Decenas de médicos de los servicios de urgencias de los hospitales públicos gallegos se concentraron este lunes ante las puertas de los complejos hospitalarios universitarios de A Coruña, Vigo, Santiago y Pontevedra. Con esta acción, los profesionales quisieron visibilizar una situación que, aseguran, se ha vuelto insostenible: una sobrecarga estructural, la falta de reconocimiento a su labor y la ausencia de medidas eficaces por parte del Sergas para garantizar unas condiciones laborales dignas.
La movilización, la cuarta que llevan a cabo en los últimos meses, refleja el malestar creciente de un colectivo fundamental en el sistema sanitario gallego. “Llevamos demasiado tiempo en esta situación”, insisten los urgenciólogos, que apuntan que la presión asistencial, especialmente en los meses invernales, ha alcanzado niveles preocupantes. En caso de no obtener respuestas concretas, no descartan endurecer las protestas e incluso llegar a la huelga.
Entre las principales demandas del personal de urgencias figura la exención de guardias de 24 horas para los profesionales mayores de 55 años, una medida reivindicada desde hace años y que aún no se ha implementado de forma generalizada. También reclaman que se reconozcan dentro de la jornada laboral las tareas de investigación, docencia y formación continuada, y que se actualice una tabla salarial que no se revisa desde 2007.
El colectivo considera que estas mejoras no son únicamente una cuestión personal, sino que redundarían directamente en un mejor funcionamiento del sistema sanitario público gallego. A su juicio, unas condiciones más equitativas permitirían retener talento, reducir la carga de trabajo y elevar la calidad asistencial, una de las grandes preocupaciones de los pacientes y trabajadores por igual.
“Estamos saturados, por momentos colapsados”, lamenta uno de los médicos concentrados este lunes en el Hospital de A Coruña. Como cada año, explican, la llegada de la temporada de gripe y virus respiratorios agrava la situación en los servicios de urgencias, que desde principios de noviembre afrontan jornadas de gran tensión asistencial.
Los profesionales piden al Sergas que se siente a negociar planes funcionales que garanticen una atención adecuada y reduzcan la presión diaria. “No hablamos solo de nuestro bienestar, sino del de los pacientes”, subrayan. Evitar que los enfermos queden atendidos en pasillos saturados es una de sus principales exigencias simbólicas y prácticas.
Urgencias, “la puerta de entrada” del sistema
Los urgenciólogos recuerdan que los servicios donde trabajan se han convertido en la puerta de entrada al sistema sanitario público. Pacientes que no consiguen una cita en atención primaria o que sufren demoras en otros departamentos acaban derivándose o acudiendo directamente a urgencias, lo que aumenta la presión sobre un personal ya de por sí limitado.
Esa situación, dicen, se debe en gran parte a la escasez de médicos y al envejecimiento de las plantillas, un problema que afecta de lleno a Galicia y que el propio Sergas reconoce, aunque defiende que está desarrollando estrategias de refuerzo. Sin embargo, las medidas adoptadas hasta ahora no convencen a los profesionales, que echan en falta una mayor participación en las decisiones organizativas y en el diseño de los planes de recursos humanos.
Por el momento, el Sergas no ha emitido una respuesta oficial a las nuevas protestas, aunque fuentes sanitarias aseguran que continúa abierto al diálogo con los representantes del personal médico. Mientras tanto, las concentraciones de este lunes reafirman un malestar compartido que, señalan los profesionales, “no solo pone en riesgo sus condiciones laborales, sino también la calidad de la atención a la población gallega”.