Desde la Consellería de Economía e Industria han querido rebajar la alarma indicando que el desplazamiento “no supone ningún riesgo para la seguridad”. Según fuentes del departamento autonómico, los técnicos ya habían advertido que podía producirse un movimiento de este tipo tras la rotura de la balsa. “El deslizamiento era previsible y en cierto modo esperado, dado que durante la inspección realizada el mismo día 31 se observó una zona abovedada próxima a la bocamina”, señalaron.

 

El derrumbe se ha producido en una parte cerrada al público, ubicada dentro del mismo hueco minero donde se están ejecutando los trabajos de restauración iniciados el pasado diciembre. La Xunta insiste en que la situación está bajo control y que la inspección técnica posterior no ha detectado nuevas fracturas o riesgos de colapso.

 

La oposición exige explicaciones en el Parlamento

La conselleira de Economía e Industria, María Jesús Lorenzana, ha comparecido este miércoles en el Parlamento gallego, a las 14:25 horas, para responder a las preguntas formuladas por PSdeG y BNG sobre las causas del siniestro y la gestión de la mina. Tanto socialistas como nacionalistas han pedido aclarar las actuaciones de restauración ejecutadas desde el incidente de 2014, año en que se produjo un vertido similar que ya había motivado fuertes críticas por la falta de control ambiental.

 

Las diputadas del PSdeG Patricia Iglesias y Lara Méndez reclamaron información sobre las medidas preventivas implantadas antes del último accidente, mientras que el nacionalista Óscar Insua solicitó concreciones sobre el nivel de responsabilidad asumido por la Xunta de Galicia en este nuevo episodio.

 

Una mina marcada por la polémica ambiental

Monte Neme, símbolo del abandono minero en Galicia, arrastra una larga historia de incidentes medioambientales desde el cese de actividad en los años 80. En 2014, una de sus balsas ya se rompió, liberando lodos contaminantes que afectaron a los cauces cercanos y activaron un expediente sancionador. Desde entonces, el enclave ha sido objeto de distintas promesas de recuperación paisajística que apenas se han materializado.

 

El actual plan de restauración, promovido por la Xunta y financiado con fondos públicos, busca estabilizar los taludes y sellar las galerías para evitar nuevos episodios. No obstante, los recientes sucesos han reabierto el debate sobre la eficacia de estas actuaciones y la falta de un seguimiento técnico permanente en zonas de alto riesgo geotécnico.

 

Expertos consultados por distintos medios apuntan a la complejidad del terreno y la erosión acumulada durante décadas como factores que dificultan la consolidación del entorno. Colectivos ecologistas y vecinos de Carballo y Malpica reclaman mayor transparencia y participación en el proceso de restauración, aunque por el momento la Xunta no ha anunciado nuevas medidas extraordinarias más allá del control técnico periódico.

 

Monte Neme, convertido en los últimos años en destino de curiosos y aficionados a la fotografía por el color turquesa de sus aguas, continúa siendo un símbolo de los retos pendientes en la gestión del patrimonio minero gallego, donde la seguridad y la preservación ambiental siguen en el centro del debate.

 

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