La mañana del miércoles en la calle Vizcaya de Os Mallos comenzó como cualquier otra, con comerciantes abriendo sus locales y vecinos camino al trabajo. Pero alrededor de las nueve, un amplio despliegue de la Policía Nacional —con unidades de la Udyco, agentes de la Científica, la unidad canina y efectivos de la Policía Local— cortó de golpe la rutina del barrio. El objetivo: el número 58 de la calle Vizcaya, un inmueble que llevaba años convertido en un foco de tráfico de drogas que los residentes de la zona padecían en su día a día.
El operativo no se limitó a ese único punto. De forma simultánea, agentes de la Brigada Central de Estupefacientes registraron otros dos inmuebles: uno en la calle Alcalde Lens, en el barrio del Agra do Orzán, y otro en la localidad de Meicende, en el municipio de Arteixo. El resultado fue la detención de tres hombres, presuntos responsables de sendos puntos de distribución de estupefacientes, que fueron puestos a disposición judicial al día siguiente.
Un calvario vecinal de años
El narcopiso de la calle Vizcaya arrastraba un historial especialmente negro. Los vecinos llevaban dos años concentrándose en la calle para exigir el cierre del local, con hasta tres protestas consecutivas en el verano de 2024 bajo el lema "así no se puede vivir". Denunciaban un trasiego constante de toxicómanos, peleas en el portal, suciedad extrema y una inseguridad que impedía a los niños jugar en la calle o a los mayores salir de casa con tranquilidad. El inmueble cargaba además con un oscuro precedente desde 2022, cuando fue escenario de un homicidio.
Una vecina lo resumía así en el programa Voces de A Coruña, de Radio Voz: "Es un problema que viene de largo, igual veinte años o así. La policía viene de vez en cuando, hacen una visita y se marchan, pero es complicado echarlos de ahí porque no son inquilinos, son los propietarios del piso". Añadía que "hay siempre gente entrando y saliendo" y que "los follones son constantes", aunque las movilizaciones vecinales no habían conseguido hasta ahora una solución definitiva.
El local de la calle Alcalde Lens, por su parte, era otro punto negro conocido en el Agra do Orzán. Comerciantes de la zona relataban que las disputas relacionadas con deudas por compra de droga eran cotidianas, y los vecinos denunciaron que a finales de diciembre pasado un joven murió de sobredosis tras adquirir heroína en ese bajo okupado.
Tres meses de investigación
La operación fue el resultado de tres meses de trabajo del grupo de estupefacientes de la Udyco de A Coruña, que fue destapando la red de menudeo que presuntamente conformaban los tres detenidos. Durante los registros se incautaron pequeñas cantidades de hachís, cocaína y heroína, más de 4.000 euros en efectivo y diversos utensilios para la distribución y el pesaje de sustancias.
Un episodio llamativo se produjo en el piso de la calle Vizcaya, donde el detenido intentó deshacerse de la droga arrojándola por el retrete mientras los agentes realizaban el registro. La maniobra no surtió efecto: los efectivos lograron recuperar las sustancias. El hombre fue sacado del inmueble esposado y con el rostro cubierto por una capucha mientras familiares que aguardaban en la calle profería gritos de apoyo y amenazas contra los periodistas presentes.
En el operativo participaron, además de la Udyco, la unidad especial de guías caninos, la unidad de subsuelo y la unidad de prevención y reacción, lo que da cuenta del alcance y complejidad del dispositivo.
A Coruña lleva un año intensificando la lucha antidroga
Este operativo se enmarca en una ofensiva sostenida de la Policía Nacional contra el tráfico de estupefacientes en A Coruña. En el último año se han sucedido varias intervenciones: la operación Cum Laude en febrero de 2025, con tres detenidos en la Sagrada Familia y el Agra do Orzán; el desmantelamiento de un punto de venta en Penamoa en abril; una nueva actuación en mayo en esos mismos barrios; y una operación contra el crimen organizado que señaló una tienda de zapatillas en la calle Emilia Pardo Bazán como centro de operaciones de una red entre A Coruña, Ferrol y O Salnés.
El ocio nocturno también está en el punto de mira. En los últimos meses, los agentes han realizado inspecciones en un after de Matogrande tras quejas vecinales; en noviembre, un dispositivo en ese local derivó en 21 actas por posesión de droga para autoconsumo. Hace un año, una batida en locales del Orzán, O Ventorrillo y As Conchiñas identificó a más de cien personas y abrió ocho expedientes por tenencia de estupefacientes.
El golpe más espectacular del periodo fue, no obstante, el hallazgo en el puerto de A Coruña de 2,4 toneladas de cocaína en octubre, valoradas en 128 millones de euros, dentro de un operativo internacional con Francia y Portugal. La Armada francesa interceptó la lancha que transportaba la droga y los cuatro detenidos fueron trasladados a A Coruña a bordo de la fragata Flf Courbet.
Con la operación de este miércoles, las fuerzas de seguridad aspiran a consolidar los avances logrados en barrios densamente poblados como Os Mallos y el Agra do Orzán. Los vecinos, que llevan años reclamando soluciones, esperan ahora que la intervención no sea, como en otras ocasiones, un alivio temporal.