Un grupo de representantes de la Asociación Galega de Covid Persistente han presentado este viernes una queja a la Valedora do Pobo para que interceda ante la Consellería de Sanidade al fin de reclamar la reapertura en Galicia de las unidades especializadas que trataban esta dolencia, y que han ido "desapareciendo poco a poco", según denuncian.
La última en dejar de funcionar fue la de Ourense, apunta la presidenta de la entidad, Estefanía Fernández Otero, la "última que quedaba completa" en 2023. Al año siguiente "se quedó sin médicos y solo funcionaba con la enfermera y con apoyo psicológico". "En 2025, justo antes de Navidad, la cerraron", lamenta esta afectada, recordando que eran muchos los pacientes de esta enfermedad que acudían allí desde otros puntos de Galicia, "como una peregrinación".
Ahora, han asegurado a los medios de comunicación, se les ha derivado a Atención Primaria, con lo cual vuelven "a la casilla de salida". Las afectadas consideran que este tipo de atención "no es para nada suficiente", porque se hace de forma independiente con cada enfermo en distintos servicios y sin agrupar todo bajo el paraguas de la covid persistente, al tiempo que "se produce más gasto". "Esta es una enfermedad multiorgánica y que presenta más de 200 síntomas diferentes ya estudiados", apuntan desde la asociación, haciendo hincapié en la necesidad de tratar a todos los pacientes en unidades especializadas.
Además de un correcto tratamiento, estas unidades servían para "hacer un diagnóstico adecuado" de la dolencia. Según sus cálculos, en Galicia debería de haber unos 100.000 afectados por covid persistente, pero son muchos menos los diagnosticados, sobre todo por la variabilidad de sus síntomas. "Lo que no puede ser es que, como no hay diagnóstico, no hay enfermedad", lamentan.
Estefanía Fernández ha lamentado que Galicia, que en su día se vanaglorió de ser "la mejor comunidad de España en el tratamiento de covid persistente", haya sido también "de las primeras en desmantelarlas", mientras que en otros puntos del Estado se están creando ahora.
Las afectadas apuntan que esta "enfermedad crónica" cursa con múltiples síntomas y diferentes grados de gravedad: desde problemas neurológicos, falta de fuerza, problemas auditivos, cutáneos o cardiovasculares hasta dificultades respiratorias, pérdida de memoria o cefaleas constantes, cuestiones que les plantean "muchas limitaciones para vivir".
Seis años después del inicio de la pandemia, el colectivo lamenta que haya "un infradiagnóstico" de esta dolencia y creen que la clave para una mejor detección y atención pasa por esas unidades especializadas.
viernes, 13 de marzo de 2026, 13:36