Fiscalía pide para él nueve años de prisión, pena que la acusación particular eleva a diez mientras la defensa solicita su absolución

Un hombre acusado de un delito de agresión sexual con introducción de miembros corporales a una mujer -- ambos mayores de edad --, en septiembre de 2021 en el domicilio en el que convivían en la ciudad herculina, ha negado los hechos que se le imputan y ha insistido en que "no hubo tocamientos, no hubo relación sexual, no hubo nada".

"Era como una hermana pequeña para mí", ha indicado en alusión a que la joven fue a vivir a su casa porque los padres de procesado y presunta víctima -- los dos procedentes de la República Dominicana -- eran "amigos" y le "pidieron ese favor".

Así lo ha manifestado durante el juicio que se celebra este miércoles y jueves en la Audiencia Provincial de A Coruña. "Yo sé que soy inocente, que no hice eso, estoy segurísimo de que yo no la toqué en ningún momento", ha reiterado en diversas ocasiones en Sala.

Durante su declaración, ha recalcado que el día de autos "estaba cojo" y "necesitaba ayuda prácticamente para todo". "Me rompí tibia y peroné nueve meses antes", ha especificado. Así, ha explicado que la joven estuvo "perreando" con él en casa mientras le suministraba bebidas alcohólicas. "Intentó emborracharme", ha asegurado.

RESTOS DE ADN
Respecto al ADN del encausado encontrado en el lavado vaginal realizado a la joven tras la denuncia, ha alegado que "la única lógica que hay es que ella cogió un preservativo usado y se lo colocó ella misma". "Yo tengo relaciones con mi mujer todas las mañanas antes de ir a trabajar", ha detallado tras señalar que su pareja vivía también en el mismo domicilio que ellos.

Cuestionado por los motivos de la denuncia, el procesado ha apuntado a "celos y envidia" por parte de la presunta víctima. "Porque no quería dejar a mi novia", ha argumentado. No obstante, ha señalado que la mujer "nunca" le propuso ni "intentó tener relaciones" con él.

PETICIÓN DE CONDENA
Por estos hechos, el Ministerio Público solicita para el acusado nueve años de prisión y pide que se acuerde la ejecución de la totalidad de la pena con sustitución por la expulsión del penado del territorio español cuando éste acceda al tercer grado o se le conceda la libertad condicional. La acusación particular eleva esta condena a diez años.

Fiscalía reclama, además, siete años de libertad vigilada con posterioridad a la pena privativa de libertad. Asimismo, solicita el pago de 23.000 euros a la demandante por "el daño moral ocasionado".

En contraposición, la defensa pide su libre absolución. "Negamos cualquier tipo de relación pues no pasó absolutamente nada entre ellos", ha expuesto su letrado en declaraciones a Europa Press antes de la vista.

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