Archivo - Fachada de la Audiencia Provincial de A Coruña d 


Uno de los dos hombres acusados de tentativa de homicido por golpear repetidamente con la pata de una silla a su padre, en mayo de 2024, en la casa en la que convivían en el municipio coruñés de Negreira, ha reconocido la agresión, pero ha negado la intención de acabar con su vida. Ha alegado, además, haber sufrido malos tratos "toda la vida" y que lo hizo para ayudar a su hermano menor.


"Estaba golpeando a mi hermano, lo tiró contra una ventana, rompió el cristal, se cayó al suelo y lo agarró con mucha furia, lo ayudé como pude", ha argumentado en su comparecencia en la que solo ha contestado a preguntas de su letrado. Mientras, el otro procesado se ha acogido a su derecho a no declarar.

Ha sido en el juicio que se ha celebrado en Audiencia Provincial de A Coruña y después de que dos forenses hayan entrevistado por separado a los dos encausados para realizar un informe psiquiátrico en profundidad acerca de la afectación de facultades. En base a él, la Sala ha decidido que ambos estaban en condiciones de prestar declaración.

Tras su análisis, las dos facultativas han argumentado que los encausados manifiestan que tienen "concepto de lo que se está desarrollando en el juicio". "Entienden que hay que aplicar justicia cuando alguien hace algo mal", han aclarado.

No obstante, han hecho hincapié en que, a pesar de estar a tratamiento y llevar una vida pautada desde que están internados en el centro penitenciario de Teixeiro en prisión provisional, "existe persistencia de la sintomatología de fondo". "Parece muy cronificada en el tiempo", han señalado.

Así, han recalcado que la "respuesta" de ambos durante su declaración en la vista "va a estar condicionada por la temática delirante que manejan estas personas". Respecto a la relación de los hermanos con su padre, han incidido en una "animadversión" por parte de ambos hacia su progenitor.

Además, han concluido que "persiste el riesgo de cometer acciones similares". "No está descartado a pesar del tratamiento", han reiterado. Por ello, han apelado a la "prevención en cuanto al riesgo futuro". "Un seguimiento estrecho de manera ambulatoria es bastante complejo", han indicado. Además, han considerado que "sería igual" de válido un control en un centro penitenciario o en un psiquiátrico.

INFORMES PSIQUIÁTRICOS
En esta jornada también ha comparecido el perito que elaboró los informes psiquiátricos de los encausados varios días después de lo sucedido. El experto, en Sala, ha ratificado que en el momento de los hechos "sus capacidades podrían estar disminuidas aunque no anuladas debido a sus condiciones psiquiátricas".

"Toda su vida está motivada por la patología psiquiátrica que tienen", ha recalcado aunque ha insistido en que sí tienen competencias "cognitivas suficientes para saber lo que están haciendo".

En cuanto a la descripición de los acusados de lo acontecido, ha apuntado que el relato de ambos presentaba "ideaciones delirantes" vinculadas con la "santería". "Iban vestidos completamente de blanco los dos y tenían muchísima parafernalia y material para realizar rituales de religiones místicas", ha detallado.

De igual modo, ha apuntado a una "psicosis afectica" hacia su progenitor. "Decían que la relación de convivencia con su padre era mala", ha concretado.

CONSUMO DE TÓXICOS
Asimismo, ha explicado que la esquizofrenia paranoide que padecen los procesados puede verse "agravada por el consumo de tóxicos". "Al menos alcohol lo consumían de forma habitual y también hachis y cocaína aunque no podría decir con qué frecuencia", ha especificado.

Por todo ello, este facultativo ha recomendado el internamiento de los hermanos en un centro psiquiátrico. "Para impedir probables daños sobre sus propias personas y sobre terceros", ha concretado para añadir que también por si "estuvieran infradiagnosticados, a pesar de su extenso historial médico".

En la vista, también ha declarado el forense que realizó el informe sanitario del padre tras el incidente quien ha reiterado que la víctima "resistió sorprendentemente bien" el ataque. "Muchos golpes y mucha fuerza", ha indicado para aventaurar que "lo esperable es que su vida corriera peligro o estuviera muerto, incluso".

PETICIÓN DE CONDENA
El Ministerio Público considera estos hechos constitutivos de un delito de homicidio en grado de tentativa con agravante de parentesco y pide para ambos, que están en prisión provisional, siete años, seis meses y un día de prisión.

En la lectura de conclusiones, la fiscal ha señalado que durante la celebración del juicio ha quedado "clara la participación de los acusados en los hechos" y que "no existe constancia de brote psicótico" por parte de los encausados.

"Tenían sus facultades sensible o moderadamente alteradas pero no anuladas", ha recalcado para añadir que "en todo momento conocían y eran conscientes de lo que había pasado, evidentemente con las patológías que cada uno de ellos padece".

Por su parte, el letrado de la defensa ha incidido en que "no hubo intención de matar" y por tanto no existe el intento de homicidio sino delito de lesiones. "Si hubieran querido matarlo hubieran continuado con la agresión hasta conseguirlo, hasta que alguien los hubiese interrumpido o el padre consiguiese escapar", ha argumentado.

En la primera jornada de jucio, celebrada este martes, este abogado, en declaraciones a los medios, explicó que los hermanos "tienen un historial psiquiátrico importante" y "niegan padecer estas enfermedades". Apuntó que "vienen protagonizando ideación de prejuicios cara a familiares, desconexión de la realidad y trastornos delirantes". En concreto, expuso que "uno cree que le fue estirpado y transplantado el pene de otra persona y otro que tiene un dispositivo explosivo en el pecho".

VERSIÓN DEL PADRE
En su declaración, el progenitor explicó que sus hijos estaban a tratamiento psiquiátrico y que "los dos se pusieron de acuerdo y dejaron de tomar" la medicación correspondiente. "Creo que la causa de la paliza fue porque dejaron la medicación, fue lo que dijeron los médicos también", aseguró el hombre quien no ejerce acusación particular. "Querían que yo marchara y quedarse ellos en casa", apuntó, asimismo, como motivo de la agresión.

Respecto a los hechos, expuso que no los vio venir. "De repente, empecé a recibir golpes", dijo para concretar que le dieron "los dos al mismo tiempo, 15 o 20 veces, con las patas de una silla". "Me caí para un lado y me siguieron dando", señaló.

 

"Se vestían de blanco y en todas las esquinas de casa había una vela"


Cuestionado por la actitud de sus hijos días anteriores al suceso, manifestó que "practicaban budú". "Se vestían de blanco y en todas las esquinas de casa había una vela", indicó, además de que le habían puesto "unos polvos entre las mantas" y debajo de la cama.

También declararon, entre otros, un vecino de víctima y acusados quien aseguró que "nunca" tuvo constancia de "ninguna discusión ni peleas ni nada" en la casa. "Nunca vi que tuvieran problemas entre ellos", reiteró.

Por otro lado, los guardias civiles que detuvieron a los procesados tras el altercado indicaron que los hermanos les dijeron que los hechos se habían producido "en legítima defensa" y apuntaron a consumo de alcohol por parte de la presunta víctima. "Dijeron que le pegaron porque su padre intentó agredirlos", coincidieron los agentes. Asimismo, señalaron que ambos acusados "razonaban" y corroboraron que "iban vestidos los dos completamente de blanco".

Según el escrito fiscal, los dos hermanos, puestos de común acuerdo, rompieron una silla de la cocina de la vivienda y, armados con las patas, se dirigieron al salón, donde se encontraba su padre. Sin que éste se percatase, lo golpearon en la cabeza y, tras caer al suelo, le siguieron propinando golpes durante varios minutos.

 

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