Una ola de robos en camposantos de la comarca de Celanova y otros municipios ourensanos tiene en alerta a párrocos, vecinos y a la Guardia Civil. Los ladrones arrancan las figuras metálicas de las cruces para, presumiblemente, fundirlas y vender el material.
Los cementerios rurales de Ourense llevan días sufriendo una peculiar —y sacra— sangría. Una o varias personas están recorriendo los camposantos de la comarca de Celanova y municipios vecinos arrancando los cristos metálicos de las cruces funerarias. El balance hasta ahora: más de setenta figuras desaparecidas en al menos cinco cementerios distintos, entre ellos los de Santa María de Pontefechas, San Xoán de Viveiro, San Breixo de Celanova (también conocido como San Verísimo), Las Maravillas en Cartelle y Santo Eusebio de A Peroxa.
El modus operandi es siempre el mismo. Los ladrones actúan de noche, aprovechan la oscuridad y el silencio del campo gallego, y usan algún tipo de palanca para arrancar las figuras, que están fijadas con tornillos a las testeras de piedra. En algunos casos la fuerza empleada fue tal que rompieron las propias cruces. En otros, no consiguieron llevarse la pieza entera: en Pontefechas, como mudos testigos del robo, quedaron sobre la piedra un brazo y una mano del crucificado.
Bronce y latón en el punto de mira
La hipótesis que barajan tanto los párrocos como los investigadores apunta a que el destino de las figuras es la fundición. Las más codiciadas serían las de bronce —que pueden alcanzar los 600 euros la unidad según vecinos consultados— aunque la mayoría de los cristos sustraídos son de materiales más comunes como latón o acero inoxidable. Eso no ha frenado a los ladrones: se han llevado prácticamente todo lo que han encontrado, sin distinción de calidad.
Fue una vecina de Pontefechas quien dio la voz de alarma el pasado domingo al descubrir que la cruz del panteón familiar amanecía sin su figura. Una revisión rápida del cementerio reveló que faltaban seis imágenes más. El párroco Miguel Blanco presentó la correspondiente denuncia ante la Guardia Civil de Celanova, que ha abierto una investigación. En San Breixo, fue otro vecino quien llamó a la Policía Local tras ver tres cruces apiladas de forma sospechosa junto a una escultura del cementerio. Casi cuarenta cristos habían desaparecido de ese camposanto en una sola noche.
Setenta y un cementerios en alerta
La reacción de la Iglesia no se ha hecho esperar. Los sacerdotes del arciprestazgo de Celanova han puesto en alerta a los feligreses de sus 71 parroquias para que extremen la vigilancia. "Estamos muy preocupados, no sabemos hasta dónde puede llegar", declaró el párroco Miguel Rodríguez. El sentir entre los vecinos que se han acercado estos días a los cementerios mezcla tristeza e indignación. "Para mí es más que una falta de respeto, es una cosa horrible", resumía una mujer en Celanova.
El valor económico total de lo robado está aún por cuantificar, pero la escala y sistematicidad de los robos —cinco cementerios en pocos días, siempre en zonas rurales y siempre de noche— apunta a una actividad delictiva organizada, no a actos aislados de vandalismo. La Guardia Civil investiga si existe una única banda detrás de todos los hechos.
Por el momento, los muertos de Ourense esperan justicia. Y sus cruces, un cristo nuevo.