Liñares niega haber recibido entregas de dinero y "sospecha" que los empresarios "concertaban" los contratos

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El expresidente de la Confederación Hidrográfica Miño-Sil (CHMS) y exconcejal de Urbanismo de Lugo, Francisco Fernández Liñares, sentado en la Audiencia Provincial de Lugo como acusado en la primera sesión del juicio por la ‘Operación Pokémon'. Lugo.

Ocho de los nueve empresarios encausados aseguran que dieron cuantías al que era presidente de la CH Miño-Sil de hasta 30.000 porque "lo pedía"

El exconcejal --de aquella socialista-- del Ayuntamiento de Lugo y expresidente de la Confederación Hidrográfica Miño-Sil, Francisco Liñares, ha negado haber recibido entregas de dinero de 15.000 o hasta 25.000 euros por parte de empresarios que obtuvieron concesiones del ente público entre los años 2009 y 2012.

La Sala Segunda de la Audiencia Provincial de Lugo ha acogido este martes la primera sesión de una de las piezas separadas de la 'Operación Pokemon', una macrocausa judicial que arrancó este martes y tiene previsto desarrollarse durante toda la semana. La vista continúa este miércoles con declaraciones de testigos.

Los hechos que se juzgan están centrados en las actividades de Liñares al frente de la confederación hidrográfica y tanto para él, como para el resto de acusados, el ministerio público pide cinco años de prisión por cohecho, junto con inhabilitación de seis años para contratar con la administración y para obtener ayudas públicas o subvenciones.

Además, por delito de prevaricación, la Fiscalía solicita en su escrito de acusación diez años de inhabilitación para ocupar un cargo público.

El juicio arrancó con las cuestiones previas y, tras un receso, de la sala del tribunal, quedaron anuladas las actuaciones posteriores al 23 de septiembre de 2012, tras el ingreso en prisión de Francisco Liñares decretado por la jueza instructora y que su abogado, Evaristo Nogueira, calificó de "privación de la libertad irregular" por el tiempo transcurrido desde su detención hasta que se puso a disposición judicial y decretó la cárcel provisional.

En su declaración, Fernández Liñares se mostró rotundo con un "absolutamente no" en respuesta a su abogado cuando fue preguntado acerca de si recibía entregas de dinero a cambio de adjudicaciones. Además, aseguró que en su despacho "nunca había un expediente" ni "custodió ningún documento" de las adjudicaciones, que las llevaba a cabo --dijo-- el servicio de contratación (en caso de contratos menores) o las mesas de contratación, en cuya composición estaban el abogado del Estado y el interventor de Hacienda, según indicó.

"NO TENGO NI CORREO NI WHATSAPP"
Liñares, en respuesta a su abogado, remarcó que él "no tiene ni correo electrónico ni whatsapp", en referencia a las declaraciones de los acusados que afirmaron que recibieron invitaciones directas a participar en adjudicaciones.

Así, consideró que "no le extraña nada que las empresas tuvieran acuerdos previos", aunque afirmó que lo "desconocía". "Pudiese darse el caso", dijo, alegando a que a las contrataciones había que darles publicidad y que "a lo mejor era mejor que no tuviesen" conocimiento de los contratos, a lo que obliga la ley de contratación. "Sospecho que podría haber ciertos convenios entre ellos", afirmó.

Solo uno de los empresarios encausados rechazó haber hecho entrega de cuantías a Liñares y negó también cualquier contacto previo que le pudiese beneficiar a la hora de conseguir adjudicaciones. Precisamente, el abogado de este acusado fue el que pidió, en las cuestiones previas, la nulidad del proceso por no contar con la documentación de Fiscalía completa, algo que fue rechazado por la sala del tribunal al señalar que si hubiese buena fe en esta advertencia se habría hecho con anterioridad a ese momento procesal.

ENTREGAS DE DINERO
El resto de los acusados repitieron un patrón de respuestas a la Fiscalía, que también siguió un esquema de preguntas prácticamente igual --salvo algunas especificidades que afectaban a algunos de ellos--. De esta manera, aseguraron que eran invitados a las adjudicaciones de forma previa, que en algunos casos se encargaron de buscar a las empresas competidoras y que tenían relación o trato personal con el propio Liñares, ya fuera de antes o por ser una persona pública en aquel momento.

Además, de forma general, declararon que o bien vía correo electrónico o por carta, recibían esas invitaciones. Algunos dijeron que pactaban cuantías con Liñares que abonaban después de la contratación conseguida con la Confederación Hidrográfica Miño-Sil y que entregaban el dinero "en sobres" personalmente, aunque uno de ellos aseguró que lo hizo a través de otra persona.

Preguntados por los motivos por los que hacían entrega de estas cuantías, uno de los empresarios dijo que tenía que ver con una petición expresa de Liñares "para un amigo" que lo necesitaba, otros que eran porque el propio presidente "necesitaba" el dinero y como tercer argumento se habló de un acuerdo entre ambas partes relacionado con el acceso a la concesión de las obras. "Primero... porque hablando juntos, tenía muchos gastos, y bueno, la política y tal, pues te doy algo", manifestó el último testigo.

CONDUCTOR Y DECLARACIÓN POR "PRESIONES"
Por otro lado, el principal acusado aclaró también la cuestión del chófer. La Fiscalía le acusa a Liñares de que el conductor contratado hizo "desplazamientos personales" del acusado, "hasta el punto de que en Semana Santa de 2011 ordenó transportar hasta Lleida una partida de angulas como obsequio a un alto cargo del ministerio". En el juicio, Liñares ha dicho que los desplazamientos eran de carácter oficial y que se hacía cargo de los gastos de dietas y otros la empresa P. a través de la cual se habían contrato los servicios.

En su comparecencia ante la sala segunda, Liñares aprovechó el pie de las preguntas de su abogado, que en alguna ocasión le pidió que se ciñese a lo que le estaba preguntando y fuese más escueto, para decir que él firmó la declaración de Santa Comba por "presiones" y porque le "amenazaron" y pensaba que le "iban a tirar la casa del puente". "Yo me lo creí", afirmó el acusado, que dijo que se sintió "coaccionado" durante "cuatro días" --desde su detención el 20 de septiembre de 2012--.

Este pensamiento, argumentó, vino dado a que escuchó decir que estaba "el cerrajero" y "la máquina" y que efectivamente llegó a ver al cerrajero. También lamentó que le "reventasen" una caja fuerte que había comprado en un anticuario y que "nunca" había guardado nada y ello, añadió, pese a que aseguró que conocía la clave de apertura. Algo que le llevó a hablar de "violencia extrema" en las actuaciones.

EUCALIPTOS
Sobre las plantaciones de eucaliptos en sus fincas --singularmente en Monterroso y Castroverde--, señaló que o bien pagó facturas o que el valor de la madera que entregaba tenía un valor equivalente.

Liñares, que afirmó que no reconocía su letra entre la documentación con anotaciones que figura en el sumario, al menos en la inmensa mayoría, y que fue requisada en los registros de sus tres propiedades, también reprobó que su mujer no fuese avisada de su detención y que no le dejasen comunicarse con ella mientras duró el registro del domicilio.

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