Un tercio de los vecinos del municipio ourensano de Castrelo de Miño, sin agua potable por contaminación de arsénico

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El Ayuntamiento ourensano de Castrelo de Miño registra desde la semana pasada una contaminación de arsénico en el abastecimiento de agua que afecta a un tercio de los vecinos.

Se trata de la tercera vez que se ven afectados por las incidencias en el agua para el consumo humano y la segunda en los últimos cuatro meses. La última se registró este verano debido a la pérdida de parte de la arena que actúa como filtro del arsénico, una situación que se ha vuelto a repetir.

El pasado 23 de noviembre el ayuntamiento avisaba por medio de un bando de que la captación de Coto Novelle, donde está instalado el filtro del arsénico, volvía a dar problemas derivados de defectos en la instalación elevándose levemente por encima de los niveles sanitariamente establecidos.

El agua pasó a considerarse no apta para consumo, situación que afecta a vecinos de un total de 11 parroquias distintas para los cuales se pusieron garrafas a disposición en las dependencias municipales.

El regidor municipal, Avelino Pazos, traslada que "se rebasa muy poco" la cantidad recomendable, pero insistió en que "lo primero es la salud y por tanto enseguida se informó a la población para que evitasen el consumo".

El alcalde advirtió de la pérdida del 20% de la arena necesaria para el funcionamiento del filtro y explicó que es una empresa de Barcelona la que se encarga de la reparación. "Una empresa a la que le insistimos que lo repare lo antes posible", remarca. "Apretar apretamos que al final quien lo paga son los vecinos", ha dicho el alcalde.

Los filtros fueron cedidos por la Diputación Provincial en 2020 para evitar estos problemas que ya comenzaron en enero del mismo año, cuando se fue reduciendo la cantidad de arsénico permitida en consumo, aunque se desconoce las razones del fallo. "Solo sabemos que la empresa nos daba una garantía mínima de 2 años y ya ha fallado tres veces en menos de ese tiempo", señaló el regidor.

Con todo, el regidor municipal insiste en que este problema venía ya del "antiguo grupo de gobierno", que fueron los que solicitaron el amparo de la Diputación Provincial para conseguir el filtro, cuyo montaje valió 48.000 euros.

Así pues, Pazos advirete que "el arsénico está ahí" y que la solución definitiva "es el bombeo desde el Miño".Un proyecto que, asegura, "ya se va a licitar" porque ya se ha mantenido la primera reunión y "hay el dinero de la Conselleria de Infraestructuras para la primera fase de la obr,a que asciende a un millón de euros". FALTA DE REVISIÓN

Además, el alcalde insiste en que es un fallo del filtro y "no de mantenimiento por parte del ayuntamiento", algo que cuestionan desde el grupo municipal del BNG que considera que se debe a que "no se realiza una revisión continua para que no se saturen".

También desde el BNG piden acercar las garrafas a las parroquias, ya que muchos vecinos "tienen dificultades para ir a buscarlas" porque "son mayores de 70 años y algunos ni siquiera disponen de vehículo propio".

Desde la alcaldía responden que "no hay absolutamente ningún problema" en cuanto a los desplazamientos, pero instó a comunicarlo al Ayuntamiento para buscar una solución.

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