AV.- Miles de personas se manifiestan en Santiago en defensa de la sanidad pública


La semana pasada, Compostela fue testigo de una nueva manifestación, también numerosa, en defensa de la sanidad pública. Un acto popular que puso de manifiesto cómo en Galicia la preocupación por el futuro de esta función de bienestar público es tan grande como la firme voluntad de defenderla frente a los ataques de la privatización. Una manifestación que representa una nueva muestra de rechazo a las políticas que buscan restarle relevancia social a la sanidad y negar el derecho universal a la salud, independientemente de la renta y la riqueza. Una negación que se formaliza con la privatización de la sanidad, que pone la salud en manos de los mercados, convirtiendo así la vida en una mercancía más.


En Galicia, la evidencia demuestra, día tras día, que bajo la cobertura política del actual Gobierno Gallego (PPdeG), grupos económicos y financieros muy poderosos maniobran para privatizar la sanidad pública y, así, lucrarse a costa de la salud de los gallegos. Una consecuencia de este poder de influencia es la creciente presencia privada en los servicios sanitarios, como lo demuestran los datos sobre la contratación de seguros médicos privados (20% de la población y en aumento) y la derivación de pacientes a hospitales privados (concertados y no concertados), que actualmente representan el 46% de las estancias y el 51% de las cirugías mayores. Cifras que sitúan a Galicia como la segunda comunidad autónoma española que dirige la mayor actividad sanitaria hacia el capital privado.


Esta dinámica pone de relieve lo indicado anteriormente sobre la creciente presencia que están adquiriendo los poderosos grupos económicos y financieros en la sanidad gallega. Algo comprensible si tenemos en cuenta que Galicia es una de las Comunidades Autónomas donde más tiempo llevan gobernando las fuerzas conservadoras (PPdeG), que son las que más rechazan lo público y priorizan lo privado, tanto por razones ideológicas como de clase. Es fundamental destacar esta evidencia sobre la relación directa entre la presencia de las fuerzas conservadoras (PPdeG) en el Gobierno gallego y la conversión de la sanidad pública en un negocio privado mediante la creciente privatización de la misma por parte de poderosos grupos económicos y financieros. Estas fuerzas conservadoras (PPdeG) justifican sus políticas con argumentos como la falta de recursos públicos suficientes para satisfacer la demanda sanitaria, algo completamente falso. En Galicia hay suficientes recursos porque no se trata de una comunidad pobre, sino de cómo se utilizan y a qué se destinan. En relación con esto último, podemos ver cómo el gobierno gallego (PPdeG) ha optado por el hospitocentrismo, es decir, por la construcción de grandes hospitales, en beneficio de constructoras y bancos, en detrimento de la atención primaria, que sufre una clara operación de cierre y un colapso muy intenso, especialmente en las zonas rurales y la costa. Esto significa que, por un lado, los habitantes de estas zonas se quedan sin asistencia médica —por falta de personal sanitario o de un centro de salud al que acudir—, mientras que las urgencias de los grandes hospitales de las localidades más grandes están saturadas. En relación con los recursos asignados, cabe destacar que, en términos reales, el gasto público real —descontando la inflación— destinado a sanidad en Galicia sufre recortes en casi todos los ejercicios fiscales; por ejemplo, en 2024 sufrió un recorte del 2,3% respecto a 2023. Estos ajustes llevan a Galicia a ser una de las Comunidades Autónomas españolas que menos gasto público per cápita dedica a la sanidad, a pesar del envejecimiento y la dispersión poblacional. Se trata, por tanto, de razones políticas que conducen a esta situación de déficit sanitario y que tienen que ver con el ya mencionado hecho del prolongado dominio de las fuerzas conservadoras en Galicia.


En relación con esto último, cabe destacar que no nos encontramos ante un fenómeno exclusivamente gallego, sino que se reproduce en todas las Comunidades Autónomas donde gobiernan fuerzas conservadoras (PP/Vox) cuando se reduce lo público y se incrementa lo privado. Algo que también ocurre en el resto de las funciones de bienestar público (vejez, familia, dependencia, exclusión social...). Se observa un creciente deterioro de la calidad de la atención a los usuarios de estos servicios en prácticamente todas ellas. Finalmente, quisiera señalar de nuevo que no es cierto que los recursos públicos sean escasos. En Galicia hay suficientes recursos para la sanidad pública que cubren la demanda de la población. Lo que ocurre es que el partido que gobierna en Galicia (PPdeG) prefiere, por ejemplo, bajar los impuestos a los ricos (patrimonio, herencias, etc.) e ignorar el alto nivel de fraude fiscal que aumentar el gasto público en sanidad.

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