Las viguesas suman su decimonovena victoria consecutiva (59-50) tras un partido gris que solo se rompió en un tercer cuarto marcado por la disparidad de las faltas personales.
El Celta Femxa Zorka continúa con su racha triunfal. El equipo vigués sumó ayer su decimonovena victoria consecutiva de la temporada, manteniendo la presión asfixiante sobre un Azulmarino que no falla (ayer venció por 82 puntos al colista SantFeliuenc, 61-143). Sin embargo, el triunfo ante el Sernova Renovables Real Canoe estuvo marcado por el ritmo frenético y la polémica arbitral.
Un arranque de locura y desajustes
El primer cuarto fue una auténtica montaña rusa. Con un ritmo altísimo y hasta veinticinco acciones de canasta, el Celta no lograba encontrarse cómodo sobre el parqué de Navia. El Canoe, bien plantado en defensa, forzaba los errores locales y lograba anular a una Kelliher muy vigilada. Sin finura en la retaguardia celeste, el intercambio de golpes fue constante, cerrándose el periodo con ventaja visitante: 24-27.
A los problemas deportivos se sumó el desconcierto ante el criterio arbitral. En un duelo entre el segundo y el penúltimo, el primer tiempo terminó con un balance de ocho faltas señaladas al Celta por solo tres al Canoe, un dato que encendió los ánimos en el banquillo vigués.
Resistencia al descanso
La tónica no varió en exceso durante el segundo cuarto. La falta de acierto de Kelliher bajo el aro impidió que las viguesas tomaran el mando con claridad. Pese a todo, el Celta Femxa Zorka logró minimizar daños y marcharse a vestuarios con una desventaja mínima de un solo punto: 39-40.
El paso por vestuarios y el inicio del tercer cuarto mantuvieron el guion de igualdad máxima y defensa al límite del Canoe. Fue entonces cuando llegó el punto de inflexión: una técnica señalada al banquillo celeste por las protestas ante el arbitraje.
Paradójicamente, ese castigo equilibró la balanza. A partir de ese momento, el criterio en las personales se igualó (10-8) y el Celta pudo subir la intensidad defensiva sin ser castigado constantemente. Este cambio de atmósfera permitió a las de Cristina Cantero romper el partido, cerrando el cuarto con una renta de nueve puntos que a la postre sería definitiva: 59-50.