Archivo - El diputado del BNG Néstor Rego interviene durante una sesión plenaria, en el Congreso de los Diputados, a 10 de febrero de 2026, en Madrid.


El Bloque Nacionalista Galego ha anunciado el registro de iniciativas tanto en el Congreso de los Diputados como en el Parlamento de Galicia para exigir al Gobierno central que tome medidas urgentes en la N-550 a su paso por el municipio pontevedrés de Vilaboa. La formación nacionalista denuncia que esta vía, de titularidad estatal, concentra problemas estructurales de seguridad que llevan años sin resolverse y que afectan especialmente a quienes se desplazan a pie. El contexto es especialmente sensible: en diciembre de 2025, un peatón perdió la vida en la N-554 a su paso por Vilaboa, tras ser atropellado entre los kilómetros 2 y 3 de la carretera. 


La situación de las carreteras convencionales del entorno no es nueva. El último Informe de Evaluación de la Accidentalidad en la Red de Carreteras del Estado 2025, elaborado por el RACE y la iRAP, señala tramos de la N-550 como puntos de riesgo por siniestralidad, subrayando que las carreteras convencionales agrupan el 83,1% de los tramos clasificados con riesgo alto en siniestros con vehículos pesados. En este contexto de alarma sostenida, el BNG considera que ya no caben más dilaciones.


La senadora del BNG, Carme da Silva, se desplazó personalmente a los tramos de Paredes, Figueirido y A Ramalleira para comprobar sobre el terreno el estado de la vía. Allí constató una realidad que los vecinos conocen bien: ausencia de aceras dignas, dificultad extrema para cruzar la calzada y vehículos que superan habitualmente la velocidad permitida al atravesar zonas densamente habitadas.

Peatones en riesgo permanente
El principal problema que señala Da Silva es el peligro para los viandantes. Cruzar una carretera con tráfico denso y vehículos pesados que circulan a velocidad excesiva en plenas travesías urbanas supone un riesgo cotidiano para muchas personas, especialmente mayores y niños. El BNG reclama medidas concretas de calmado del tráfico, construcción de aceras y mejoras en la seguridad peatonal en todos esos tramos.


No es la primera vez que la Administración reconoce el problema en este tramo. A lo largo de 2025 se instalaron nuevos radares de tramo en la N-550 a su paso por Vilaboa, en el marco del plan del Ministerio del Interior que preveía hasta 122 nuevos cinemómetros. El objetivo declarado era mejorar la seguridad vial en tramos reconocidos por su elevada siniestralidad. Sin embargo, para el BNG la instalación de radares no es suficiente: se necesitan obras físicas que transformen la vía.


El municipio de Vilaboa acumula además otro frente abierto con el Ministerio de Transportes. El Ayuntamiento de Vilaboa formalizó en septiembre de 2025 una solicitud al Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible exigiendo la corrección inmediata de las graves deficiencias detectadas en la construcción del tramo de la autovía A-57 Vilaboa-A Ermida, denunciando el "abandono institucional" tras años de comunicación sin respuesta. La acumulación de reclamaciones sin atender dibuja un patrón que los nacionalistas quieren cortar por lo sano.

Nudos y rotondas sin terminar
Más allá de la seguridad peatonal, el BNG también pone el foco en una infraestructura viaria incompleta. La formación exige la finalización del nudo de conexión entre la N-550 y la AP-9 en Vilaboa, una obra cuya demora afecta a la fluidez del tráfico y genera situaciones de peligro en los accesos. A esto se suma la reclamación de mejoras en la señalización de varias rotondas superiores que conectan con la AP-9, con la AG-57 (Vilaboa-A Ermida) y con la N-554 (Vilaboa-puente de Rande).

Se trata de puntos de conexión estratégicos para el área metropolitana de Vigo cuya deficiente señalización provoca confusión y maniobras arriesgadas. Según los datos del Observatorio Nacional de Seguridad Vial, la reducción de la siniestralidad mortal en la provincia de Pontevedra ha sido paulatina en la última década, aunque los accidentes con peatones siguen siendo motivo de preocupación. Para el BNG, actuar en estos nudos no es una mejora estética sino una necesidad de seguridad pública. El Ministerio de Transportes no se ha pronunciado públicamente sobre las demandas específicas del BNG relativas a Vilaboa en el momento de publicarse esta información.

La pelota, en el tejado del Ministerio
Da Silva ha resumido la posición del BNG con claridad: todas las medidas reclamadas son necesarias para responder a un vecindario que lleva años sufriendo problemas de seguridad, movilidad y funcionalidad en una vía de gran importancia para la comarca. La senadora nacionalista subrayó que el Ministerio de Transportes debe actuar de una vez y no seguir ignorando las peticiones que llegan desde Vilaboa.


El programa estatal de vigilancia contempla la instalación de 122 nuevos puntos de control en carreteras convencionales y vías de gran capacidad durante el periodo 2025-2026, con 106 ya operativos o en fase de activación. Pero para los vecinos de Vilaboa, la tecnología de control no sustituye a la inversión en infraestructuras. Las iniciativas parlamentarias del BNG buscan precisamente forzar al Gobierno a asumir esa responsabilidad antes de que se produzca una nueva tragedia en esta conflictiva carretera gallega.

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