Hay mucha gente que está reivindicando constantemente sus derechos, y se suele olvidar de sus obligaciones. Van siempre a la par y son inseparables, aunque algunos crean que solo tienen derechos. En esa elección tan personal, egoísta y fuera de la realidad, se olvidan de que toda acción tiene consecuencias, unas palabras que nadie debería olvidar, en lo personal y en lo profesional.

Todos los trabajos y profesiones son necesarios en la vida diaria, pero algunas, las que tienen que ver con la salud de la gente, son otra cosa, porque está en juego, en muchos casos, la vida de la gente. No es un tema cualquiera y los profesionales tienen que cuidar de salvarlas, porque así lo han elegido; no pueden olvidarse de sus obligaciones. No siempre sucede así, porque algunos se lo toman como un trabajo más; no lo es.

Los médicos llevan tiempo reivindicando mejoras laborales; tienen derecho, pero esos derechos terminan donde empiezan los derechos de los enfermos a ser atendidos, que son legítimos. La diferencia es que, en algunos casos de enfermedad grave, caso de cáncer, les va la vida y con eso no se juega, aunque algunos lo estén haciendo; casos hay demasiados.

No hace tantos días, los médicos realizaron unos días de huelga. Las consecuencias: se anularon visitas a los especialistas, cuyos pacientes llevaban meses esperando. Pruebas suspendidas y muchas operaciones siguieron el mismo camino. Esta semana de huelga se vuelve a la misma situación; es más, se suspenden operaciones de cáncer. Conocemos varios casos, pero explicaré el de una persona de 80 años, a la que le diagnosticaron el mes de noviembre un cáncer de colon. Como llegaba diciembre, por eso de las “navidades” y las vacaciones de los especialistas, le dijeron que lo llamarían para operarlo y hacerle las pruebas correspondientes. En enero preguntó por su situación. Respuesta: que estaban en ello. Lo llamaron a finales de enero para darle cita con el cirujano. Tuvo la mala suerte de que el día de la visita, cuando ya estaba dentro del hospital, le llaman para comunicarle que se anula la cita por la huelga médica. Diez días después, tienen la cita en la que le comunican que tiene que ser operado, que le llamarán para las pruebas. Días después le notificaron los días de las pruebas; en dos días le hacían todas. Cuando le realizaron la nueva colonoscopia, al día siguiente le notificaron que la intervención quirúrgica sería el día 20 de febrero. Pasó solo un día cuando se produce otra llamada para comunicarle que se suspendía la intervención porque había convocada huelga de médicos y que le darían nueva fecha, que no han dado.

Un cáncer de colon no es un resfriado, es algo grave, y el sufrimiento de la persona que lo sufre es importante; tiene miedo (sus familiares también). Habría que tener un poco de sensibilidad y respeto por las personas que lo sufren. Según dicen, “las operaciones de cáncer de colon en Catalunya se consideran prioridad máxima (prioridad 1), por lo que deben realizarse en plazos muy breves, generalmente dentro del primer mes”; tienen circuitos preferentes para llevar a cabo la intervención. No es el caso de esta persona, que lleva cuatro meses esperando. La operación a la que debía ser intervenido se suspende por una huelga de médicos. ¿De verdad priman los derechos de los médicos por encima de la vida de las personas? Pues creo que no, porque a los médicos nadie les obliga a que estudien medicina; es voluntario, lo eligen, lo que significa que lo hacen para salvar vidas, aunque las personas tengan 80 años. La verdad es que lo que está sucediendo en la sanidad catalana (en el resto de España, en algunas comunidades autónomas también) da que pensar. Ha empeorado desde la pandemia. La gente se queja de que los centros de salud están vacíos y las visitas a los médicos de cabecera cada vez son más largas, hasta una semana en el mejor de los casos.

El hospital en el que están haciendo esperar 4 meses a este paciente de cáncer de colon es el de Bellvitge, que cuenta con buenos profesionales, aunque algunos insensibles frente al sufrimiento de los enfermos. Primar los temas profesionales sobre la vida de las personas no es que sea la mejor opción. Hay cosas que no se pueden explicar: no operar una enfermedad grave porque hay que ir a la huelga es incomprensible.  Derechos todos para los profesionales médicos, obligaciones también, y pensar que los pacientes también tienen los suyos. Hay un refrán popular que dice: “Lo que el médico yerra, lo tapa la tierra”.

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