Foto: @g24noticias

 

Si un rayo cae en el bosque y no hay nadie para oirlo, ¿hace algún ruído? En Baltar no conocen su sonido, pero sí sus consecuencias, pues de ello puee dar cuenta David Pérez Rego, ganadero de la localidad ourensana que perdió cuatro vacas esta semana después de que la caída de un relámpago en el prado donde pastaban los animales fulminase a sus reses.

 

PUDO SER PEOR

La particularidad de este sucesos es que las cuatro vacas, que aparentemente bucaron refugio al pie de un árbol durante una breve tormenta, estaban preñadas, lo que multiplica sensiblemente las pérdidas del propietario, que tiene una producción con más de 150 animales. 

 

El rayo que se llevó a sus vacas no lo pilló a él de casualidad, ya que en el momento de la tormenta no se encontraba en el lugar donde había dejado a los animales pastando. Fue un vecino el que dio la voz de alarma y comunicó lo sucedido a Pérez Rego, que en los diez años que lleva al frente de la explotación de vacuno en extensivo nunca le había pasado nada parecido. 

 

Según las cuentas del ganadero, cada animal debería estar valorado en unos 5.000 euros, pero no cree que vaya a conseguir los 20.000 euros en los que se deberían peritar las reseses embarazadas. El mal pudo ser peor, pues en la zona había más de una veintena de vacas, que buscaron refugio en otro punto del prado. 

POWERED BY BIGPRESS