La acusada de estafar a un septuagenario: "Me dijo que utilizase el dinero para lo que necesitase"

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La acusada de estafar a un septuagenario, al que ingresó en una residencia en Celanova, ha negado los cargos durante el juicio y ha asegurado que la víctima le dijo que "utilizase el dinero para lo que necesitase".

La encausada trabajaba en un bar de la citada localidad, al que acudía regularmente el septuagenario al que supuestamente le retiró de su cuenta bancaria 41.240 euros para su beneficio. El ministerio público plantea que ella, sirviéndose del vínculo de amistad con la víctima, logró su firma para figurar como autorizada en el banco después de haberlo ingresado en un geriátrico.

El inicio de la estafa se remonta al 2016, cuando la acusada y el septuagenario entablaron una relación de amistad al conocerse en el bar en el que ella trabajaba. Durante la vista celebrada en la Audiencia Provincial de Ourense la acusada ha declarado que cuidaba de él porque no tenía familia.

"Venía por el bar en el que trabajaba, un día se puso malo y lo tuve que llevar a urgencias, a partir de ahí me ocupaba de él. Incluso venía a comer a mi casa. Llegó a darme 1000 euros", ha afirmado la acusada, que niega la estafa.

Asimismo, ha reconocido que lo ingresó en una residencia en el año 2016, pero siempre con la conformidad del ahora fallecido. "Se la enseñé, le gustó y firmé los papeles para su ingreso. Figuraba yo como persona responsable de él", ha explicado la acusada.

Haciendo hincapié en la buena relación que los unía, la acusada ha defendido que fue idea del septuagenario autorizarla en la cuenta bancaria. "Él me dijo que utilizase el dinero para lo que necesitase mientras le dejase suficiente para poder seguir allí", ha alegado la mujer en referencia a la estancia en la residencia.

IBA "CADA SEMANA"
Durante la vista se ha leído la declaración de la víctima (ya fallecida) en instrucción, en la que aseguró que la firma de los papeles no le pertenecía. Quien sí ha comparecido en la vista ha sido la directora de la residencia que recordó que el hombre, cuando ingresó, llevaba llevaba consigo "200 o 300 euros" que se los "mandó" de vuelta porque "allí no necesitaba más de 50".

Preguntada sobre si los devolvió a la acusada de buena gana, ha dicho no recordarlo pero si que ella iba "cada semana o cada quince días" a visitarlo hasta que decidió que quería cambiarlo a una residencia más cercana a su vivienda, a lo que la víctima se negó.

"Ella se enfadó mucho, se puso a llorar y dijo que nunca más iría a verlo y no vino". Con anterioridad la víctima, un emigrante retornado de Venezuela, vivía solo en una pensión en un cuarto sin ascensor ni calefacción.

"UN BUEN SUELDO"
Según la directora de la residencia, el anciano solo abandonaba el centro para acudir a su banco y era la acusada quien lo llevaba. "Un día quiso acudir a retirar dinero y ella le fue dando largas tantas veces que le pedimos a la educadora del centro que lo acompañase, así nos enteramos de lo que pasaba", ha explicado la directora.

La educadora también ha acudido como testigo y ha afirmado que el trabajador del banco le dijo que la acusada "estaba recibiendo un buen sueldo", en referencia al número de transferencia que veía en la cuenta.

"Al salir el señor me preguntó a que hacía referencia ese comentario. Mirando su libreta le dije que había un número de transferencias a esa cuenta y él, muy disgustado, me dijo que teníamos que hacer algo porque nunca había autorizado eso", ha narrado la educadora.

La acusada se ha defendido asegurando que la víctima le dijo que "utilizase el dinero para lo que necesitase" y que gran parte lo empleó en hacerle compras de medicinas y ropa a la víctima.

BANCA ONLINE
Sin embargo la versión del Ministerio Público y de la defensa particular, que representa al sobrino del perjudicado, no lo consideran así.

"Hay compras de joyería, compras en una juguetería, compras en tienda de ropa infantil, facturas de agua y gas y numerosos pedidos en Amazon y Aliexpress. De los 41.240 euros que se gastó en 10 meses ni un euro era para la víctima", ha aseverado el abogado de la acusación particular quien ha expuesto que todas las compras se realizaron mediante la banca online, una vez conseguida la cotitularidad de la cuenta.

Fiscalía solicita una condena de 5 años de cárcel y una multa de 3.600 euros, mientras que el abogado de la acusación particular ha elevado la petición a siete años de prisión más 3.780 euros por un delito continuado de estafa en curso y apropiación indebida.

La defensa ha perdido la libre absolución y, en el caso de que se dicte una condena, que se aplique el atenuante de dilaciones indebidas. La acusada tendrá que hacer frente a la indemnización de los 41.240 euros, más intereses, si es condenada. El caso ha quedado visto para sentencia.

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