La Universidade de Santiago de Compostela (USC) cerrará en las próximas semanas un capítulo de más de cinco siglos sin mujeres al frente con la llegada de Rosa Crujeiras a la rectoría. La catedrática de Estadística e Investigación Operativa se convirtió el pasado miércoles en la primera mujer que dirigirá la institución en toda su historia , y también, por extensión, la primera rectora de cualquier universidad pública gallega. La proclamación provisional tuvo lugar el 12 de marzo, y la definitiva está prevista para el 23 de marzo, tras el período de recursos ante la Comisión Electoral Central.


La ribeirense no llegó sola a este hito. Ella misma se ha encargado de subrayarlo: el camino lo abrieron candidatas anteriores que no llegaron a la rectoría. Mercedes Brea, Laura Sánchez y Pilar Bermejo, que lo intentaron en procesos anteriores, forman parte de esta conquista colectiva. También las otras tres candidatas de esta convocatoria —Maite Flores, María José López Couso y Alba Nogueira— contribuyeron a que, por primera vez, la elección solo pudiera tener una ganadora mujer. Flores, que obtuvo el 32% de los votos, reconoció la jornada como histórica y anunció que vuelve a su labor como profesora e investigadora, poniéndose a disposición de Crujeiras para ayudar a construir una USC mejor. El rector saliente, Antonio López, destacó la alta participación del proceso y señaló que los resultados le permitirán a Crujeiras superar las controversias surgidas durante la campaña y construir el mejor consenso posible.

Personas en el centro, urgencias en el campus
La nueva dirección de la USC tendrá las políticas sociales como eje vertebrador desde el primer día. Crujeiras advierte de que no es posible hablar de rendimiento académico ni de excelencia sin conocer las circunstancias vitales del alumnado. Este curso, más de 200 estudiantes con necesidades educativas de adaptación especial requieren seguimiento personalizado, un dato que la rectora electa utiliza para ilustrar las nuevas realidades que se asientan en las aulas.


Uno de los problemas más acuciantes para estudiantes y trabajadores es el acceso a la vivienda. Crujeiras ha calificado la situación de auténtica emergencia social, y propone que la USC ejerza una mediación activa con los ayuntamientos de Santiago y Lugo y con la Xunta. Entre las medidas concretas que plantea destacan los programas de convivencia intergeneracional, las viviendas de autonomía y los proyectos de vida comunitaria para combatir la soledad no deseada, especialmente entre el alumnado desplazado.


El servicio de atención psicológica universitario también figura entre las prioridades inmediatas. Crujeiras lo califica directamente de infradotado y anuncia que tratará de ampliar su plantilla, extender la cobertura al campus de Lugo y desarrollar programas de prevención y acompañamiento para el conjunto de la comunidad universitaria.

Relevo generacional y el peso de la burocracia
Otro de los grandes retos que Crujeiras se ha autoimpuesto para sus seis años de mandato es el relevo generacional del personal docente e investigador (PDI) y del personal técnico y de gestión (PTXAS). La propuesta pasa por una planificación a microescala que identifique con precisión qué áreas necesitan incorporaciones o formación con mayor urgencia, prestando especial atención a aquellas en las que el mercado privado resulta más atractivo que la carrera académica. El plan incluye mejorar los protocolos de acogida, el acompañamiento en el desarrollo profesional y una despedida digna que garantice la transferencia del conocimiento acumulado durante décadas.


En paralelo, la nueva rectora apunta directamente a uno de los males crónicos de la gestión universitaria: la burocracia digital. Crujeiras describe la digitalización actual de la USC como una mera capa digital superpuesta sobre procesos analógicos, lo que obliga al personal investigador a consumir tiempo valioso en formularios en lugar de dedicarlo a investigar. Su propuesta es simplificar los procesos administrativos de gestión académica, económica y de investigación, repensándolos desde cero con participación de todos los agentes implicados.


La inteligencia artificial entra también en la ecuación. Crujeiras aspira a que la USC sea una de las primeras instituciones en implantar una IA responsable, ética y robusta, que sirva como herramienta para agilizar la gestión pero que nunca marque la estrategia de la institución.

Gallego, colaboración y un sistema universitario más fuerte
La apuesta por el idioma gallego se materializará en la creación de una Vicerrectoría de Cultura, Lingua e Patrimonio. Crujeiras defiende que es posible hacer ciencia y docencia en gallego, y que la universidad debe liderar la presencia y el prestigio de la lengua propia en todos sus ámbitos de actividad.


En el plano institucional, la nueva rectora ha prometido una colaboración leal y constructiva con los rectores de las universidades de Vigo y A Coruña. La campaña tuvo un tono bronco inusual para este tipo de procesos, con intercambio de acusaciones que llevaron al propio rector saliente, Antonio López, a manifestar públicamente su sorpresa por el clima generado. Crujeiras quiere dejar eso atrás y llegar a los rectores de la UVigo y la UDC con un mensaje de respeto y diálogo, convencida de que el sistema universitario gallego en su conjunto sale reforzado cuando las tres instituciones trabajan en la misma dirección.


Crujeiras es licenciada en Matemáticas por la USC, doctora en Estadística e Investigación Operativa y realizó una estancia posdoctoral en la Université catholique de Louvain. Entre sus reconocimientos figura el Premio al Nuevo Talento Científico Femenino 2023 de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, y en 2024 recibió el Premio a la Mejor Contribución Metodológica en Estadística de la SEIO y la Fundación BBVA. Una trayectoria que ahora se pone al servicio de una USC que, por primera vez en 531 años, tendrá una mujer marcando el rumbo.

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