Mientras el Ministerio de Sanidad reconocía en julio de 2025 la covid persistente como enfermedad crónica, Galicia cerraba ese mismo año su última unidad multidisciplinar especializada, la del Complejo Hospitalario Universitario de Ourense (CHUO). Con ese paso, la comunidad se quedó sin ningún recurso asistencial específico para esta dolencia, convirtiéndose en una de las pocas comunidades autónomas del Estado que han desmantelado por completo su red asistencial para esta enfermedad. La paradoja no ha pasado desapercibida para los pacientes, que este viernes llevaron su denuncia ante la Valedora do Pobo.
La Asociación Galega de Covid Persistente (ASGACOP) presentó una queja formal ante la institución del Valedor pidiendo su mediación para forzar un diálogo con la Consellería de Sanidade y el Sergas. La asociación lleva más de dos años intentando reunirse con la administración sanitaria autonómica sin obtener respuesta. La presidenta de la entidad, Estefanía Fernández Otero, describió los desplazamientos que debían hacer los pacientes desde distintas áreas sanitarias hasta Ourense como una "peregrinación" en busca de atención coordinada, y lamentó que la unidad cerrase justo antes de Navidad de 2025.
La organización subraya que la situación no es nueva ni ha surgido de repente. Las unidades fueron desapareciendo de manera progresiva y, según relatan, la de Ourense ya había perdido a sus médicos en 2024, manteniéndose únicamente con enfermería y apoyo psicológico hasta su cierre definitivo.
No son secuelas, es una enfermedad
En el centro del conflicto hay una disputa conceptual con importantes consecuencias prácticas. ASGACOP exige que la covid persistente sea tratada como una enfermedad crónica autónoma y no como el conjunto de secuelas de una infección pasada. Según la asociación, confundir ambas realidades minimiza la gravedad del problema y ofrece una imagen distorsionada de lo que viven miles de personas en Galicia.
La organización señala que la enfermedad provoca daños sistémicos y multiorgánicos, con una evolución incierta: algunas personas logran estabilizarse, pero otras empeoran progresivamente hasta perder su autonomía o, en los casos más graves, fallecer. ASGACOP estima que en Galicia podría haber alrededor de 100.000 personas afectadas por covid persistente, aunque el número de diagnosticadas es notablemente inferior.
La respuesta de la administración autonómica llegó el mismo viernes. El director xeral de Asistencia Sanitaria del Sergas, Alfredo Silva, aseguró que los pacientes con covid persistente están siendo atendidos en los servicios de referencia hospitalarios en función de la patología que presenten. Silva detalló que cada persona recibe asistencia por las complicaciones clínicas derivadas de la enfermedad en su hospital de referencia, sin que exista una estructura centralizada.