Investigadores coordinados por la USC descubren cómo "fragmentos móviles" del ADN pueden alternar el genoma de tumores

El conselleiro de Educación, Ciencia, Universidades y FP, Román Rodríguez, ha participado este viernes en la presentación de los resultados de la investigación del grupo Mobile Genomes del CiMUS (Centro de Investigación en Medicina Molecular) de la Universidad de Santiago de Compostela (USC) sobre el funcionamiento de células tumorales, coincidiendo con la publicación del estudio en la revista Sciencie, una de las dos de mayor impacto científico mundial y publicada por la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia (AAAS).

Este estudio, liderado por el investigador Oportunius Jose Tubío, ha descubierto un mecanismo, hasta ahora desconocido, por el que ciertas piezas móviles del ADN humano pueden provocar grandes reorganizaciones de los cromosomas de células tumorales.

El descubrimiento de este mecanismo muestra que los elementos móviles son actores relevantes que pueden generar mutación y contribuir al origen y la progresión del cáncer, abriendo nuevas vías de investigación sobre futuros tratamientos.

En este sentido, el titular de Ciencia del Gobierno gallego ha reivindicado el estudio y la investigación que "hay detrás, un equipo de personas que representan a Galicia Calidade y que forman parte a través del CiMUS de la Red CIGUS, conformada por los centros de investigación universitarios más excelentes de Galicia".

Román Rodríguez ha destacado que este "hito es muestra del gran talento investigador que posee la I+G+i", algo por lo que "apuestan" desde la Xunta.

De hecho, ha señalado que la Xunta cuenta con numerosas medidas que refuerzan esta apuesta por el talento, entre las que destacan el programa Oportunius, el apoyo a la Red CIGUS o el apoyo de la carrera investigadora "desde las etapas iniciales hasta el final".

El CiMUS forma parte de la Red CIGUS, que aglutina 10 entidades y 1.600 investigadores. La Xunta de Galicia, ha recordado, apoya al centro en el desarrollo de su actividad investigadora con más de 15 millones de euros para la adquisición de equipación científica-tecnológica o para el desarrollo de su plataforma de descubrimiento de fármacos Innopharma, entre otros.

Además, El CiMUS es el segundo centro gallego que obtuvo la prestigiosa distinción María de Maeztu, después de que el Instituto Gallego de Física de Altas Energías (IGFAE) de la Universidad de Santiago lo alcanzara en dos ocasiones, la última de ellas actualmente en vigor.

"GENES SALTARINES", RESPONSABLES DE UNA NUEVA ARQUITECTURA DEL CÁNCER
La investigación se centra en los elementos llamados LINE-1 (L1), secuencias móviles que constituyen aproximadamente el 17% del genoma humano. Aunque la mayoría están inactivas, algunas copias conservan la capacidad para saltar de un lugar a otro del genoma, de manera que se copian para luego insertarse en nuevas localizaciones mediante un proceso denominado retrotransposición.

En determinados tipos de cáncer humano, conforme ha explicado el CiMUS esta actividad puede llegar a alterar profundamente la arquitectura del genoma de un tumor, produciendo variantes estructurales. "Estas variantes genéticas incluyen pérdidas (deleciones) de material genético, duplicaciones (ganancias), inversiones (cambios de orientación) y translocaciones, es decir, intercambio de material genético entre dos cromosomas", explica Jose Tubío, autor principal del artículo. Alrededor de uno de cada 40-60 saltos de L1 puede en un genoma tumoral dar lugar a una variante estructural.

De este modo, utilizando tecnologías avanzadas de secuenciación genómica, el equipo analizó diez tumores humanos con alta actividad de L1, identificando más de 6.400 saltos de estos elementos, sucedidos durante el desarrollo tumoral. "De ellos, 152 generaban variantes estructurales en el genoma de las células cancerígenas, un número jamás observado previamente", sostiene Sonia Zumalave, primera autora del trabajo.

Uno de los hallazgos más relevantes es que los investigadores identificaron un mecanismo molecular en el que el salto simultáneo, aunque independiente, de dos elementos L1 que ocurren en dos cromosomas diferentes, generan intercambios recíprocos entre ambos, dando lugar a un tipo de reordenamiento estructural llamado translocación recíproca.

"Es como si dos páginas diferentes de un libro se rompieran simultáneamente y se intercambiaran fragmentos entre sí, y el elemento L1 actúa como pegamento entre ambas páginas", explica Bernardo Rodríguez-Martín, colaborador del estudio e investigador del CRG.

Este tipo de reordenamiento-que suele ser muy relevante en la aparición y desarrollo de algunos tumores humanos-había pasado desapercibido en estudios previos.

Los resultados muestran que aproximadamente el 65% de estos eventos ocurren en fases tempranas de la evolución tumoral, lo que sugiere que la actividad de L1 puede actuar como impulsor precoz de inestabilidad cromosómica que caracteriza a muchos tumores humanos.

Este trabajo ha contado con el apoyo de la Asociación Española Contra el Cáncer, la Fundación "la Caixa", el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y la Xunta de Galicia.

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