Investigadora del equipo de delitos tecnológicos de la Guardia Civil de Pontevedra.

La Operación Bugonia ha sacado a la luz una presunta trama de explotación laboral en el sector hostelero de la provincia de Pontevedra. Un varón de 53 años, vecino de Cuntis y con antecedentes policiales por hechos de naturaleza similar, ha sido identificado como presunto responsable de someter a once trabajadores extranjeros a condiciones laborales abusivas en varios establecimientos de su propiedad repartidos por los municipios de Barro, Cuntis y A Estrada.

 

La investigación, desarrollada por el equipo de Policía Judicial con base en Cambados, ha concluido con la identificación del investigado como presunto autor de delitos contra los derechos de los trabajadores y amenazas. Las actuaciones judiciales posteriores están siendo dirigidas por el Tribunal de Instancia de Caldas de Reis.

 

El caso arrancó gracias al valor de un extrabajador que decidió presentar una denuncia ante la Guardia Civil. Este hombre no solo relató su propia situación de explotación, sino que alertó a los agentes de que había más personas en circunstancias similares, no únicamente en el local donde él había trabajado, sino también en otros establecimientos de la provincia. Esa denuncia inicial fue el hilo del que tirar para destapar una trama que, según los investigadores, llevaba tiempo operando en la comarca.

 

A partir de esa información, los agentes del equipo de Policía Judicial de Cambados iniciaron una investigación que fue ampliando su radio de acción hasta localizar varios locales de hostelería en distintos municipios, todos vinculados a un mismo propietario.

 

El anzuelo de las ofertas falsas

El método utilizado por el investigado para captar a sus víctimas era, en apariencia, completamente legal. Publicaba ofertas de empleo en páginas web de búsqueda de trabajo en las que prometía condiciones atractivas: contrato laboral, un salario acorde a la jornada, alojamiento incluido y facilidades para la incorporación al puesto. Unas condiciones que, sobre el papel, podían resultar tentadoras para personas extranjeras en busca de trabajo.

 

Sin embargo, la realidad que encontraban al llegar a Pontevedra era radicalmente distinta. Una vez que los trabajadores se desplazaban hasta la provincia, quedaban atrapados en una dinámica de largas jornadas que se extendían prácticamente durante todo el día. Eran trasladados de un local a otro, propiedad todos ellos del mismo investigado, para cubrir distintos turnos de trabajo en diferentes establecimientos. Al finalizar la jornada, regresaban al lugar donde pernoctaban, ubicado en la planta superior de uno de los locales, lo que reforzaba su dependencia y aislamiento respecto al entorno.

 

Inspecciones simultáneas para identificar a las víctimas

En la fase final de la operación, la Guardia Civil coordinó varias inspecciones administrativas simultáneas en todos los locales implicados. Esta actuación conjunta permitió sorprender in situ a trabajadores que se encontraban en situación de explotación y ampliar el número de víctimas identificadas. En total, once personas han sido reconocidas como víctimas en el marco de esta investigación.

 

En los registros e inspecciones participaron también efectivos de la Patrulla Fiscal de la Compañía de Cambados, así como personal de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social, dependiente del Ministerio de Trabajo y Economía Social, lo que refleja la dimensión interinstitucional del operativo.

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