Una perito sostiene que se detectó presencia de ADN del acusado en la vagina de la denunciante y otro cree que pudo transmitirse "de forma autoprovocada"

La defensa de un hombre acusado de un delito de agresión sexual y de un delito de amenazas a su expareja al hacerle tocamientos mientras acudía a recoger sus pertenencias en casa de la denunciante, para el que la Fiscalía pide 12 años de cárcel, ha alegado en el juicio que la víctima pudo manipular audios de WhatsApp y autocontaminarse con su ADN para inculparlo.

Así lo ha trasladado en el juicio celebrado este jueves en la Audiencia Provincial de Ourense, donde ha señalado que hay una "ausencia de pruebas de cargo" y ha recalcado que "sería mucho más fácil alegar que fue una relación sexual consentida", pero el inculpado "siempre ha mantenido que nunca hubo ningún tipo de agresión".

Por ello, el letrado de la defensa ha manifestado en sus conclusiones que, a pesar de que la presencia de ADN del acusado en la vagina de la victima --tras haberle introducido este los dedos de forma no consentida, según ha relatado la víctima en el juicio-- "no se discute", pero "es altamente probable que pudiese haber sido automanipulación".

Asimismo, la defensa ha insistido en que también los audios presentados por la denunciante en sede judicial y presuntamente enviados por el acusado en el que la amenazaba diciendo "busca sitio donde esconderte" y "vas a saber lo que es ser un hijo de puta", pudieron haber sido manipulados por esta, y ha destacado que estas "son expresiones ambiguas en un contexto en el que la propia víctima manifiesta que él estaba bebido" y "sabiendo ya había recibido audios similares" con anterioridad a los hechos.

DECLARACIÓN DEL ACUSADO
Por un lado, el acusado --que ha accedido a declarar a preguntas de su letrado-- ha explicado que el día de los hechos, el 10 de febrero de 2022, se encontraba tomando algo con compañeros de trabajo en un bar próximo al domicilio de la víctima --en donde convivió con ella mientras mantuvieron una relación sentimental hasta el 14 de enero de 2022--.

Allí, tal y como ha relatado, se encontró con la víctima, que le pidió a él y a sus amigos sentarse con ellos. Asimismo, el acusado ha explicado que en ese momento él se encontraba hablando por teléfono con su actual pareja --también llamada a declarar como testigo-- y que la alertó de la presencia de la víctima y le comunicó que dejaría la llamada en manos libres para que pudiese escucharlo todo.

Así las cosas, el hombre ha narrado que la víctima le manifestó si quería ir a recoger los enseres que aún quedaban en el domicilio de ella. El acusado aceptó, trasladándose ambos en el vehículo de este a la vivienda, donde la víctima --según ha contado el inculpado-- le instó a subir a por sus pertenencias y una vez dentro ella se le insinuó e intentó besarlo, insistiendo él en que no quería y permaneciendo su actual pareja aún al teléfono "escuchándolo todo".

DECLARACIÓN VÍCTIMA
Por su parte, la víctima ha coincidido con el acusado en que esta le comentó si quería ir a recoger sus enseres a la vivienda y en que ambos se desplazaron al domicilio en el coche del varón.

Sin embargo, la denunciante ha relatado que, una vez en la casa, fue el inculpado el que, por iniciativa propia, accedió al ascensor con ella para subir a la vivienda, señalando que estaba "atemorizada" porque él "estaba bebido". Así, tras recoger algunas de sus pertenencias, ha continuado, agarró a la víctima del brazo y la llevó al dormitorio.

Allí, tal y como ha manifestado la mujer, el acusado la tiró a la cama boca abajo y le bajó los pantalones y la ropa interior, introduciéndole los dedos por la vagina "una o dos veces" mientras él le decía "vas a saber lo que es bueno".

Una vez finalizada la agresión, la víctima ha explicado que "se fue resbalando poco a poco" hasta quedar de rodillas, estando aún sujetada por el acusado y diciéndole este "ahora no te puedes levantar, así te quería ver yo".

Además, cuando el acusado abandonó finalmente el domicilio, la víctima ha relatado que llamó a la Policía y a su madre y ambas se trasladaron a la residencia. Ese mismo día, cerca de las 20.00 horas de la tarde, según ha explicado, el acusado le envió dos audios en los que la amenazaba diciendo "busca sitio donde esconderte" y "vas a saber qué es ser un hijo de puta".

PRUEBA TESTIFICAL Y PERICIAL
Al juicio ha sido citada a declarar la pareja actual del acusado, que ha manifestado que permaneció en llamada de WhatsApp con este durante una hora y 45 minutos, mientras tuvieron lugar los hechos.

La testigo ha ratificado el relato de su pareja y ha explicado que, cuando él abandonó el domicilio le manifestó estar nervioso por lo que había sucedido. "Le dije que estuviese tranquilo, que de momento soy mujer y a ninguna mujer le gusta tener a un maltratador en su vida", ha esgrimido.

Asimismo, han acudido a declarar dos peritos médicos. La primera de ellas ha señalado que, tras inspeccionar a la víctima el propio día de los hechos, "no se apreciaron lesiones", pero ha afirmado que este tipo de agresiones sexuales "no suele dejar" laceraciones. En este sentido, ha destacado que sí se detectó presencia de ADN masculino en la vagina de la víctima que coincide con el del inculpado.

Sin embargo, el segundo de los peritos médicos ha explicado que "puede haber muchas maneras de que esas células lleguen a la parte externa de la vagina", recalcando, entre ellas, la "transmisión de células de forma autoprovocada en el aparato genital".

En esta línea, ha insistido en que "es muy altamente improbable" que "no exista ningún tipo de lesión mucosa o cutánea" cuando se produce una relación sexual no consentida. "Esto establece una duda razonable de que las cosas se hayan producido según las relata la denunciante", ha añadido.

A renglón seguido, han acudido a declarar también dos peritos informáticos, que han incidido en que "tecnológicamente es super fácil engañar a cualquiera" a través de la manipulación de mensajes y han explicado que "no es necesario tener excesivos conocimientos tecnológicos", con respecto a la posibilidad de manipular mensajes y audios de WhatsApp.

CONCLUSIONES
Por todo ello, mientras que la defensa solicita la libre absolución del procesado, Fiscalía ha solicitado una pena de 10 años de cárcel por el delito de agresión sexual y de dos años de prisión por el delito de amenazas, al considerar que los hechos "han quedado acreditados" y ha señalado que "no es creíble" que la víctima "se autocontaminara y manipulara su móvil para hacer llegar esos audios".

Asimismo, la representante del Ministerio Fiscal ha sostenido que "ninguna circunstancia revela animadversión por parte de la víctima" y ha recalcado que su declaración está "avalada por datos objetivos". Así, Fiscalía solicita, además, la pena de inhabilitación especial para cualquier profesión que conlleve contacto con menores durante 15 años, y la prohibición de aproximarse a la víctima a menos de 200 metros y de comunicarse con ella durante 14 años.

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