Presentación de la asamblea 'Lingua Vital'. Librería Couceiro.



Una mañana lluviosa en el corazón de Santiago de Compostela sirvió de escenario este sábado para un acto cargado de simbolismo. Centenares de personas se concentraron en la Praza da Quintana para respaldar, de forma unánime, el Protocolo Lingua Vital, un documento que aspira a convertirse en la hoja de ruta colectiva frente a la crisis del idioma gallego. Sindicatos, asociaciones vecinales, entidades culturales, colectivos de personas migrantes, organizaciones empresariales y deportivas, entre otros muchos sectores, arroparon la propuesta impulsada por la plataforma Queremos Galego.
El protocolo es el resultado de un proceso que llevaba meses en marcha. En él participaron directamente 57 entidades sociales de todos los sectores, con el respaldo de 396 colectivos adicionales.


 

Más de un centenar de personas activas en los ámbitos de los derechos lingüísticos, la calidad de la lengua, los servicios públicos, la enseñanza, la economía, los medios de comunicación, las nuevas tecnologías, la cultura y la acción exterior trabajaron en su elaboración, a partir de más de 1.300 aportaciones recogidas en asambleas celebradas en todas las comarcas de Galicia.


La creadora de contenido Sara Seco condujo el acto, en el que tomaron la palabra Celia Armas, Mónica Fernández Valencia y Xosé Henrique Costas, coordinadoras de los grupos de trabajo que dieron forma al texto, junto a David Minoves, presidente del Centre Internacional Escarré per les Minories Ètniques i Nacionals (CIEMEN), entidad promotora de la Declaración Universal de los Derechos Lingüísticos, uno de los documentos de referencia en los que se apoya el protocolo. La nota musical la pusieron Caamaño e Ameixeiras.

Un plan con 300 medidas
El protocolo recoge alrededor de 300 medidas destinadas a reforzar el uso del gallego en los distintos ámbitos de la vida social. Con la ratificación de este sábado, el documento entra ahora en fase de aplicación por parte de las entidades y las instituciones que se han adherido a él. Marcos Maceira, portavoz de Queremos Galego y presidente de la Mesa pola Normalización Lingüística, subrayó que los datos estadísticos evidencian el declive continuado del idioma, "como resultado de su exclusión y de su ausencia acelerada por el desprecio de quienes tienen el deber de garantizarla siempre".


Maceira fue especialmente crítico con la gestión de la Xunta de Galicia. A su juicio, la presión ciudadana obligó al ejecutivo gallego a cambiar de apariencia y anunciar un nuevo plan de normalización lingüística antes de finalizar 2025, pero lo que llegó fue, en sus palabras, "el plan para revertir la oficialidad". Entre las medidas que enumeró: votaciones en el Parlamento contrarias al uso del gallego en la justicia, las notarías o las gestorías; campañas en castellano en centros educativos; presupuestos que impiden ejecutar los avances pactados hace más de dos décadas; o la exclusión del gallego de la administración mediante leyes como la de Inteligencia Artificial.

 

El portavoz también criticó el impulso a la desaparición del gallego en las relaciones comerciales, los festivales con fondos públicos que reservan una cuota testimonial o nula a la música en gallego, y los cambios en la TVG que, en su opinión, permiten el abandono del idioma en su función normalizadora, especialmente entre el público infantil y juvenil. La Xunta de Galicia no respondió a las preguntas de los medios sobre el contenido del protocolo ni sobre las demandas dirigidas a la administración pública.

El Pacto pola Lingua, en el limbo
El trasfondo político del acto de este sábado es revelador. En octubre de 2024, la Consellería de Cultura, Lingua e Xuventude lanzó una campaña bajo el lema "Saca a lingua que levas dentro", la primera vez en 15 años que la Xunta animaba públicamente a la ciudadanía a hablar en gallego. En aquella presentación, el consejero de Cultura, José López Campos, y el secretario general de la Lengua, Valentín García, anunciaron su intención de alcanzar un pacto político por la lengua en un plazo de 15 meses.


En marzo de 2026 no se sabe nada sobre las conclusiones a las que se llegó durante ese proceso. Desde Queremos Galego denuncian que la Xunta ha incumplido incluso el primer compromiso de presentar el plan antes de acabar 2025. El colectivo reclama al ejecutivo gallego "revertir el rumbo negativo" de la lengua y asumir compromisos reales. El presidente de la Real Academia Galega, Henrique Monteagudo, señaló que la institución está a la espera de conocer los resultados del Pacto pola Lingua promovido por la Xunta antes de hacer una valoración global de todas las propuestas sobre la mesa. 

Una respuesta social organizada
Queremos Galego confía en que esta convocatoria simbolice una movilización social renovada en defensa de la lengua gallega, veinte años después de las grandes manifestaciones que consolidaron el movimiento. Maceira recordó el poder colectivo demostrado recientemente en otras causas, como la victoria contra el proyecto Altri o la recuperación del Pazo de Meirás, para concluir que "la lengua gallega existe porque es la de un pueblo que la defiende, que la usa y la reivindica en todos los tiempos y bajo todas las circunstancias".


Celia Armas, coordinadora de Queremos Galego, defendió que, ante la inacción institucional, "las entidades sociales se ven obligadas a asumir el liderazgo". "Si la Xunta nos copia el protocolo entero, será nuestro mayor éxito", ironizó. Con el respaldo unánime de la asamblea, el Protocolo Lingua Vital pasa ahora de la fase de elaboración a la de ejecución, con el compromiso de las entidades adheridas de aumentar la presión sobre los poderes públicos mediante acciones propias y colectivamente definidas.


El acto de este sábado en la Quintana supone, en cualquier caso, un punto de inflexión en el debate sobre el futuro del idioma gallego. Sus promotores aspiran a que la defensa del gallego deje de ser un asunto sectorial para convertirse en una prioridad colectiva asumida por toda Galicia.

 

ANA PONTÓN: APOYO A LA INICIATIVA

La portavoz nacional del BNG, Ana Pontón, ha acusado al Gobierno gallego, liderado por el PPdeG, de seguir una agenda política "que no oculta" y con la que favorece el "monolingüismo" y el "convertir el gallego en una lengua residual", por lo que ha urgido un giro. "El PP le está robando a los niños y niñas del país el derecho y la libertad de hablarlo", ha censurado este sábado en declaraciones a los medios desde la asamblea para la aprobación del protocolo 'Lingua Vital', elaborado por 57 entidades sociales.

Desde la Praza da Quintana, en Santiago de Compostela, ha certificado la situación de "emergencia lingüística" del idioma y que las 300 medidas presentadas pretenden revertir. De esta forma, ha mostrado su apoyo a la iniciativa, que, a su modo de ver, "está haciendo el trabajo que la Xunta no hace" y que consiste en propuestas que "realmente garanticen el futuro de la lengua".

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