El primer suceso tuvo lugar el domingo 1 de febrero, poco antes de las seis de la tarde, cuando un vuelo entre Oporto y Estocolmo se cruzó con un objeto identificado como un globo meteorológico mientras sobrevolaba la provincia de A Coruña. La tripulación notificó que el artefacto pasó a entre 10 y 20 metros de la aeronave, una distancia mínima en términos de seguridad aérea. Finalmente, el avión completó sin incidentes el trayecto y aterrizó en la capital sueca hacia las 21.00 horas.
Fuentes del sector consultadas por medios gallegos señalan que incidentes de este tipo son “muy poco frecuentes”, aunque recuerdan que el lanzamiento de globos meteorológicos forma parte de programas internacionales de observación atmosférica. Aun así, el tránsito de estos dispositivos debe coordinarse para evitar riesgos, especialmente en zonas de alta densidad aérea como el corredor atlántico.
Aterrizaje forzoso por fallo en el motor
El segundo incidente se produjo dos días más tarde, el martes 3 de febrero. Un avión que cubría la ruta Edimburgo-Fuerteventura realizó un aterrizaje de emergencia en Oporto tras detectar un fallo técnico mientras sobrevolaba Santiago de Compostela. La aeronave presentaba ya una avería en el sistema de sangrado del motor 1, pero durante el vuelo se activó un aviso de fuga en el motor 2, lo que causó pérdida de presión en la cabina.
Siguiendo los protocolos de seguridad, los pilotos utilizaron las máscaras de oxígeno, encendieron la unidad auxiliar de potencia y desviaron la ruta hacia el aeropuerto portugués, donde tomaron tierra sin mayores complicaciones. Según la información preliminar de la CIAIAC, tanto el control aéreo de Lavacolla como las autoridades lusas fueron notificadas del incidente en tiempo real.
El organismo estatal ya examina los registros de vuelo y las comunicaciones entre cabina y control aéreo para determinar las causas de ambos sucesos. La investigación busca establecer si se cumplían todos los procedimientos y si es necesario revisar los protocolos que regulan el tránsito aéreo y la gestión de material meteorológico en la zona.