Foto: EP

 

Un vecino de Cariño (A Coruña) ha sido detenido por la Guardia Civil de Ortigueira como presunto responsable de una oleada de pintadas amenazantes y de un hostigamiento continuado que había encendido todas las alarmas en este municipio de Ferrolterra. El arrestado está investigado por varios delitos de daños, desórdenes públicos y amenazas tras una sucesión de mensajes intimidatorios en edificios públicos y propiedades privadas.

 

Según informó el Instituto Armado, la investigación arrancó tras la aparición de pintadas vandálicas y comportamientos de acoso que causaron una notable inquietud entre los vecinos, al interpretarse como un ataque directo contra personas concretas. Los agentes situaron el origen del caso en la madrugada del 13 de enero, alrededor de las 03.00 horas, cuando se detectaron múltiples inscripciones con aerosol negro en distintos puntos estratégicos de la localidad.

 

Las frases, redactadas en muchos casos con nombres propios o motes conocidos en el pueblo, incluían acusaciones y descalificaciones personales, así como mensajes de fuerte carga intimidatoria. Entre los textos podían leerse insultos como «fea, gorda y promiscua» y alusiones a supuestos malos tratos o consumo de drogas, acompañados en algunos casos de esvásticas y símbolos de ideología ultraderechista.

 

PINTADAS

El autor de las pintadas habría actuado tanto sobre inmuebles públicos como sobre propiedades privadas, extendiendo el impacto visual y social de los mensajes. Resultaron afectadas, entre otras, las fachadas del centro de salud de Cariño, de una dependencia oficial de gestión marítima —la sede de Capitanía Marítima—, una vivienda particular y el antiguo cine o local de ocio de A Pedra.

 

El uso de aerosol negro y un estilo de grafía reconocible permitieron a los investigadores vincular las diferentes pintadas y orientar la investigación hacia una posible autoría única. Fuentes municipales ya habían advertido de que no era la primera vez que aparecían mensajes de este tipo en el municipio, y recordaron episodios anteriores de pintadas similares en el concello y en el colegio.

 

En el pasado, según esas mismas fuentes, se llegó incluso a presentar una denuncia contra un vecino por hechos parecidos, aunque aquel procedimiento no prosperó en los tribunales. Ahora, la detención de este nuevo sospechoso se produce tras semanas de malestar vecinal y bajo la percepción de que la situación se había agravado, tanto por la dureza de los mensajes como por la reiteración de los ataques.

 

Más allá de los daños materiales en las fachadas, la Guardia Civil recoge en sus diligencias el testimonio de varias víctimas que relataron haber sufrido un hostigamiento continuado. Las personas afectadas denunciaron que, además de las pintadas con referencias directas a su identidad, eran objeto de grabaciones y amenazas personales, lo que desencadenó un clima de miedo en su entorno cotidiano.

 

Ese escenario de tensión llevó a algunas de las víctimas a solicitar órdenes de protección, al considerar fundado el riesgo para su integridad física y su tranquilidad diaria. Los investigadores enmarcan los hechos en un contexto de acoso persistente, en el que las pintadas funcionaban como una exhibición pública de las amenazas y reforzaban la sensación de vulnerabilidad de las personas señaladas.

 

El arrestado, vecino de la propia localidad, ya figuraba en los registros policiales con antecedentes por hechos de naturaleza similar, lo que refuerza la tesis de la reiteración delictiva. A este hombre se le imputan de forma provisional delitos de daños, desórdenes públicos y amenazas, y no se descarta que, a medida que avance la causa, puedan valorarse otras tipificaciones penales en función del alcance del perjuicio personal y social ocasionado.

 

CASO EN EL JUZGADO

La Guardia Civil ha remitido las diligencias al Tribunal de Instancia de Ortigueira, órgano que asumirá ahora la instrucción del caso y decidirá sobre la situación procesal del detenido. Será este tribunal el que determine las medidas cautelares, en su caso, y el futuro penal de la causa, una vez analizados los indicios recopilados y escuchadas las partes implicadas.

 

En el ámbito vecinal, la sensación predominante es la de alivio tras la detención, unida a la demanda de que se refuercen las medidas de prevención y la respuesta frente a estas conductas. El caso de Cariño se suma a otros episodios recientes en Galicia en los que la combinación de pintadas intimidatorias y acoso directo ha obligado a intervenir a las fuerzas de seguridad y ha reabierto el debate sobre cómo proteger mejor a las víctimas y preservar la convivencia en los pueblos.
 

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