El sector del mejillón gallego atraviesa una situación crítica tras semanas de lluvias intensas que han desplomado la salinidad de las rías. Los productores advierten de un “alto índice de mortandad” y temen que las pérdidas afectarán no solo a la campaña actual, sino también a la de 2027.
GOLPE A LAS RÍAS
Los bateeiros gallegos advierten de que la mortandad del mejillón podría provocar unas pérdidas millonarias para el principal producto de acuicultura de Galicia. Ricardo Herbón, presidente de la Organización de Productores de Mejillón de Galicia (Opmega), señaló en declaraciones a Europa Press que serán necesarios entre 15 y 20 días para evaluar con precisión el alcance de los daños. La bajada drástica de salinidad registrada durante los temporales ha sido especialmente grave en rías como la de Arousa, la más productiva de la comunidad.
El sector marisquero también muestra preocupación, ya que la baja salinidad afecta a otros bivalvos como almejas y berberechos, cuya mortandad podría agravarse en las próximas semanas. Desde la Xunta, técnicos y mariscadores trabajan conjuntamente para medir el nivel real de afectación en las playas y bancos marisqueros , mientras los productores de mejillón realizan su propio análisis por polígonos.
RIESGO EN ESTA CAMPAÑA Y LA SIGUIENTE
Los registros de salinidad obtenidos por la Consellería do Mar confirman que, durante varios días, los niveles en algunas zonas cayeron por debajo de 1, cuando los valores normales rondan entre 30 y 35. Episodios tan extremos son letales para los bivalvos , explican fuentes de la administración autonómica. Aunque algunos ejemplares logran resistir, la mortandad generalizada es casi inevitable cuando el agua dulce permanece acumulada durante tanto tiempo.
Según datos recientes de MeteoGalicia y del Instituto Tecnolóxico para o Control do Medio Mariño (Intecmar), las precipitaciones del mes de febrero han sido las más intensas desde 2014, con acumulaciones por encima de los 400 litros por metro cuadrado en zonas costeras. El exceso de lluvia ha reducido drásticamente la salinidad en las rías, especialmente en Arousa, Vigo y Pontevedra, donde se concentra más del 70% de la producción mejillonera gallega.
Ante esta situación, los productores reclaman ayudas económicas y una reunión urgente con la Consellería do Mar para abordar fórmulas de compensación. Opmega insiste en que la acuicultura es una pieza clave para el empleo y la economía en las rías gallegas, donde trabajan millas de familias ligadas a las bateas.
Fuentes del sector señalan que el impacto podría ser comparable al episodio de 2021, cuando una combinación de lluvias y cambios térmicos provocó pérdidas de hasta el 30% en la producción de mejillón. La Xunta, por su parte, ha intensificado las inspecciones y prevé tener un primer informe oficial sobre la situación a mediados de marzo.
“Sabemos que habrá daños, pero aún no podemos dimensionarlos con precisión”, señalan desde la consellería. Mientras tanto, los bateeiros confían en una recuperación progresiva si las condiciones meteorológicas se estabilizan en las próximas semanas.