que esa noche "no vio que estuviese afectado por la medicación" que tomaba, porque estaba "agresivo y molesto"

DECLARACIÓN DEL ACUSADO
Por su parte, el acusado, que ha accedido a responder únicamente a preguntas de su letrado, ha explicado que ese mismo día, él y la víctima mantuvieron relaciones sexuales "consentidas" en el salón de la vivienda, porque la menor "se había quejado de que los había escuchado en la habitación" con anterioridad.

A continuación, el inculpado ha relatado que la víctima "se puso a chatear porque era muy dada al móvil" mientras él veía la televisión. Así, el hombre se puso su medicación y empezó a notar que "le daba sueño", de tal forma que cuando fue a despedirse y "darle dos besos" a la víctima, vio que esta estaba en una "página de contactos sexuales en el móvil", algo que, según ha recalcado, le "molestó mucho".

Así, el acusado ha declarado que se marchó a la cocina porque "no quería ni verla", y que este "fue detrás pidiendo disculpas", tras acusarle él de "haber sido infiel". Entonces, este le manifestó a la víctima que iba a "cancelar la boda" --la cual, según han explicado ambos estaba en proceso de tramitación--, a lo que ella contestó que si lo hacía "le iba a hacer la vida imposible".

En esta línea, el acusado ha reconocido haber "zarandeado por los brazos" a su pareja y que le había manifestado que "si tanto miedo tenía de que la expulsasen" del país, que "hiciese lo que tenía que hacer". Así las cosas, el inculpado ha narrado que, cuando la mujer se fue a darse una ducha, este escuchó un golpe en el baño y a ella pedirle que "fuese a ayudarla, que se había caído y no se daba levantado", a lo que el se negó. Y, finalmente, ha negado las agresiones sexuales posteriores.

Asimismo, cuando la víctima había sido llamada a declarar por los agentes de la Policía Nacional, el acusado le envió tres audios --reproducidos en juicio-- en los que le decía que "lo sentía mucho" y que le "había vuelto a fallar otra vez".

PRUEBA TESTIFICAL Y PERICIAL
Al juicio han sido llamados a declarar, además, dos agentes de la Policía Nacional que participaron en la instrucción, que han coincidido en que "a través del centro escolar" tuvieron conocimiento de que una menor "había manifestado que habían pegado a su madre". Así, los agentes hablaron con la víctima, y han señalado que esta presentaba "marcas de haber sido agredida".

Además, han sido llamados a testificar cuatro peritos --dos médicos forenses, un trabajador social y un psicólogo--, que han explicado que no se ha detectado en la víctima una "distorsión negativa" de la realidad, ya que a pesar de que cuenta con "síntomas de malestar emocional" y trauma tras los hechos, se trata de una persona "resiliente" que "ha aprendido de otros traumas".

Asimismo, consultados acerca de la influencia de los medicamentos que consumía el acusado en su estado de ánimo y actuaciones --bien por sobre consumo o por falta de este--, los peritos han señalado que "todos los fármacos que tomaba" tenían un efecto sedante, compatibles con que este se "quedase dormido" con frecuencia, y que no suponen "una alteración de la percepción de la realidad".

En este sentido, los peritos han matizado que, de encontrarse el acusado bajo los efectos de un "síndrome de abstinencia", el síntoma principal es "conseguir el fármaco", y no "llevar a cabo otras acciones", como la agresión sexual. Además, la prueba pericial ha reiterado que en su informe incluyeron que la víctima sufrió violencia verbal, física, psicológica, sexual e intimidación, entre otras.

CONCLUSIONES
Por ello, la representante del Ministerio Fiscal ha solicitado una pena de 15 años de cárcel --un año por el delito por el delito de maltrato en el ámbito de la violencia de género y 14 años por el de agresión sexual-- la considerar que la declaración de la menor, los audios posteriores del acusado o las lesiones que presentaba la víctima han corroborado un "relato lógico" de esta, así como su "verosimilitud", dando lugar a un "cuadro probatorio más que sólido".

Asimismo, Fiscalía ha insistido en que "no existe dato" que acredite que el inculpado actuó "bajo los efectos" de un síndrome de abstinencia o de su trastorno de personalidad, y ha incidido en el agravante de género, al recalcar que "se trata de un acto machista".

En esta línea, el letrado de la acusación particular ha añadido que el acusado había sido condenado por "el mismo tipo de agresiones, situación e intento de suicidio" con su anterior pareja.

Por su parte, el letrado de la defensa ha reconocido las lesiones a la víctima, pero ha solicitado la libre absolución con respecto al delito de agresión sexual, al alegar "contradicciones" en las declaraciones de la víctima a lo largo del proceso judicial, en contraposición al relato del acusado que "no varió", incidiendo además en que su trastorno de personalidad y el consumo de medicamentos sean considerados como atenuante.

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