El Puente de Cruzul, ubicado en el municipio lucense de Becerreá, cuenta ya con la máxima protección que ampara la legislación española en materia de patrimonio. El Boletín Oficial del Estado publica este jueves el real decreto que lo declara Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Monumento, culminando así un proceso que arrancó formalmente en noviembre de 2025 cuando el Ministerio de Cultura inició el expediente administrativo correspondiente.
La declaración fue aprobada el pasado martes por el Consejo de Ministros a propuesta del ministro de Cultura, Ernest Urtasun. La medida otorga a esta infraestructura la protección más elevada que contempla la Ley 16/1985 de Patrimonio Histórico Español, lo que implica una obligación reforzada de conservación y limita cualquier intervención sobre ella o su entorno.
El proceso para esta declaración se inició en noviembre de 2025 por parte del Ministerio de Cultura, que abrió el expediente con el objetivo de garantizar la conservación de este puente, considerado una de las obras de ingeniería más singulares de la provincia de Lugo. Pese a su valor indiscutible, el puente presentaba deterioro en diversos elementos y su entorno se encontraba invadido por vegetación, lo que dificultaba incluso su contemplación.
Una joya neoclásica en el corazón de Os Ancares
El Puente de Cruzul fue construido en el siglo XVIII a petición del rey Carlos III, quien deseaba unir Madrid con Lugo, Ferrol y A Coruña a través de una vía que acabaría siendo la N-6, integrada en la red del Camino Real. Su diseño neoclásico lo convierte en una pieza singular: es el único puente de esta corriente arquitectónica en toda la provincia de Lugo.
El proyecto fue obra del ingeniero francés Lemaur, quien ideó un puente para salvar el cauce del río Cruzul, también llamado Narón, a la altura del kilómetro 465 de la antigua N-VI. Lo diseñó con tres arcos de medio punto de doce metros de diámetro, una altura que supera los 29 metros y una longitud total de 93 metros. Su construcción supuso en su momento un hito de la ingeniería civil española.
La infraestructura se mantuvo en uso hasta finales de la década de 1960. En ese momento, el trazado de la carretera nacional fue desviado y se construyó un nuevo puente, lo que dejó al de Cruzul destinado únicamente al tráfico local. Desde entonces, la estructura fue perdiendo visibilidad pública mientras el paso del tiempo dejaba huella en sus elementos secundarios.
Testigo de la Guerra de la Independencia
Más allá de su valor arquitectónico, el Puente de Cruzul atesora una memoria histórica excepcional. Durante la Guerra de la Independencia española (1808-1814), este enclave fue escenario de episodios que marcaron la resistencia gallega frente a la invasión napoleónica. Entre los más destacados figura el momento en el que guerrilleros gallegos lograron apoderarse de más de mil fusiles que tropas francesas habían escondido en las inmediaciones del puente.
Asimismo, este enclave fue parte del recorrido de la persecución del ejército británico dirigido por John Moore por parte de las tropas napoleónicas comandadas por el mariscal Nicolas Jean-de-Dieu Soult, durante la retirada hacia el puerto de A Coruña. Un episodio que no ha caído en el olvido: cada año se celebra en Becerreá una recreación histórica de aquella retirada, en la que la población local recuerda también la resistencia de los vecinos frente a los invasores.
La importancia histórica de estos hechos se conservó en las tradiciones locales, y hasta finales del siglo pasado era habitual que durante las fiestas de carnaval se reunieran en el puente grupos de vecinos vestidos de guerrilleros. Una memoria viva que ahora queda reforzada con el reconocimiento institucional más alto posible.
Años de presión vecinal y política
La declaración no ha llegado de la noche a la mañana. La asociación Patrimonio dos Ancares recuerda que ya en 2019 solicitó por segunda vez la declaración de BIC para esta infraestructura. Detrás de ese esfuerzo hubo también una intensa labor política. El BNG celebra que, después de años de iniciativas tanto en el Congreso como en el ámbito municipal, el Gobierno del Estado haya iniciado finalmente el expediente para declarar la Ponte de Cruzul como BIC, un paso esencial para asegurar su conservación y su puesta en valor.
El diputado del BNG en el Congreso, Néstor Rego, ha sido uno de los principales impulsores de esta causa en el ámbito estatal. Rego insistió en que la declaración como BIC no solo garantiza la preservación de la estructura, sino que también abre nuevas posibilidades de aprovechamiento cultural y turístico para contribuir a frenar la despoblación de la comarca. En el plano local, el portavoz municipal del BNG en Becerreá, Martín Gómez, también subrayó el papel de las asociaciones vecinales en este logro colectivo.
Por su parte, el Partido Popular calificó la declaración como BIC de buena noticia para Becerreá y la provincia de Lugo. Los diputados del PP por Lugo en el Congreso señalaron que seguirán insistiendo en que el Gobierno realice actuaciones de conservación mientras se tramita el expediente. El alcalde de Becerreá, Manuel Martínez, también valoró positivamente la declaración, aunque ni la Xunta de Galicia ni el Ministerio de Transportes —titular de la infraestructura— se han pronunciado públicamente sobre qué actuaciones concretas de restauración prevén acometer a partir de ahora.
Con la publicación en el BOE, el Puente de Cruzul entra oficialmente en el catálogo de monumentos protegidos del Estado, un reconocimiento que llega después de años de abandono relativo y que abre la puerta a que esta joya neoclásica de la montaña lucense recupere el protagonismo que merece, tanto como testimonio de ingeniería ilustrada como escenario vivo de la historia de Galicia.